La energía nuclear es de nuevo un tema candente

Gracias al calentamiento global, la energía nuclear está de nuevo en el candelero. Su promesa de una energía abundante y libre de emisiones de carbono está siendo impulsada por el presidente y considerada de nuevo por los ambientalistas. Pero cualquier expansión no será fácil ni barata.

Los enormes obstáculos a los que se enfrenta la energía nuclear son los mismos que en 1996, cuando abrió la última planta de energía nuclear del país cerca de la presa de Watts Bar en Tennessee tras 22 años de construcción y 7 mil millones de dólares de coste.

La gestión de los residuos, manejo seguro y seguridad permanecen como las principales preocupaciones, pero el económico puede ser la más disuasoria. Los enormes costes de capital se combinan en un gran coste para los posibles inversores.

También existe una ferviente oposición antinuclear esperando para reavivarse. Jim Riccio de Greenpeace dijo que los defensores nucleares están explotando el temor al calentamiento global para intentar reavivar una industria que es demasiado peligrosa para jugar con ella.

“Tienes mejores formas de hervir agua”, dijo Riccio.

Pero los ambientalistas no están cerrados sobre este tema. Bill Chameides, científico jefe para Defensa Medioambiental, dijo que cualquier cosa que ayude a aliviar el calentamiento global debe ser una opción energética.

“Creo que es poco honrado que gente que está de acuerdo en que el calentamiento global es un tema tan serio pueda descartar esto por otra parte”, dijo. “Al menos debe ser considerado”.

Los Estados Unidos tienen 104 reactores comerciales que suministran el 20 por ciento de la energía del país. El Departamento de Energía proyecta un crecimiento de un 45 por ciento en la demanda eléctrica para el 2030, lo que significa que se necesitarán de 35 a 50 nuevas plantas nucleares sólo para mantener el nivel de mercado actual de la energía nuclear, dijo Scott Peterson del Instituto de Energía Nuclear, el jefe del grupo depresión de la industria.

Tal creciente demanda y no el calentamiento global, “ha sido el mayor factor en las compañías que buscan construir grandes plantas nucleares de nuevo”, dijo Peterson.

Se ha notificado a la Comisión de Regulación Nuclear de que varias compañías buscarán licencias para más de 33 nuevos reactores, con el primero en funcionamiento para dentro de siete años como pronto.

A principio de este año, los proyectos de plantas existentes en Illinois y Mississippi recibieron permisos para sus lugares propuestos, pero esto no es garantía de que sean los primeros proyectos que se completen.

Muchas de las nuevas plantas propuestas están en áreas en las que ya existían plantas donde hay mayor aceptación de la energía nuclear. El Presidente Bush visitó uno de estos puntos recientemente cuando promocionó la energía nuclear en la Unidad 1 del reactor Browns Ferry en Alabama.

Pero cualquier gran expansión requerirá vender nuclear en nuevos lugares, donde la oposición local puede ser intensa y ganar la aprobación puede ser costoso.

“No es sólo un grupo de ambientalistas los que creen que esto es una mala idea”, dijo Riccio. “Si no la mayoría de la gente a la que no se paga por pensar lo contrario”.

La energía nuclear se produce cuando los neutrones dividen el átomo de los núcleos de uranio, liberando calor que se usa para hervir agua y producir un flujo que se dirige a las turbinas de la planta. El proceso está libre de emisiones y los residuos radiactivos se contienen dentro de la planta.

Los residuos actualmente se almacenan en plantas individuales, esperando su transporte permanente al Depósito Nacional en Yucca Mountain, Nevada. Pero Yucca Mountain ha opuesto una feroz resistencia y no abrirá hasta principios de 2020 como pronto. Para entonces, será demasiado pequeña para soportar la producción de residuos nacional.

El reciclaje del combustible usado, que contiene el 90 por ciento de la energía original tras un uso, puede reducir los residuos. “Reprocesar” también produce plutonio que está cerca del nivel del armamento, elevando temores sobre que la expansión del reprocesado podría incrementar el riesgo de la proliferación nuclear.

Los críticos de la energía nuclear también ven las mismas plantas como objetivos terroristas devastadores – “armas nucleares predesplegadas”, tal y como las llama Paul Gunter del antinuclear Servicio de Recursos e Información Nuclear.

Aunque los opositores temen una catástrofe, puede ser lo que mate esta reavivación nuclear. Peterson estima que cada nueva planta costará unos 3 mil millones de dólares, pero la industria tiene una historia de retrasos de construcción y sobrepasos del presupuesto.

La factura energética que en 2005 pasó el Congreso proporcionó subsidios para las primeras seis plantas, que la industria ve como un “salto inicial”, dijo Peterson.

“Si no podemos ser competitivos tras estos primeros reactores, entonces las compañías detendrán su construcción”, dijo. “Nadie construye plantas nucleares porque tenga una creencia religiosa en lo nuclear”.

La industria espera que los nuevos diseños estandarizados de plantas ayuden en el control de costes aprovechando las ventajas de la construcción modular más barata. La estandarización podría también permitir a las plantas compartir partes y personal, dijo Peterson.

Dijo que los nuevos diseños también son más seguros debido a que incorporan las lecciones aprendidas de Three Mile Island, que tuvo una fusión parcial en 1979 después de que los trabajadores interpretasen mal una válvula y pensaran por error que estaba llegando agua fría al reactor.

Los nuevos sistemas tienen menos válvulas y menos tuberías, dependiendo principalmente de la gravedad para llevar el agua fría al reactor.

Peterson dijo que la industria ha probado que puede almacenar con seguridad sus residuos, y será capaz de hacerlo hasta que esté abierto Yucca Mountain. Las plantas nucleares también tienen una elaborada seguridad, incluyendo guardas entrenados y con armas pesadas para solucionar distintos escenarios de ataques, incluyendo múltiples vehículos bomba y ataques suicidas con aviones similares a los ataques del 11 de septiembre, dijo Peterson.

Patrick Moore, cofundador de Greenpeace que se convirtió en un ferviente defensor de la energía nuclear y consultor industrial, dijo que la industria necesita prepararse para los peores casos, pero esto no debería conducir el debate sobre la energía nuclear.

Moore dijo que sus antiguos aliados ambientales, algunos de los cuales se burlan de él como un cómplice de la corporación, se mantienen en una mentalidad de la Guerra Fría que agrupa los beneficios u los peligros de la tecnología nuclear.

“No se prohíbe los usos beneficiosos de una tecnología sólo porque la misma tecnología puede usarse para el mal”, dijo. “De otro modo nunca hubiésemos aprovechado el fuego”.

Chameides de Defensa Ambiental dijo que pensaba que la energía nuclear es segura y que el problema de los residuos tiene solución técnica, pero necesita convencer de ello para promocionar un resurgimiento. Está esperando a ver si la industria se mueve agresivamente para superar las preocupaciones sobre los residuos y la seguridad. También es escéptico sobre que la industria nuclear pueda sobrevivir sin continuas subvenciones, a lo que se opone.

“Soy un científico, no un economista”, añadió Chameides. “Aunque admito que puedo estar equivocado”.


Autor: Jay Lindsay
Fecha Original: 1 de julio de 2007
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