Barreras del espacio: Porqué deben ser superadas

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“Es extremadamente difícil vivir y trabajar en el espacio”, dice el psicólogo Albert Harrison, quien compara un periodo a bordo de la Estación Espacial Internacional con “estar en una casa incómoda con basura apilada”.

Mientras las inseguras piernas de un astronauta recién retornado a la Tierra puede ser el efecto secundario más obvio de una misión espacial de una año de duración, viajar con otros astronautas a la vez durante meses puede ser incluso más duro.

De acuerdo con Harrison, autor de Spacefaring: The Human Dimension (Viaje Espacial: La Dimensión Humana), “Una de las cosas que los rusos han hecho con tremenda habilidad y audacia es crear un récord de vuelos espaciales cada vez más largos. Nuestros propios astronautas ganaron experiencia en el Skylab y más tarde en la Mir y la ISS”. Como resultado, “la gente que va al espacio ha sido preparada para ir con otra gente”. Ellos idean modelos de comportamiento de existencia mutua, viviendo bajo condiciones donde están incómodos juntos. En órbita a 240 millas (385 km) sobre la superficie de la Tierra, el astronauta que se canse de estar en cuartos cerrados tiene “muy pocas posibilidades de escapar”.

Y en sus casas celestiales lejos del hogar, hay una pequeña habitación para la soledad. Largos pasan los días en las cápsulas espaciales Mercury, con habitación para sólo un astronauta en una misión medida en horas. Pero como sus predecesores, dice Harrison, “los astronautas de hoy aún tienen las cualidades necesarias, solo hay que redefinirlas un poco”.

“Las cualidades necesarias se han expandido”, a la vista de Harrison. Los astronautas modernos son aún “altamente competentes y motivados y también fríos. Hoy no necesitan ser pilotos de combate con grandes ratios de derribos… pero deben estar preparados para estar junto a otros de una forma que no era requerida en los años 60″. El reto de un largo tiempo de cordialidad puede ponerse incluso más difícil cuando los astronautas provienen de culturas con diferentes formas de relacionarse con otros. “Hoy tenemos tripulaciones internacionales”, dice Harrison, “esto eleva la complejidad. Un gran número de esfuerzos va dedicado a asegurar que la tripulación internacional pueda funcionar de forma confortable”.

El mayor obstáculo

Pero las disputas interpersonales están lejos de ser la peor amenaza para un programa espacial estable. Comentando sobre el programa especial de Estados Unidos, Harrison dice si él tuviera que “escoger un problema que fuese mayor que otro, creo que sería el nacional, nuestro deseo de ir al espacio, proveer la infraestructura política y el apoyo económico para realizar ese sueño”.

Harrison identifica tres ingredientes críticos para un exitoso programa espacial: tecnología, dinero y compromiso. “Tenemos la tecnología, y si escogemos gastarlo, tenemos el dinero”. Pero en los últimos años, comenta, América no ha mantenido el compromiso de una fuerte presencia en el espacio.

Aunque rusos y chinos pueden tener menores recursos, Harrison podría imaginar a cualquiera de los dos países sobrepasando pronto a Estados Unidos en el espacio. “Los rusos están algo cortos de dinero, los chinos están un poco cortos en tecnología, pero se ve a ambos muy determinados, y es bastante posible que un día dentro de los próximos cinco años o así – alrededor del 2007, 2008 veremos una estación espacial rusa con turistas y una instalación de fabricación china”.

Negocios arriesgados

“Estamos contentos de ver caras sonrientes y bromas ocasionales alrededor de los astronautas, en la lanzadera o en la estación espacial”, dice Harrison, pero advierte, “Nunca debemos perder de vista exactamente cómo de peligroso, exigente y duro es el viaje espacial”.

Hace seis meses, se recordó al mundo estos peligros cuando la lanzadera espacial Columbia explotó. Tales riesgos, dice Harrison, nunca pueden ser eliminados completamente. “La realidad es que cuando vamos donde la gente no ha llegado antes, dondequiera que intentamos algo nuevo, allí tenemos un cierto nivel de riesgo. No, no queremos que la gente muera, ellos no quieren morir, hacemos todo lo que podemos para mantenerlos vivos, ellos hacen todo lo posible para mantenerse con vida, pero este es el coste de este tipo de negocios”.

Harrison quedó particularmente impresionado por la unanimidad de los más cercanos a los astronautas del Columbia en sus llamadas para continuar la exploración. “Las familias de los astronautas que murieron, otros astronautas, funcionarios de la NASA, la gran comunidad espacial Johnson, la gran comunidad de la NASA, todos dieron un paso al frente y dijeron, “Esto es terrible, es muy triste, pero queremos continuar la exploración del espacio. Esto es lo que hubieran querido’’.

Evaluar el coste

A la luz de todos estos riesgos, ¿es la exploración espacial de verdad valiosa?

Para algunos, el atractivo del espacio es económico, aunque Harrison avisa a cualquier potencial inversor echar una vista a muy largo plazo. Mientras que las oportunidades para fabricar en gravedad cero o la explotación de minas en asteroides podrían algún día ser una opción de pago, Harrison advierte que “hay un largo camino desde donde estamos actualmente hasta que comience a obtener interés del dinero que puso en esto”.

Harrison también enfatiza el conocimiento que podemos adquirir a través de los viajes espaciales: “Hacemos tremendos avances en ciencia como resultado de nuestra exploración espacial”. Mientras mucho de este conocimiento es sobre el espacio exterior, algunos tienen una más profunda, una interna importancia. Tras mirar hacia abajo nuestro planeta desde la órbita, donde los límites políticos no son patentes algunos astronautas han presentado una más profunda comprensión de la interconexión de la vida en la Tierra. Tal como Harrison resume su experiencia, “Es un planeta, una gente”.

Aunque una vista más holística de la Tierra puede ayudarnos a sobrevivir como especie, Harrison sugiere que esto no es suficiente. En lugar de esto, dice que el viaje espacial podría ayudarnos a asegurar que la humanidad continuará existiendo, incluso en el caso de un desastre general en nuestro planeta: “Tan pronto como estemos preparados para ser una especie de dos planetas, tan pronto como no estemos limitados al Planeta Tierra, podremos protegernos a nosotros mismos, o al menos podremos proteger el futuro humano, de cualquier catástrofe de nivel global o evento a nivel de extinción”.

A pesar de los obstáculos para el viaje espacial, Harrison se mantiene optimista: “Veo un largo y duro camino, para ser sincero, pero creo que finalmente llegaremos… regresaremos a la Luna, llegaremos a Marte”.

“Si no agotamos el dinero, si no perdemos la experiencia práctica que hemos adquirido, creo que nuestro movimiento final en el espacio es inevitable”.


Por Douglas Vakoch – Científico Social / Investigador Principal

Fecha original : 2003-09-11

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