Científicos restablecen la posibilidad de andar después de una lesión de médula espinal

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La médula espinal dañada bloquea las rutas que el cerebro usa para mandar los mensajes de las células nerviosas para el control del paso. Hasta ahora, los doctores creían que la única forma de que los pacientes con lesiones volvieran a andar era la de re-desarrollar los caminos que unen el cerebro con la base de la médula espinal. Por primera vez, un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) demuestra que el sistema nervioso central puede reorganizarse a sí mismo y seguir nuevas rutas para restaurar la comunicación celular requerida para el movimiento.

Publicado en la edición de enero de Nature Medicine, el descubrimiento podría conducir a nuevas terapias para unos 250 000 casos estimados de americanos que sufren lesiones traumáticas de médula espinal. Adicionalmente, 10 000 casos ocurren cada año, de acuerdo con la Fundación Christopher y Dana Revé, la cual ayudó a patrocinar el estudio de UCLA.

“Imagina las fibras de los nervios largos que discurren entre las células del cerebro y la médula espinal inferior como autopistas importantes”, explicó el Doctor Michael Sofroniew, autor principal y profesor de neurobiología en la Escuela de Medicina David Geffen de UCLA. “Cuando hay un accidente de tráfico en la autopista, ¿qué hacen los conductores? Eligen las calles más cortas a primera vista. Estos desvíos no son tan rápidos o directos, pero aún así permiten a los conductores llegar a su destino.

“Nosotros vimos algo similar en nuestra investigación”, añadió. “Cuando la médula espinal dañada bloquea las señales directas del cerebro, bajo ciertas condiciones los mensajes fueron capaces de realizar desvíos alrededor de la lesión. El mensaje podría seguir una serie de conexiones cortas para entregar los comandos cerebrales para el movimientos de las piernas”.

Usando un modelo en ratones, Sofroniew y sus colegas bloquearon la mitad de las fibras de los nervios largos en diferentes lugares y en diferentes momentos en cada lado de la médula espinal. Dejaron intactos el centro de la médula espinal, que contiene una serie de rutas nerviosas cortas conectadas. La última comunica la información a través de cortas distancias por encima y por debajo de la médula espinal.

Lo que descubrieron les sorprendió.

“Estábamos emocionados de ver que la mayoría de los ratones recuperaban la capacidad de controlar sus piernas a las ocho semanas”, dijo Sofroniew. “Andaban más lento y de manera menos segura que antes de su lesión, pero aún así recobraron la movilidad”.

Cuando los investigadores bloquearon las rutas de los nervios cortos, en el centro de la médula espinal, la función recuperadora desapareció, retornando la parálisis de los animales. Este paso confirmó que el sistema nervioso había re-guiado los mensajes del cerebro a la médula espinal a través de rutas más cortas, y que estas células nerviosas fueron críticas para la recuperación de los animales.

“Cuando yo era estudiante de medicina, mis profesores pensaban que el cerebro y la médula espinal estaban unidas fuertemente en su origen y no podrían adaptarse a un daño. Lesiones severas de la médula espinal significaban parálisis permanente”, dijo Sofroniew.

“Esta visión pesimista ha cambiado durante mi vida, y nuestros hallazgos se añaden a un creciente cuerpo de investigaciones que demuestran que el sistema nervioso puede reorganizarse después de una lesión”, añadió. “Lo que demostramos aquí es que el cuerpo puede usar rutas nerviosas alternativas para entregar las instrucciones que controlan la marcha”.

El siguiente paso del equipo de UCLA será aprender cómo atraer a las células nerviosas de la médula espinal para aumentar y formar nuevas rutas que se conecten a través o alrededor del lugar de la lesión, permitiendo al cerebro dirigir estas células. Si los investigadores tienen éxito, los hallazgos podrían conducir al desarrollo de nuevas estrategias para restaurar la movilidad tras una lesión de médula espinal.

“Nuestro estudio ha identificado células que podemos utilizar como blanco para intentar restaurar la comunicación entre el cerebro y la médula espinal”, explica Sofroniew. “Si podemos usar las conexiones nerviosas existentes en lugar de intentar reconstruir el camino del sistema nervioso existente antes de la lesión, nuestro trabajo de reparación del daño en la médula espinal se hará más fácil”.


Fecha Original: 6 de enero de 2008
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