Lo que se esconde bajo un huracán

Dos satélites orbitales están dando una vista sin precedentes de lo que sucede bajo un huracán

Esta imagen de satélite del Huracán Alberto agitándose a través del norte del Océano Atlántico fue tomada por el satélite OrbView-2 el 21 de Agosto de 2000. Las misiones de NASA QuikScat y TRMM están comenzando a mostrar a los científicos qué se esconde bajo las borrosas nubes de estas gigantescas tormentas. [más información]

Debido a que la estación de huracanes atlánticos de este año alcanza su cumbre, los científicos están usando dos satélites orbitales de investigación para escudriñar en los corazones de las tormentas de una forma que nunca antes fue posible.

A diferencia de la mayoría de satélites meteorológicos que solo pueden tomar imágenes de la superficie de las nubes de un huracán, los satélites de la NASA QuikScat y TRMM (Tropical Rainfall Measurement Misión, en español Misión de Medida de Precipitaciones Tropicales) transportan sensores de microondas que pueden “ver” a través de las nubes y escudriñar las condiciones – incluyendo precipitaciones, viento y temperatura del agua – en la superficie oceánica. Estos nuevos datos pueden permitir a los investigadores detectar antes depresiones tropicales y predecir con mayor precisión dónde se dirigen los huracanes.

“Pienso que la lluvia y el viento unidos son una herramienta muy poderosa para estudiar los huracanes”, dice el Dr. Timothy Liu, científico de la misión QuikScat en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de NASA.

QuikScat, el cual fue lanzado en junio de 1999, usa un instrumento llamado “radar de dispersión” para medir la velocidad y dirección de los vientos de superficie sobre los océanos del mundo.|

Otros satélites basados en radares pueden medir la velocidad del viento, comenta Liu, pero “lo único que puede medir el vector viento – es decir, la velocidad y la dirección juntos – es el radar de dispersión”.

Una imagen de la velocidad y dirección de los vientos de superficie oceánica tomados por QuikScat. Rosa y amarillo representan velocidades de viento altas, y púrpura y azul representan vientos más lentos. Las líneas blancas y flechas indican la dirección. Cortesía JPL. [más información]

Un radar de dispersión trabaja enviando un rayo de radiación de microondas hacia la superficie del océano en un ángulo. El rayo, el cual pasa sin ser interrumpido a través de las nubes, es dispersado por la superficie del océano, y algunas de las microondas rebotan de vuelta hacia el satélite. Una superficie oceánica irregular, lo que indica vientos fuertes, reflejará más radiación de vuelta hacia el satélite de lo que haría una superficie más en calma.

Liu y la Dr. Kristina Katsaros de NOAA encontraron que los datos de viento de 1999 recogidos por QuikScat podrían ser usados para identificar huracanes potenciales de uno a tres días antes que con los métodos tradicionales.

Parte de las razones para ello, dice Liu, es que las fotografías de satélite usadas por el Centro Nacional de Huracanes muestran solo la superficie de las nubes de los huracanes en formación, lo cual en ocasiones puede ser bloqueado de la vista por nubes más altas.

Otra clave para comprender y predecir huracanes son las precipitaciones. Las imágenes de precipitaciones son producidas por el satélite TRMM, el cual es una misión conjunta entre la NASA y la Agencia Nacional de Desarrollo Espacial (NASDA) de Japón.

“La mayor prueba que los datos de precipitación pueden dar es que las precipitaciones en estas tormentas tropicales son signo de una cantidad de calor latente que está siendo liberado a la atmósfera”, dice el Dr. Marshall Shepherd, investigador meteorólogo en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de NASA.

Una imagen del Tifón Bilis, que recientemente golpeó Taiwan y China, combinando los datos de viento de QuikScat y datos de precipitaciones de TRMM. El color de fondo representa niveles de precipitaciones, y las flechas rojas indican velocidad y dirección del viento. Una imagen como esta provee una vista útil del tifón para los científicos. Cortesía JPL

Incorporar los datos de precipitaciones de TRMM a los modelos meteorológicos por ordenador “proporciona al modelo un mejor manejo de la energía que se requiere para impulsar la circulación, impulsar el huracán y por lo tanto afecta a su rumbo”, dice Shepherd.

El satélite TRMM puede usar también usar sus sensores de microondas para medir la temperatura de la superficie del océano bajo un huracán.

“Los huracanes están íntimamente ligados a la temperatura de la superficie marina”, dice Shepherd. “Hay tipos de temperaturas umbrales sobre las cuales los huracanes tienden a formarse. Si tienes todas las otras condiciones “a priori” en un lugar, y si tienes una temperatura de superficie del mar lo suficientemente cálida y vapor, entonces puedes tener un huracán con ganas de crecer”, dice Shepherd.

Temperaturas de superficie marina más altas significan mayor evaporación del agua oceánica en el aire. Este vapor se condensa en nubes, retornando calor al aire lo que causa que el aire se eleve. El aire elevado crea un área de baja presión debajo de él que empuja al aire que lo rodea espiralmente hacia dentro, perpetuando el huracán.

“Es esta conversión del calor latente que es llevado desde el vapor de agua cuando se condensa para formar nubes en el huracán – esto es finalmente la reserva de combustible que propulsa el motor del huracán”, dice Shepherd. “Nos inclinamos a pensar en los huracanes como grandes motores de calor”.

Bajas temperaturas de la superficie marina pueden significar la muerte para un huracán, como en 1998 cuando el “despertar” del agua fría bajo el Huracán Bonnie causó el Huracán Danielle, el cual fue muy seguido respecto al anterior, y se disipó.

Cámara de microondas TRMM (TMI) temperaturas de la superficie marina del 22 Agosto al 23 de Septiembre de 1998. Los azules representan más agua fría, verdes y amarillos son aguas más cálidas. Un mapa translúcido de nubes fotografiado por un satélite NOAA GOES está superpuesta sobre el mapa para mostrar al Huracán Bonnie aproximándose a la Costa Carolina (arriba izquierda) y el Huracán Danielle siguiéndolo a duras penas en su camino (abajo derecha). TMI es el primer satélite sensor de microondas capaz de medir precisamente la temperatura de ls superficie marina a través de las nubes.

Los satélites meteorológicos tradicionales que usan sensores infrarrojos pueden medir también la temperatura de la superficie marina, pero “la gran ventaja que tiene la cámara de microondas TRMM… es que los instrumentos de microondas pueden ver a través de las nubes, mientras que los instrumentos infrarrojos (de los tradicionales satélites meteorológicos) pueden dar solo temperaturas de superficie marina en regiones despejadas”, dice Shepherd.

Aunque el tipo de datos de precipitaciones y temperatura de superficie marina producida por TRMM tiene un gran potencial para mejorar la predicción de huracanes, TRMM no es principalmente un satélite de monitorización de huracanes.

“Cosas como la monitorización de huracanes… son beneficios extra del satélite, pero su misión principal es medir precipitaciones”, dice Shepherd. “TRMM es una misión de investigación – no fue diseñado para usarse en un escenario operacional”.

“Pero donde (los datos) puedan usarse, estoy seguro de que se hará….”


Fecha original : 2000-09-11

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