La Tierra: ¿Un planeta en la línea fronteriza de la vida?

ComparteTweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someoneShare on Google+Share on RedditShare on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrPrint this page

Nuestro planeta está cambiando ante nuestros ojos, y como resultado, muchas especies viven al límite. Aún así la Tierra ha estado en el límite de habitabilidad desde el principio. Un nuevo trabajo de los astrónomos del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica demuestra que si la Tierra hubiese sido ligeramente menor y menos masiva, no habría tenido placas tectónicas – las fuerzas que mueven los continentes y construyen montañas. Y sin placas tectónicas, la vida tal vez nunca se hubiese afianzado en nuestro mundo.

Una súper-Tierra como la de esta concepción artística puede crecer hasta un tamaño del doble de la Tierra y hasta 10 veces su masa. Las súper-Tierras son posiblemente más amigables para la vida que nuestro mundo debido a que son más activas geológicamente. Crédito: David A. Aguilar (Harvard-Smithsonian CfA)

“Las placas tectónicas son esenciales para la vida tal y como la conocemos”, dijo Diana Valencia de la Universidad de Harvard. “Nuestros cálculos demuestran que más grande es mejor cuando se trata de la habitabilidad de los planetas rocosos”.

Esta investigación fue el tema de una conferencia de prensa en la 211 reunión de la Sociedad Astronómica Americana.

La tectónica de placas implica el movimiento de enormes pedazos de roca, o placas, de la superficie de un planeta. Las placas se extienden deslizándose unas bajo otras, e incluso colisionando entre sí, elevando gigantescas zonas montañosas como el Himalaya. Las placas tectónicas obtienen su energía del magma que hierve bajo la superficie, de forma similar a una taza burbujeante con chocolate. El chocolate de arriba se enfría y forma una piel o corteza, de la misma forma que el magma se enfría para formar la corteza del planeta.

Las placas tectónicas son cruciales para la habitabilidad de un planeta debido a que permiten una química completa y reciclan sustancias como el dióxido de carbono, que actúa como termostato y mantiene la Tierra con un clima suave. El dióxido de carbono que está encerrado en las rocas se libera cuando las rocas se funden, retornando a la atmósfera desde los volcanes y dorsales oceánicas.

“Reciclar es importante incluso a escala planetaria”, explicó Valencia.

Valencia y sus colegas, Richard O’Connell y Dimitar Sasselov (de la Universidad de Harvard), examinaron los extremos para determinar si las placas tectónicas serían más o menos probables en mundos rocosos de distintos tamaños. En particular, estudiaron las conocidas como “súper-Tierras”- planetas de más del doble del tamaño de la Tierra y hasta 10 veces más masivos. (Si fuese mayor el planeta atraparía gas a medida que se forma, convirtiéndose en algo similar a Neptuno o incluso Júpiter).

El equipo encontró que las súper-Tierras serían geológicamente más activas que nuestro planeta, experimentando una tectónica de placas más vigorosa debido a unas placas más finas sometidas a mayor tensión. La misma Tierra se encontró que era un caso límite, lo que no sorprende dado que el planeta ligeramente menor Venus es tectónicamente inactivo.

“Podría no ser una coincidencia que la Tierra sea el mayor planeta rocoso de nuestro Sistema solar, y también el único con vida”, dijo Valencia.

Las búsquedas de exoplanetas han dado como resultado cinco súper-Tierras hasta el momento, aunque ninguna de ellas tiene temperaturas amigables para la vida. Si las súper-Tierras son tan comunes como sugieren las investigaciones, entonces es inevitable que algunas disfruten de órbitas similares a la de la Tierra, haciéndolas excelentes hogares para la vida.

“No sólo hay más planetas potencialmente habitables, sino MUCHOS más”, afirmó Sasselov, que es el director de la Iniciativa Orígenes de la Vida de Harvard.

De hecho, una súper-Tierra podría mostrarse como un popular destino vacacional para nuestros descendientes en un lejano futuro. Los “anillos de fuego” volcánicos podrían extenderse por el globo mientras el equivalente al Parque de Yellowstone burbujearía con manantiales termales y estallarían con cientos de géiseres. Incluso mejor, sería posible una atmósfera similar a la Tierra, aunque la gravedad de la superficie sería de tres veces la de la Tierra en las mayores súper-Tierras.

“Si un humano fuese a visitar una súper-Tierra, experimentaría un poco más de dolor de espalda, pero merecería la pena visitar tan grandioso destino turístico”, sugirió Sasselov con una sonrisa.

Añadió que aunque una súper-Tierra tendrían el tamaño de nuestro planeta, tendría una geografía similar. Una tectónica de placas más rápida menos tiempo para formar montañas y cuencas oceánicas antes de que la superficie fuese reciclada, dejando montañas no más altas y cuencas no más profundas que las de la Tierra. Incluso el clima sería comparable para un mundo en una órbita similar a la Tierra.

“El paisaje sería familiar. En una súper-Tierra te sentirías casi como en casa”, dijo Sasselov.

Con su sede central en Cambridge, Massachusetts, el Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica (CfA) es una colaboración conjunta entre la Observatorio Astrofísico Smithsoniano y el Observatorio de la Universidad de Harvard. Los científicos del CfA, se organizar en seis divisiones de investigación, estudiando el origen, evolución y finalmente el destino del universo.


Fecha Original: 9 de enero de 2008
Enlace Original

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *