El ADN enlaza los aborígenes con el vagar africano

Los investigadores han producido una nueva prueba de ADN que confirma casi con certeza la teoría de que todos los humanos modernos tienen un ancestro común.

La investigación genética, producida por un equipo de colaboración liderado por eruditos de las Universidades de Cambridge y de Anglia Ruskin, demuestra que la población aborigen de Australia surgió del mismo pequeño grupo de colonos, junto con sus vecinos de Nueva Guinea.

Esta investigación confirma que la hipótesis “Fuera de África” de que todos los humanos modernos procedemos de un único grupo de Homo Sapiens que emigró desde África hace 2000 generaciones y se dispersó por Eurasia durante miles de años. Estos colones reemplazaron a otros de los primeros humanos (como los Neandertales), en lugar de interreproducirse con ellos.

Los teóricos analizaron el ADN mitocondrial (mtDNA) y el ADN del cromosoma Y de los aborígenes australianos y los melanesios de Nueva Guinea. Estos datos fueron comparados con distintos patrones de ADN asociados con los primeros humanos. La investigación fue un esfuerzo internacional, con investigadores procedentes de Tartu en Estonia, Oxford, y Stanford en California todos contribuyendo con datos clave y su experiencia.

Los resultados muestran que tanto los aborígenes como los melanesios comparten características genéticas que han estado vinculadas al éxodo de los humanos modernos de África hace 50 000 años.

Hasta ahora, una de las principales razones para dudar de la teoría “Fuera de África” era la existencia de una prueba inconsistente en Australia. Los restos de herramientas y esqueletales encontrados allí eran radicalmente distintos de aquellos encontrados en cualquier otra parte de la “autopista costera” – la ruta que tomaron los primeros colonos del Sur de Asia.

Algunos teóricos argumentan que estas discrepancias existen debido a que los primeros colonos se reprodujeron con la población local de Homo Erectus, o debido a que hubo una siguiente y segunda migración desde África. Ambas explicaciones socavarían la teoría de un origen único y común para los humanos de los días modernos.

Pero en la última investigación no se hallaron pruebas de una herencia genética del Homo Erectus, lo que indica que los colonos no se mezclaron con ellos y que esta gente además comparte los mismos ancestros directos que otros grupos eurasiáticos.

El genetista Dr Peter Forster, que lideró la investigación, dijo: “Aunque se ha especulado que las poblaciones de Australia y Nueva Guinea vinieron de los mismos ancestros, el registro fósil difiere tan significativamente que ha sido difícil probarlo. Por primera vez, esta evidencia nos da un vínculo genético que demuestra que los aborígenes australianos y las poblaciones de Nueva Guinea descienden directamente del mismo grupo específico de gente que surgió de la migración africana”.

En la época de la migración, hace 50 000 años, Australia y Nueva Guinea estaban unidas por un puente de tierra y la región sólo estaba separada de la masa principal eurasiática por angostos estrechos como la Línea de Wallace en Indonesia. El puente de tierra se sumergió hace unos 8000 años.

El nuevo estudio también explica porqué los fósiles y registros arqueológicos de Australia son tan distintos de los encontrados en otros sitios incluso aunque el registro genético no muestre pruebas de mestizaje con el Homo Erectus, e indique un único evento de colonización paleolítica.

Los patrones de ADN de las poblaciones australianas y melanesias muestran que la población evolucionó en un aislamiento relativo. Los dos grupos también comparten ciertas características genéticas que no se encuentran más allá de Melanesia. Esto sugeriría que hubo muy poco flujo genético en Australia tras la migración original.

El Dr Toomas Kivisild, del Departamento de Antropología Biológica de la Universidad de Cambridge, quien es coautor del informe, dijo: “La prueba apunta a un aislamiento relativo tras la llegada inicial, lo que significaría que ningún desarrollo significativo en las formas esqueletales y el uso de herramientas fue influenciado por el fuentes externas”.

“Probablemente hubo un menor flujo de genes secundario en Australia cuando el puente de tierra de Nueva Guinea se abrió de nuevo, pero una vez se sumergió la población quedó aparentemente aislada durante miles de años. Las diferencias en los registros arqueológicos son posiblemente el resultado de esto más que de alguna migración secundaria o mestizaje”.

El estudio será publicado en el nuevo número de Proceedings of the National Academy of Sciences.


Fecha Original: 8 de mayo de 2007
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