La gravedad cero estresa los órganos inmunes

La ingravidez puede sonar relajante, pero un nuevo estudio demuestra que sus efectos pueden ser estresantes para los órganos que crean las células que combaten las enfermedades.

Los científicos llevaron a cabo un experimento con ratones en una gravedad cero simulada en tierra y demostraron que una proteína llamada osteopontina (OPN), una hormona de estrés conectada con la pérdida ósea en el espacio, puede también estar conectada con la peligrosa pérdida de los órganos del bazo y el timo.

Estos órganos del sistema inmune crean glóbulos blancos que combaten las infecciones –sin ellos, el cuerpo estaría indefenso ante las enfermedades.

“No teníamos ninguna razón para pensar que la osteopontina tendría algún efecto sobre los daños de los órganos inmunes”, dijo David Denhardt, biólogo celular de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey. “Pero cuando hicimos [el experimento], nos sorprendimos de ver que está involucrado en la respuesta de estrés”.

El trabajo de Denhardt y sus colegas se detallará en el ejemplar del 11 de septiembre de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Consumiéndose

Denhardt explicó que la osteopontina es un instigador y marcador celular para mantener vivas las células y que continúen el ataque durante la lesión o estrés.

Aunque Denhardt no tiene claro qué cómo funciona el proceso, su equipo encontró que manteniendo a los ratones sobre sus patas traseras – una simulación estresante de ingravidez – durante tres días les provocó una reducción del 70 por ciento de tejido del bazo y el timo, comparado con los ratones normales. EL colapso del tejido orgánico, llamado atrofia, también tiene lugar en los ratones estresados por aislamiento.

“La atrofia fue dramática. Parece como si las células simplemente se destruyesen a sí mismas, lo que contradice el papel conocido de la OPN de mantener vivas las células”, dijo Denhardt a SPACE.com. A pesar de la contradicción, explicó que hay una sorprendente conexión. Cuando su equipo realizó el mismo experimento en ratones generados con la incapacidad de producir osteopontina, mostraron una pérdida de tejidos mucho menos drástica en el bazo y timo.

“Pensamos que la osteopontina controla una clase de hormonas que suprimen el sistema inmune”, dijo. Cuando la osteopontina no está para controlar las hormonas, el tejido inmune sigue con normalidad.

Enséñame la pasta

Aunque los ratones no son sustitutos de los astronautas espaciales, Denhardt explicó que la investigación puede finalmente reducir el riesgo de enfermar en el espacio – especialmente durante las excursiones de largo plazo a la Luna y finalmente a Marte.

“La osteopontina es bastante importante al permitir una susceptibilidad mayor a los problemas inmunes y pérdida ósea”, dijo Denhardt. “Es una apuesta arriesgada, pero si encontramos un anticuerpo capaz de bloquear la osteopontina, entonces podremos reducir el impacto de muchos problemas de salud relacionados con la microgravedad”.

Denhardt imagina a los astronautas recibiendo una inyección de tales anticuerpos antes de ser lanzados al espacio. Él y su equipo ya han aislado un grupo de potenciales anticuerpos silenciadores de la osteopontina, pero dijo que el dinero disponible para llevar la investigación al dominio de la medicina es horriblemente bajo.

“Los fondos son un gran problema”, dijo Denhardt. “Pero cuanto más conseguimos, más rápido avanzaremos”.

Mientras tanto, Denhardt y su equipo intentan unir las piezas del misterio de cómo la osteopontina provoca la atrofia de los órganos inmunes.


Autor: Dave Mosher
Fecha Original: 4 de septiembre de 2007
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