Investigadores de la MU hallan mecanismos que podrían desvelar las respuestas a la enfermedad de Alzheimer

Cuatro millones de personas en los Estados Unidos y de 15 a 20 millones en todo el mundo sufren la enfermedad de Alzheimer. Estos números es probable que se tripliquen para el año 2050 debido al hecho de que el 24 por ciento de la población tendrá más de 65 años. En su intento por combatir la enfermedad, dos profesores de la Universidad de Missouri-Columbia han identificado nuevos mecanismos que podrían tener importantes implicaciones en el desarrollo de tratamientos para la enfermedad. Los Institutos Nacionales de Salud premiaban recientemente a los investigadores de Mizzou con una beca de 6 millones de dólares para continuar con su estudio.

Grace Sun y Gary Weisman, profesores de bioquímica en la Escuela de Medicina y la Facultad de Agricultura, Alimentos y Recursos Naturales, están entrando en la segunda fase de un proyecto de 11 millones de dólares destinado a identificar las causas de la enfermedad de Alzheimer. Estudios previos, han indicado los efectos tóxicos de una proteína, el péptido beta-amiloide o “A-beta,” que se acumula en placas amiloides en el cerebro de los pacientes de Alzheimer. A pesar de desconocer los mecanismos, la producción incrementada de este péptido puede causar discapacidades en las funciones cerebrales.

“Cuando la proteína A-beta se acumula en placas, se pliega en formas anormales que son tóxicas para las células”, dijo Sun. “Aunque sabemos que esto tiene algún efecto en la función cerebral, no sabemos cómo es el tóxico o en qué etapa comienza la toxicidad. En los pasados cinco años, hemos comenzado a comprender cómo funciona esta enfermedad. Con la nueva beca, seremos capaces de seguir avanzando y ver si hay tratamientos que puedan modificar la respuesta celular en el cerebro”.

Las A-beta anormales perjudican las conexiones sinápticas que tienen lugar entre neuronas. Estas sinapsis controlan la comunicación entre las células cerebrales, incluyendo cómo se procesa la memoria. Además de a las neuronas, las A-beta también atacan a los astrocitos y las células microgliales. Los astrocitos son un tipo importante de células ya que proporciona nutrientes a las neuronas. Las células microgliales son células inmunes activadas para las funciones relacionadas con la defensa. Los efectos de las A-beta sobre los astrocitos y las microglías pueden crear una respuesta inflamatoria anormal que puede dañar las neuronas y otras células cerebrales.

La siguiente fase del estudio incluye tres proyectos. Se estudiarán los mecanismos por los que  las A-beta afectan a las fosfolipasas, un grupo de enzimas que, cuando se activan, destruyen las membranas de las células cerebrales. Las pruebas actuales sugieren que las A-beta activan algunas de estas enzimas.

En el segundo proyecto, Weisman estudiará los mecanismos de inflamación en el cerebro y el papel de las A-beta en la creación de la respuesta inflamatoria. Weisman explorará el papel de un grupo de receptores que controlan tanto la función de la enzima que produce la A-beta en las células cerebrales como la que regula la inflamación. Con la supresión de la función de este receptor, Weisman espera identificar nuevos tratamientos que minimicen la producción e inflamación de las A-beta.

Gibson Wood, profesor de farmacología de la Universidad de Minnesota, liderará el tercer proyecto, que estudiará el papel del colesterol en el cerebro. El estudio de Wood evaluará los efectos de las estatinas, usadas normalmente para tratar los altos niveles de colesterol. La anterior investigación de Wood demostró que las estatinas tenían otros efectos beneficiosos además de bajar el nivel de colesterol. Su estudio comprobará si los medicamentos también combaten los efectos negativos de las A-beta y limitan las progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Los hallazgos de este nuevo programa de investigación han sido publicados en Journal of Neuroinflammation, Journal of Neuroscience y Journal of Biological Chemistry. Los fondos para el estudio han venido del Instituto Nacional de la Vejez, parte de los Institutos Nacionales de la Salud, y la Universidad de Missouri-Columbia.

“Sin los fondos de la MU y las colaboraciones interdisciplinares, no habríamos sido capaces de llevar a cabo esta investigación”, dijo Sun.

De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud, la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia entre los adultos ancianos y afecta a áreas del cerebro que controlan la memoria, el juicio, el comportamiento y la inteligencia. La enfermedad se descubrió por primera vez hace más de 100 años por un médico alemán, el Dr. Alois Alzheimer, cuando diagnosticó a un paciente que falleció de una enfermedad del tipo de demencia a la edad de 55 años.


Autor: Christian Basi
Fecha Original: 4 de junio de 2007
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