El misterio de la luna de Saturno puede haberse despejado

Orbitando excéntricamente el anillo más externo de Saturno, Encelado es un extraño y diminuto mundo blanco.

Mide solo 504 kilómetros (315 millas) de diámetro, desafiando de esta forma su nombre como gigante de la mitología griega, y tiene una brillante costra de hielo, prístina excepto por algunos extraños surcos y picaduras de reciente impactos espaciales.

Así como su superficie es un infierno glacial, contra toda intuición, bajo el hielo Encelado parece ser relativamente templado.

Los sobrevuelos de la sonda estadounidense Cassini han mostrado columnas de vapor de agua que brotan de su superficie, disparando chorros de cristal hacia arriba a cientos de kilómetros.

Una hipótesis de estos “criovolcanes” está causada por un fenómeno llamado calentamiento por marea.

El tirón gravitatorio del gigante Saturno y los satélites cercanos Dione y Jano estrujan y estiran el interior geológico de la luna, causando fricción que calienta el agua sub-superficial.

Pero, sorprendentemente, el punto caliente de Encelado se encuentra en una región polar – en su polo sur.

Un par de científicos espaciales estadounidenses creen que tienen la respuesta para esto.

Según escriben en el número de la revista semanal británica Nature, sugieren que bajo la superficie helada de Encelado, el calentamiento por marea ha causado u ascenso de material cálido de baja densidad.

Los cuerpos giratorios son más estables si la mayor parte de su masa está cerca del ecuador. Cualquier redistribución de masa dentro de un objeto en rotación causa que el eje de giro se vuelva inestable.

En el caso de Encelado, la gran bolsa de material de baja densidad – de agua caliente o silicatos calientes de su núcleo rocoso – podrían causar que la luna dé vueltas.

El eje de rotación permanecería fijo, pero la bolsa, conocida como diapiro, terminaría en el polo sur.

Esto explicaría no solo los geíseres sino también las llamadas “rayas de tigre”, o líneas de falla, en el hielo que emana de la región del polo sur y que mide unos 130 kilómetros (80 millas) de largo.

“Toda el área es más caliente que el resto de la luna, y las rayas están más calientes que la superficie que las rodea, sugiriendo que hay una concentración de material cálido bajo la superficie”, dijo el coautor Francis Nimmo del departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad de California en Santa Cruz.

Encelado podría no ser el único en reorientarse de esta forma. Un proceso similar podría haber tenido lugar en otras pequeñas lunas, tales como el satélite de Urano Miranda, de acuerdo con su teoría.

Los Astrobiólogos están enormemente intrigados por la combinación de calor y agua, dos de los elementos esenciales para la vida, en Encelado.

En su superficie, la temperatura es de -193 C (-315 F), mientras que en las “rayas de tigre” se eleva a -133 C (-207 F), lo cual significa que en interior debe estar aún más caliente.

Bob Brown, científico senior que trabaja en Cassini, dijo en una conferencia en Viena el mes pasado que Encelado tiene los ladrillos químicos, o sus precursores, para hacer la vida.

Aún así, cualquier vida sería, como mucho, microbiana, hibernada en lo que podría ser un océano sub-superficial refrigerado, como dijo Jeffrey Kargel de la Universidad de Arizona en un comentario a la publicación estadounidense Science en marzo.

“Cualquier vida que existiera no sería abundante y tendría que luchar contra bajas temperaturas, escasa energía metabólica, y tal vez un entorno química severo. No obstante, no podemos descartar la posibilidad de que Encelado pueda ser un puesto fronterizo de la vida”.


Fecha Original: 2006-06-01

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