Los huesos arrojan luz sobre el terremoto de Lisboa de 1755

Fue un descubrimiento escalofriante: una tumba masiva de huesos humanos – cráneos machacados y chamuscados por que fuego, mordiscos de perro en los huesos del muslo de un niño, una frente con un aparente agujero de bala.

Tres años después del hallazgo hecho por trabajadores que excavaban el claustro de un convento Franciscano del Siglo XVII, expertos forenses e historiadores dicen que han resuelto el misterio.

Dicen que los 3000 muertos estimados en la tumba fueron víctimas de un terremoto que devastó Lisboa en 1775, y que esta es la primera fosa común de este tipo encontrada en la capital portuguesa.

“No tenías que ser un genio para resolverlo. La prueba era abrumadora”, dice Miguel Telles Antunes, encargado del Museo de la Academia de Ciencias quien coordina la investigación. “Esto podría haber sido sólo un evento calamitoso y singular”.

El movimiento, que incluyó un tsunami y un incendio que campó durante seis días, fue uno de las catástrofes más letales de todos los tiempos en Europa Occidental. Se piensa que hubiera matado a 60 000 personas y destruido gran parte de la rica y elegante capital del imperio portugués que se extendía a lo largo de Asia, África y Latinoamérica.

Los historiadores tienen una visión general de lo que sucedió el 1 de noviembre de 1755, pero los detalles eran escasos. Ahora la fosa común se presenta como un vívido y horripilante retablo del pasado.

“Teníamos pistas de lo que había ocurrido. Ahora tenemos las pruebas”, dijo Telles Antunes.

El convento de gruesos muros, partes del cual sobrevivieron al terremoto, ahora alberga la Academia de Ciencias, la cual distribuyó los restos entre los científicos forenses en distintos campos. Estos detectives, usando la última tecnología como un C.S.I de Lisboa, reconstruyó gradualmente los eventos.

La fosa común no sólo contenía restos humanos sino huesos de animales y peces, trozos de cerámica y alfarería, tubos de arcilla, botones, medallones, rosarios y incluso un dedal. Todos anteriores al terremoto.

Los historiadores sabían por los informes públicos que las autoridades habían enterrado con premura a los muertos para prevenir una epidemia, pero no sabían dónde. La tumba demuestra lo presionados que estaban.

“Cuando reunieron los cuerpos para quitarlos, también cargaron trozos de todo lo que había alrededor”, dijo Joao Luis Cardoso, profesor de arqueología en la Universidad Abierta en Lisboa quien supervisó la excavación.

Cristiana Pereira, dentista forense en la Universidad de Lisboa, recibió 1 099 dientes de la tumba.

Usando el mismo procedimiento empleado para identificar víctimas en fosas comunes de la antigua Yugoslavia y del tsunami del Océano Índico de 2004, clasificó 79 víctimas, incluyendo bebés.

El mayor grupo de edad estaba entre 17 y 35 años, llevándole a concluir que la ciudad tenía una población joven. Los dientes también mostraban pocos signos de desgaste, en parte, presumiblemente, debido a que poca gente se podía pagar el azúcar importada de las plantaciones de las colonias portuguesas en África y Brasil.

“Todo esto ayuda a rellenar los vacíos”, dijo.

Los restos incluyen una mujer negra. Otra prueba del pasado comercio de esclavos de Portugal eran los huesos de un mono – presumiblemente una mascota y pequeñas conchas marinas que constituían la moneda para comprar esclavos.

Muchos cráneos habían sido aplastados, probablemente por los golpes de los edificios al caer por el terremoto y las vigas de madera.

Desde una cabina de cristal en su oficina, Telles Antunes saca el cráneo de un niño de unos 3 años. Una pequeña y afilada piedra aún en el cráneo indica la herida fatal procedente del colapso del edificio.

Los científicos también analizaron restos de carbón, medallones parcialmente fundidos y arena que se había convertido en vidrio – todo excavado de la tumba. Dedujeron que las temperaturas en el incendio posterior al terremoto alcanzaron más de 980 grados Celsius.

El hueso del muslo mordido por un perro sugiere que los animales hurgaban buscando comida. Las marcas de cuchillos y otros huesos humanos implican que la carne fue retirada de los mismos, aunque algunos expertos piensan dicen que las pruebas de canibalismo no son concluyentes.

Las autoridades enviaron tropas par restablecer el orden, comenzando la limpieza y encargándose de los saqueadores. Dos balas redondas de plata fueron halladas en la fosa común, y un cráneo que parecía tener un agujero de bala.

“Puedes comenzar a imaginar qué momentos infernales debieron ser”, dice Telles Antunes.

Los expertos llegaron a la estimación de 3 000 extrapolando datos de lo que encontraron. Sólo se excavó una pequeña parte de la fosa común, y parte de la misma está visible al público bajo un cristal.

“Lo que hemos encontrado hasta ahora es sólo la punta del iceberg”, dice Cardoso, arqueólogo. “Aún seguirán investigando este hallazgo mucho tiempo después de que yo me haya marchado”.


Autor: BARRY HATTON
Fecha Original: 28 de abril de 2007
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Comments (0)

  1. Hola Kanijo

    Una sugerencia … para que no te pase el hotlink de arriba .. mejor sube la imagen a http://www.imageshack.com … y enlázala desde allí

    Saludos

  2. Kanijo

    Gracias mezvan, mira que siempre lo pienso pero es pura pereza ;-)

  3. [...] 19, 2007 Editado de Ciencia Kanija El descubrimiento de una tumba masiva de huesos humanos en el claustro de un convento Franciscano [...]

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