Tu hijo de ocho años no puede dormir porque sus piernas le duelen. Los amigos de tu hija de cinco años se levantan llorando en mitad de la noche con la misma queja. Después de que mamá o papá le masajeen sus piernas, los niños son capaces de dormirse y levantarse por la mañana sintiéndose bien. Pero en la adolescencia, los dolores esporádicos nocturnos desaparecen por completo.

Comúnmente llamados “dolores de crecimiento”, este fenómeno – muy real y un misterio médico – no tienen nada que ver con el crecimiento, dice Barbara Ostrov, jefe de la división pediátrica y reumatológica del Centro Médico Milton S. Hershey del estado de Pennsylvania.

Si el crecimiento rápido no es el culpable, ¿qué está pasando en esas pequeñas piernas que hace sentir a los críos tan incómodos?

“Realmente, con el paso de los años nadie ha sido capaz realmente de entender qué causa estos síntomas y por qué afectan a este grupo de edad tan específicamente”, dice Ostrov. “Nosotros sabemos que su crecimiento no es la causa del dolor”, añade.

Los doctores hacen referencia a este fenómeno médico como “dolor no específico de los miembros de la niñez” y estiman que un 20 por ciento de los niños de edades entre los 2 y los 12 informan de ligero dolor en sus piernas por la noche. No hay tumefacción, enrojecimiento o inflamación, todos ellos signos de algo serio. No hay síntomas por la mañana. “Cuando vienen diferentes pacientes, obtendrás las mismas historias”, dice Ostrov. “Un niño será de Reading, otro será de York o Altoona y la historia es exactamente la misma. Está muy clara, la presentación típica. En muchos casos, los niños están bien en media hora y al levantarse por la mañana como si nada ocurrió. Y el dolor siempre desaparece”.

Los niños que experimentan este dolor normalmente se quejan de sentirlo en cualquier parte de ambas piernas desde una vez a la semana a una vez al mes. Cuando los niños tiene el dolor de miembros tres o cuatro veces a la semana, los doctores normalmente mandan unas radiografías, analíticas sanguíneas o una IRM (imagen por resonancia magnética) para descartar infecciones, inflamaciones, tumores, u otras patologías. Dice Ostrov, si estas pruebas salen normales, podría sugerir acetaminofenol o ibuprofeno antes de ir a la cama para ayudar a los niños que padecen ataques más severos y frecuentes de dolor nocturno de las piernas.

Algunos estudios indican que las causas de tales dolores comparten similitudes con la periostitis, dolor a lo largo de la espinilla que puede ser un signo del uso excesivo de los músculos, fracturas por estrés de los huesos largos de la pierna, o estrés del músculo o el tendón causadas por el pie plano. Anota Ostrov que esta conexión es consecuente con las observaciones de los padres que cuando sus hijos tienen un día de actividad especialmente física, sus dolores de piernas nocturnos pueden ser peores.

Otro estudio, llevado a cabo en la Clínica Cleveland en 2004, midió el umbral del dolor de los niños que sufren este dolor y encontraron que ellos tenían un aumento de la sensibilidad al dolor comparados con un grupo control de la misma edad y género.

Sea cual sea la causa subyacente, la mayoría de las veces los niños con este tipo de dolor de miembros no tienen que preocuparse por ellos, dice Ostrov. El peligro es si un padre o un pediatra no descarta cuidadosamente las enfermedades más serias si el niño tiene dolor persistente o síntomas atípicos.

“A veces las personas atribuyen los síntomas del “dolor de crecimiento” cuando no son estas en absoluto, lo que pienso que es potencialmente peligroso para la salud de los niños”, dice Ostrov. Mientras el dolor nocturno en ambas piernas no sea con otros síntomas y no haya problemas durante el día probablemente es inofensivo, si el niño tiene dolor en sólo una pierna, el dolor se presenta durante el día, u otros síntomas tales como la inflamación (acompañada de la piel caliente o cambio de color), esto podría indicar algo más serio, dice Ostrov. “Esto para mí es una bandera roja de que algo más está pasando”.


Autor: Lisa Duchene
Fecha Original: 5 de noviembre de 2007
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36 Respuestas a “¿Es real el dolor de crecimiento de los niños?”
  1. ana dice:

    Gracias por sus comentarios, es como una terapia para mi, lo mismo le pasa a mi hija de 6 years desde que tenia 4, le duele una pierna y a los dias le duele la otra, me han dicho lo mismo 2 pediatras, dolores del crecimiento. Pero a diferencia de algunos de ustedes no le han hecho ninguna radiografia o CTscan, lo voy a pedir a su doctor. Le doy masajes en la pierna y ella me dice que es el hueso lo que le duele, ella misma se calma envolviendose la pierna con una venda, desde la rodilla hasta el tobillo, nosotros le llamamos “la venda magica” por que despues que se la pone se duerme. Aunque ultimamente le duele mucho solo la pierna izquierda, voy a pedir los Rx. para descartar que no sea otra cosa.

  2. lolimar dice:

    gracias por la informacion.presentada. tengo una niña de 6 añitos. y sufre de dolor en las rodillas mas que todo la izquieda. ella tiene el pie un poco plano. el dolor es como cinco veces al mes,el traumatologo infantil.me dice que no tengo que preocuparme que esto se debe al dolor de crecimiento… pero yo me pregunto hasta cuando le va a doler.?sera verdad que eso es la causa. (crecimiento)..la verdad es que estoy bastante preocupada. el DR. me recomendor gel mentolada y listo, y le presta a veces tengo que aplicarle mucho para que le deje de doler. ¿hay algun metodo para que mi hija no sufre de este dolor de crecimiento). GRACIAS

  3. ALteckoska dice:

    Una aproximación al dolor en las piernas, luego de actividad física, puede relacionarse con leves lesiones que los niños en edad de crecimiento experimentan a los largo de la columna vertebral, afectando con ello, los discos y por ende, generando mas presión de la común en la espina dorsal. El dolor presentado se asemeja mucho a los rezagos de dolores del nervio ciático que se replican especialmente en las piernas, muslo, y pantorrillas. Las reacciones pueden ser diversas, desde dolor en una pierna a las dos, pasando por el dolor solo en los muslos a la pantorrilla. Aunque en adultos la situación se puede manejar con calmanes y desinflamantes, en el niño, es preferible acudir a medidas caseras.

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