¿Son necesarias las misiones tripuladas para explorar Marte y más allá?

Los Estados Unidos se han comprometido a colonizar la Luna para el 2020 y enviar astronautas a Marte, pero muchos científicos dicen que los peligros y costes de las misiones espaciales tripuladas son cosa del pasado y no del futuro.

Esta imagen del Telescopio Espacial Hubble muestran Marte en 2005. Los Estados Unidos se han comprometido a colonizar la Luna para el 2020 y enviar astronautas a Marte, pero muchos científicos dicen que los peligros y costes de las misiones espaciales tripuladas deberían ser una cosa del pasado y no del futuro.

Los robots inteligentes y satélites como aquellos que están actualmente explorando el Planeta Rojo, dicen, hacen un buen trabajo y son mucho menos frágiles que los organismos humanos vagando a miles de millones de kilómetros de casa.

El tira y afloja científico sobre los beneficios de enviar humanos al espacio profundo es al menos tan viejo como el Sputnik, la esfera de 83,5 kilos de aluminio equipada con dos radiotransmisores – el primer satélite del mundo – que Rusia puso en órbita hace 50 años, el 4 de octubre.

Los líderes rusos no previeron la frenética respuesta que provocaría el Sputnik, especialmente en los Estados Unidos.

Pero cuando Washington declaró la victoria en la consiguiente carrera espacial una docena de años más tarde con la hazaña mucho más impresionante de poner dos hombre en la Luna, nadie esperó que el Apolo 11 se mantendría como el fulcro de la exploración humana del espacio durante casi cuatro décadas.

“Apolo nos dio un sentido de seguridad, nos demostró lo que podría hacerse”, comentó Doug Millard, encargado de la sección de espacio del Museo Científico de Londres. “Pero todo lo que hemos logrado hacer desde entonces – sin importar lo magnífico que haya sido – es enviar humanos a dar vueltas alrededor de la Tierra”.

Profundizar más en la última frontera, sin embargo, está poniéndose de moda de nuevo.

El renovado compromiso de la NASA en misiones a la Luna y Marte, emprendedoras aventuras desde el turismo espacial a la minería lunar, y las emergentes “potencias espaciales”, China e India prometen lanzar una nueva generación de exploradores de carne y hueso más allá del seguro agarre de la gravedad de la Tierra.

“Miramos a la Luna y Marte para construir una civilización del mañana y más allá”, dijo el director de la NASA, Michael Griffin, en un congreso astronáutico en la India la semana pasada.

La NASA ha puesto como objetivo el polo sur de la Luna para una base lunar como trampolín para posteriores exploraciones del Sistema Solar. Marte es el objetivo principal, con la nave Phoenix enviada a aterrizar en sus llanuras del norte el próximo año para ver si el Planeta Rojo puede dar soporte a la vida humana.

Los exitosos rovers de Marte de la agencia espacial de los Estados Unidos Opportunity y Spirit han estado recolectando información útil de la superficie durante años, pero los científicos de la NASA dicen que no es suficiente.

“Estamos a muchas décadas de que los robots puedan igualar a los humanos, incluso en el laboratorio, y los laboratorios de robótica están 20 años por delante de la robótica espacial”, dijo recientemente Steve Squyres, profesor de astronomía en la Universidad de Cornell e investigador principal de la Misión de Rovers de Exploración de Marte, en un foro científico.

Griffin predice que las pisadas humanas llegarán a Marte en el 2037.

Pero muchos expertos espaciales son escépticos. “Me sorprendería que se hiciera en este siglo”, dijo Millard.

“Ir a la Luna fue casi como un pequeño buceo con tubo. Ir a Marte es de un orden de magnitud totalmente distinto”, añadió, citando al menos tres serias restricciones.

Uno es cómo proteger a los seres humanos de los peligros, muchos de hechos apenas comprendidos, de los viajes espaciales de largo recorrido.

La radiación cósmica, ingravidez, estrés psicológico – nadie sabe qué se sentirá al ver el propio planeta menguar hasta desaparecer – todos ellos permanecen como serios retos para cualquier futura misión a Marte.

Otra controvertida cuestión aparte de la seguridad es si Washington, con o sin ayuda de otras naciones, conseguirá suficiente impulso para su nuevo Buck Rogers.

Añadir un ser humano a una misión de exploración espacial dispararía los costes aproximadamente multiplicándolos por 100, dijo Millard.

“Ahora puedes lanzar una misión no tripulada decente por unos pocos cientos de millones de euros (dólares), pero habitualmente se habla de muchos miles de millones para una misión tripulada”, especialmente si es algo nuevo, dijo Millard.

El Congreso de los Estados Unidos ya ha mostrado sus reticencias a patrocinar proyectos tan ambiciosos.

Pero hay un problema incluso más fundamental. “Realmente no sabemos como aterrizar algo grande sobre Marte. La Luna no tiene atmósfera. Marte sí, y es muy distinta a la nuestra”, dijo.

Más allá de las cuestiones de viabilidad, Millard – que no se opone a mantener la presencia humana en el espacio – y otros expertos críticos con la exploración espacial tripulada a largas distancias están preocupados por las prioridades.

En lugar de prepararnos para algún futuro lejano cuando los seres humanos tengan que abandonar nuestro planeta, haríamos mejor en intentar mantener el que tenemos, sugieren.

“Tenemos que hacer todo lo que podamos para usar el espacio para volver la vista hacia la Tierra, especialmente dadas las preocupaciones sobre el cambio climático”, dijo.

Invertir en más satélites como el Envisat – la mayor nave de observación de la Tierra jamás construida – ayudará a monitorizar la atmósfera, océanos y casquetes polares de la Tierra.


Fecha Original: 1 de octubre de 2007
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Comment (1)

  1. raul perez

    Ademas deben contar con el costo en los hoteles de Marte (son carisimos!)

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