Los mayores engaños de la astronomía (Parte I)

Apolo XVI
La camara de television del Rover Lunar filma al Comandante del Apolo 16 John Young quitando el polvo de la cámara de Charlie Duke.

Pocas disciplinas científicas generan tal cantidad de misterios y falsedades como la astronomía. En esta serie mostraremos algunos de los casos más conocidos y los trataremos en detalle, comenzando con el más famoso, la llegada del hombre a la Luna.

La verdad del hombre en la Luna

No me sorprendí cuando el canal de televisión Fox emitió un programa a principios de este año alegando que la NASA falseó las misiones lunares Apolo que tuvieron lugar entre 1968 y 1972. Esta teoría conspiranoica en particular ha estado siempre alrededor del programa Apolo, pero tomó aire de nuevo gracias a este absurdo programa de televisión.

Los teóricos de esta conspiración dicen tener pruebas de sus creencias. Pero sus reivindicaciones simplemente revelan una tremenda ignorancia acerca de la ciencia, los principios básicos de la fotografía, geología y física. Por ejemplo, la primera muestra de las “pruebas” que normalmente nos ofrecen estos teóricos de la conspiración es la falta de estrellas en las imágenes de Apolo. Es cierto: cada imagen tomada de la órbita lunar y de la superficie de la Luna muestran un cielo raso negro, completamente carente de estrellas. Si en la Luna no hay aire, dicen los desconfiados, ¡el cielo debería estar repleto de estrellas!

Rover lunar
Polvo volando mientras el Comandante del Apolo 16 John Young conduce el Rover Lunar en abril de 1972.

Esto es un craso error. Las cámaras de los astronautas en la superficie lunar fueron cargadas con películas de baja velocidad (Ektachrome 64 para color y Panatomic X para blanco y negro) y colocaron la exposición en luz solar brillante — es decir, para una fracción de segundo. Incluso las estrellas más brillantes — que son más de 10 000 veces menos luminosas que la Luna llena vista desde la Tierra y más de 10 000 millones de veces menos brillantes que el Sol — requerirían exposiciones de muchos segundos. Esto velaría cualquier fotografía de los astronautas, su aterrizaje y la Luna misma. Una fotografía realizada con una exposición correcta en el día Lunar – al igual que una tomada aquí en la Tierra con de una zona iluminada durante la noche — no recogería ninguna estrella.

En cualquier caso, los astronautas tomaron algunas imágenes que mostraban estrellas. En el Apolo 16, por ejemplo, John Young usó un pequeño telescopio ultravioleta, colocado en la sombra del módulo lunar, para fotografiar estrellas distantes y galaxias. Y en varias misiones Apolo los pilotos del modulo de comando que orbitaban, mientras volaban sobre el lado nocturno de la Luna, fotografiaron las estrellas y la tenue corona solar, usando películas de velocidad ultrarrápida y largas exposiciones.

Los teóricos de la conspiración examinaron horas y horas de transmisiones de video enviadas desde la Luna, gran cantidad de ellas en color y muy buena claridad, y ven en ellas evidencias del engaño. En realidad, existe gran cantidad de metraje que prueba que el hombre anduvo sobre la Luna. Cuando la bota del pie del astronauta golpea sobre la superficie, la tierra que cae lunar parece pulverizada. En un entorno de vacío, las partículas de polvo actúan como pequeñas balas de cañón, siguiendo una trayectoria balística — parábolas perfectas que las elevaron y llevaron al suelo.

Roca lunar
Un trozo de superficie lunar en exposición en el Centro Espacial Johnson, Houston. Crédito: Andrew Chaikin.

Si este engaño hubiese sido realizado en un estudio cinematográfico de Nevada, como dicen los teóricos de la conspiración, el grano de polvo extremadamente fino habría sido elevado, ayudado por la gruesa atmósfera terrestre. Irónicamente, incluso aunque la gravedad de la Luna es solo un sexto la de la Tierra, el polvo cae más rápido debido a que no hay aire que lo mantenga en vuelo. Por tanto, la única forma es que esta pisada fuese tomada en un entorno de baja gravedad y vacío. En comparación, la película de 1968, 2001: Una Odisea en el Espacio – la mejor representación de Hollywood de los vuelos espaciales durante la época Apolo – no se acerca a la representación de las características de un paseo lunar de forma exacta.

La evidencia está en las rocas

Pero si deseas ver la mejor evidencia de que el hombre estuvo en la Luna, ve a cualquier museo que tenga en exposición una roca lunar (la mejor se exhibe en el Centro Espacial Houston, situado cerca del Centro Espacial Johnson de la NASA). Un total de 400 kilos de rocas y polvo fueron traídos de vuelta a la Tierra por los astronautas. Los miles de científicos de todo el mundo que han estudiado las muestras de Apolo están de acuerdo: No pudieron tomarlas de la Tierra.

Huella de Buzz Aldrin
Buzz Aldrin del Apolo 11 fotografió su bota y la huella en el polvo lunar el 20 de julio de 1969

A diferencia de las rocas terrestres, las muestras lunares están totalmente carentes de agua, incluso en sus estructuras cristalinas. Su composición química, en particular la cantidad de hierro y manganeso, las colocan aparte de cualquier roca nativa de la Tierra. Son extraordinariamente viejas, algunas casi tan viejas como el Sistema Solar. Y quizás lo más importante, su superficie muestra el efecto del bombardeo de micrometeoritos y partículas subatómicas de alta velocidad procedentes del viento solar — ninguna de las cuales puede afectar a las rocas terrestres debido a que nuestra atmósfera actúa como pantalla ante ellas. Estos “huecos de destrucción” serían eliminados de las rocas que caen a la Tierra como los meteoritos lunares; el tremendo calor generado por el paso a alta velocidad por la atmósfera eliminaría estas características superficiales. Las muestras del Apolo deben haber sido traídas de la Luna — y efectivamente fueron entregadas en mano.

El resto de las reivindicaciones de los teóricos de la conspiración —docenas de ellas— son igualmente fáciles de desmontar. Las explicaciones sólidas son un tanto menos frecuentes en Internet que los gritos de los teóricos de la conspiración, pero se pueden encontrar. Y aún, con todas estas (y más) evidencias en contra, la teoría de la conspiración sigue viva. Cuando revisé el programa de la Fox en mi propio sitio web, recibí cientos de miles de visitas de gente que había visto el programa — muchos de ellos acusándome de ser parte de la conspiración, y otros agradeciendo que alguien haya decidido abordar este problema. Incluso recibí un correo del astronauta del Apolo Charlie Duke agradeciéndome mis esfuerzos.

Algo bueno puede venir de todo esto. Está claro, este tema ha tocado a mucha gente, y ciertamente los ha llevado a pensar en los viajes espaciales en general y los aterrizajes lunares en particular. Afortunadamente, la gente que podría ser influenciada por los escépticos harán una pequeña búsqueda y aprenderán la historia real tras las misiones Apolo. Cuando lo hagan, verán que el “Engaño de la Luna” tiene la misma sustancia que el vacío del espacio.


Sobre el Autor: El astrónomo Phil Plait de la Universidad de Sonoma State es el autor del sitio web badastronomy.com
Autor: Phil Plait
Fecha Original: 30 de junio de 2005
Enlace Original

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Comments (6)

  1. [...] 22, 2007 Posted by Andrea Naranjo in Escepticismo, investigación y producción. trackback Los mayores engaños de la astronomía,  escrito por el astrónomo  Phil Plait ( a.k.a. The Bad Astronomer)  de la Universidad Estatal [...]

  2. [...] 22, 2007 Posted by Andrea Naranjo in Escepticismo, investigación y producción. trackback Los mayores engaños de la astronomía, escrito por el astrónomo Phil Plait ( a.k.a. The Bad Astronomer) de la Universidad Estatal de [...]

  3. [...] La ciencia está siendo atacada Los mayores engaños de la astronomía (coleccion de traducciones) [...]

  4. [...] La ciencia está siendo atacada Los mayores engaños de la astronomía (coleccion de traducciones) [...]

  5. Idalgo

    “La evidencia está en las rocas”

    Los rusos no pretenden haber enviado gente a la Luna, y sin embrago también se trajeron rocas.

    Las rocas lunares prueban que un vehículo estuvo en la Luna, pero no necesariamente una persona.

  6. Laurentino

    “Idalgo”…jajajaja, a palabras necias oídos sordos, ya lo dijo éste mismo artículo, a la gente IGNORANTE siempre le parecerá más fácil creer en supersticiones, cosas fantásticas por que es más difícil ponerse a estudiar e investigar, eso supone un esfuerzo, cosa que gente “huevona” como los que creen en estas “teorías” no quiere hacer, prefieren creer en el supuesto “esfuerzo” que otros hicieron para CREAR una ridícula -y sin fundamentos- teoría (teoría significa no comprobada) de conspiración.

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