Pruebas convincentes apuntan a la proximidad de la Tierra al Sol como precursor de la Edad de Hielo

Una pregunta sin resolver durante más de un siglo podría tener respuesta.

¿Cuándo comenzó la edad de hielo? En junio, por supuesto.

El análisis de núcleos de hielo liderado por Kenji Kawamura, científico visitante en la Institución de Oceanografía Scripps, UC San Diego, demuestra que los cuatro últimos grandes ciclos de edad de hielo comenzaron cuando la distancia de la Tierra al Sol durante su órbita anual se hacen lo bastante grandes como para evitar la fusión veraniega del hielo glacial. La ausencia de tal fusión permitió la acumulación del hielo a lo largo de periodos de tiempo que se verían caracterizados como periodos glaciales.

Los resultados del estudio aparecieron en la edición del 23 de agosto de la revista Nature.

Jeff Severinghaus, geocientífico de Scripps y coautor del artículo, dijo que los hallazgos confirman una teoría formalizada en los años 40 pero postulada por primera vez en el siglo XIX. El trabajo también ayuda a clarificar el papel del dióxido de carbono en el calentamiento global y los episodios de enfriamiento del pasado y presente, dijo.

“Este es un hallazgo significativo debido a que la gente se ha preguntado durante 100 años la cuestión de por qué hay eras glaciales”, dijo Severinghaus.

El núcleo de hielo profundo de Dome Fuji, Antártica, con el taladro. Este hielo fue retirado a una profundidad de 1332 metros, y fue depositado hace unos 89 000 años.
Fotografía: Dr. Hideaki Motoyama, Instituto Nacional de Investigación Polar, Japón

Una premisa avanzada en los años 40 conocida como la Teoría de Milankovitch, cuyo nombre procede del geofísico serbio Milutin Milankovitch, proponía que las edades del hielo comenzaban y terminaban en conexión con la insolación del verano, o exposición a la luz solar, en las altas latitudes del Hemisferio Norte. Ara probarlo, Kawamura usó muestras de hielo tomadas miles de kilómetros más al sur en la Antártica en una estación conocida como Dome Fuji.

Los científicos que estudian el paleoclima a menudo usan los gases atrapados en los núcleos de hielo para reconstruir las condiciones climáticas de hace cientos o miles de años, cavando a miles de metros de profundidad en las capas de hielo. Midiendo la razón de oxígeno y nitrógeno en los núcleos, el equipo de Kawamura fue capaz de demostrar que los núcleos de hielo registran cuánto cayó la luz solar en la Antártica en los veranos desde hace 360 000 años. El método del equipo permitió a los investigadores usar cálculos astronómicos precisos para comparar el sincronismo del cambio climático con la intensidad de la luz solar en cualquier punto del planeta.

Kawamura, antiguo estudiante de post-doctorado en Scripps, usó los datos de la razón oxígeno-nitrógeno para crear una línea de tiempo climática que se usó par validar los cálculos que Milankovitch había creado décadas antes. El equipo encontró una correlación entre los inicios y finales de las edades de hielo, y las variaciones en las estaciones de la Tierra en el máximo acercamiento al Sol. El paso más cercano de la Tierra, o perihelio, suele suceder en junio cada 23 000 años. Cuando la forma de la órbita terrestre no permite una aproximación tan cercana al Sol en tal mes, el relativamente frío verano de la Tierra acrecentó la dispersión de capas de hielo en la superficie terrestre del Hemisferio Norte. Los periodos en los que la Tierra pasó relativamente cerca el verano del Hemisferio Norte provocó una fusión acelerada y llevó al final de la edad de hielo.

“Cuando empezamos a llegar al punto de máximo acercamiento en junio, es cuando se produce el gran deshielo”, dijo Severinghaus.

La comparación entre los registros de los núcleos de hielo de Dome Fuji con los niveles de luz solar en el Hemisferio Norte muestran los inicios y finales de los periodos glaciales.

Kawamura dijo que la nueva línea de tiempo servirá como guía que permitirá a los investigadores comprobar los modelos de predicción del clima de los efectos del dióxido de carbono en la atmósfera. El equipo encontró que los cambios en la órbita de la Tierra que terminan las edades de hielo amplifican su propio efecto sobre el clima a través de una serie de pasos que llevan a que se libere una mayor cantidad de dióxido de carbono de los océanos al aire. Este efecto secundario, o retroalimentación, es el culpable del 30 por ciento del calentamiento visto en la finalización de las edades de hielo pasadas.

“Un punto importante es que los modelos climáticos deberían validarse con el clima pasado de tal forma que podamos predecir mejor lo que sucederá en el futuro con unos niveles elevados de CO2”, dijo Kawamura. “Para esto, mi nueva escala temporal puede distinguir la contribución al cambio climático pasado de la cantidad de luz solar y el CO2”.

Además de Kawamura y Severinghaus, los autores del informe incluyen a Takakiyo Nakazawa, Shuji Aoki, Koji Matsumoto, y Hisakazu Nakata de la Universidad de Tohoku en Sendai, Japón; Frederic Parrenin del Laboratorio de Glaciología y Geofísica del Medioambiente en Grenoble, Francia; Lorraine Lisiecki y Maureen Raymo de la Universidad de Boston; Ryu Uemura, Hideaki Motoyama, Shuji Fujita, Kumiko Goto-Azuma, Yoshiyuki Fujii, y Okitsugu Watanabe del Instituto Nacional de Investigación Polar en Tokio, Japón; Manuel Hutterli de la Investigación Antártica Británica en Cambridge, Inglaterra; y Francoise Vimeux y Jean Jouzel del Laboratorio de Ciencias del Clima y del Medioambiente en Gif-sur-Yvette, Francia.

La investigación fue patrocinada por una beca de ayuda para la Investigación Científica Creativa para Jóvenes Científicos del Ministerio de Educación, Ciencia, Deportes y Cultura de Japón, la Fundación de Educación y Ciencia Gary Comer y la Fundación Nacional de Ciencia.


Autor: Robert Monroe
Fecha Original: 24 de agosto de 2007
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  2. Es muy informativo tu Sitio, más para quienes no dominamos términos científicos. Me sirve para poder DISCERNIR mejor y conocer la realidad que vivimos. Si tienes oportunidad te comparto mi particular punto de vista sobre el CLIMA http://tu-ser.blogspot.com/2007/05/el-pronstico-del-tiempo.html
    Gracias, Gracias por tu Información.

  3. [...] El  artículo completo  se pede leer en Ciencia kanija [...]

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