Una extraña lluvia de meteoritos

La Tierra se aproxima a unos restos de cometa que podrían desatar una inusual lluvia de meteoritos

Jim Young fotografió esta bola de fuego Leónida en 1966. [más]

“¡Sentimos que necesitábamos ponernos cascos de seguridad! El cielo estaba absolutamente repleto de meteoros”, recuerda el astrónomo Jim Young del Observatorio Table Mountain del JPL. La Tierra acababa de sumergirse en un grupo de restos depositados por el cometa Tempel-Tuttle; dando como resultado una tormenta de meteoritos, las Leónidas de 1966, fueron literalmente deslumbrantes.

Este fin de semana podría suceder de nuevo.

El 1 de Marzo, 2003, alrededor de las 21:54 hora universal (UT), nuestro planeta encontrará un grupo de restos polvorientos del cometa “sólo a 12 000 km de La Tierra. Lo cual es más cercano que el grupo de restos de Leónidas de 1966″, dice Bill Cooke del Centro de Vuelos Espaciales Marshall del Equipo de Entornos Espaciales de NASA.

La fuente del polvo esta vez es el Cometa Bradfield (C/1976 D1) – un cometa de poco brillo descubierto en 1976 por Bill Bradfield de Australia. Este se desplaza por el interior del Sistema Solar aproximadamente cada 1000 años.

“Nunca antes hemos observado un meteoro estallando desde el cometa Bradfield”, dice Cooke. Esto no es una sorpresa: La órbita del cometa está inclinada por esto la lluvia es solo visible desde zonas lejanas del hemisferio sur de nuestro planeta. Los puntos de mejor visión están cerca de la costa de la Antártida… “y a bordo de la Estación Espacial Internacional”, añade Cooke.

Los meteoritos que llegan desde el cometa Bradfield caerán en el hemisferio sur de La Tierra. Estos tres fotogramas describen La Tierra vista desde el grupo de meteoritos una hora antes (izquierda), durante (centro) y una hora después (derecha) del esperado estallido. Crédito de la imagen: Peter Jenniskens de NASA Ames.

Los investigadores están interesados en esta remota lluvia debido a su fuente: un cometa de periodo largo.

La mayoría de lluvias de meteoritos como las Leónidas, están causadas por cometas de periodo corto que circulan el Sol cada pocos años o décadas. Estos visitantes frecuentes son fáciles de encontrar rutinariamente rastreados por astrónomos. Los cometas de periodo largo, por otra parte, pasan la mayor parte del tiempo en oscuros huecos del espacio más allá de Plutón; la enorme mayoría aún permanecen sin descubrirse. Con poco cuidado uno podría lanzarse en picado desde el exterior del Sistema Solar y pasar incómodamente cerca de nuestro planeta.

Peter Jenniskens del NASA Ames Research Center y del Instituto SETI piensa que la lluvia de meteoritos podría proporcionar un sistema distante de alerta prematura para tales objetos. Él y su colega Esko Lyytinen recientemente examinaron las órbitas del polvo de todos los cometas de periodo largo conocidos e identificaron cinco nuevas lluvias potenciales durante los próximos 50 años – incluyendo la de este fin de semana. Aunque el cometa Bradfield no representa una amenaza para La Tierra, dice Jenniskens, podría mostrarnos como sería una “lluvia de meteoritos de periodo largo”.

El oficial científico de la estación espacial Don Pettit mira hacia abajo La Tierra a través de la ventana del Laboratorio Destiny.

Jenniskens está viajando a Cape Town, Sudáfrica. “Intentaré observar esta explosión con la ayuda de los miembros de la Sociedad Astronómica de Sudáfrica, encabezada por Tim Cooper”, comentó. Incluso en el extremo Sur de África, los meteoros serán difíciles de ver. La lluvia caerá en la constelación Tucana, el Tucán, la cual pasa sobre nuestras cabezas a latitud de -64º S. Tucana estará justo 14º por encima del horizonte de Cape Town durante el momento esperado, esta baja altitud reduce enormemente el número de meteoros visibles. “Me sentiré feliz si me es posible ver alguno”, dice Jenniskens.

Los astronautas tienen una vista mejor. “La estación Espacial Internacional estará sobre el hemisferio sur en una excelente posición para ver los meteoros de este evento”, dice Cooke. Mirando hacia fuera de la ventana de la estación, los miembros de la tripulación podrían observar meteoros desintegrándose bajo ellos en la atmósfera. “Aunque se transformase en una lluvia de meteoritos veloces, lo cual dudo, no habría peligro para la pesadamente reforzada estación”, comenta Cooke. LA tripulación puede relajarse y disfrutar el espectáculo. (Lectura recomendada: Ciencia@NASA “Estación Espacial Lluvia de Meteoros“.)

Ésta no es la primera estela de polvo de un cometa de largo periodo que Jenniskens ha estudiado. En 1995, miembros de la Sociedad de Meteoros Holandesa lo ayudaron triangulando meteoritos de una espectacular explosión de alfa-Monocerotid sobre España ese año. Demostraron que el polvo estuvo en un largo periodo de órbita (mucho más largo de 150 años). “Esta lluvia probó que los cometas de periodo largo tienen estelas de polvo”, dijo él. “Y muestra aspectos peculiares tales como meteoros pobres en sodio con una inusual alta densidad”.

¿Son estos los signos indicadores de un cometa de periodo largo? La explosión de este fin de semana podría proporcionarnos datos valiosos. O no. Puede que nadie vea meteoros del cometa Bradfield porque no haya nada que ver. Jenniskens no necesita una deslumbrante tormenta como las Leónidas de 1966 para enterarse de lo que quiere conocer. Aunque unas pocas estrellas fugaces el uno de Marzo podrían ser un gran evento.


Nota del Editor: Tras la Antártida y la ISS, los siguientes mejores sitios para observar esta lluvia son Sudáfrica y la costa suroeste Australiana. Debido a que la lluvia se espera breve, es importante mirar en la hora correcta: entre 20:54 y 22:54 UT del 1 de Marzo de 2003.

Fecha original : 2003-02-28

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