Usar la gravedad para encontrar planetas en zonas habitables

Los astrónomos tienen distintas técnicas para descubrir planetas. Pero una de las menos usadas hasta ahora, la microlente gravitatoria, podría ser justo la técnica adecuada para encontrar planetas en la zona habitable de las estrellas enanas cercanas.

La primera forma en que los astrónomos encuentran planetas es con la técnica de la velocidad radial. Esta es en la que la gravedad de un planeta pesado tira de su estrella madre provocando un movimiento de bamboleo que puede ser medido.

La segunda técnica es a través de tránsitos. Ésta es en la que un planeta atenúa la luz procedente de su estrella madre cuando pasa frente a ella. Restando la luz cuando el planeta no se encuentra frente a la estrella, los astrónomos pueden llegar a medir incluso su atmósfera.

La tercera forma es a través de la microlente gravitatoria. Cuando dos estrellas están perfectamente alineadas, la estrella más cercana actúa como una lente natural, aumentando el brillo de la estrella más distante. Aquí en la Tierra, vemos una estrella brillando de una forma muy característica, y entonces atenuándose de nuevo. Una interrupción en el cambio del brillo puede atribuirse a un planeta.

Al contrario que en los otros dos métodos, la microlente te permite alcanzar y ver planetas a tremendas distancias – incluso en el otro extremo de la galaxia. El problema con la microlente es que sólo hay una oportunidad. Nunca vas a volver a ver esas estrellas alineadas de la misma forma de nuevo.

Pero Rosanne Di Stefano y Christopher Night del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica en Cambridge, Massachusetts creen que hay otra forma de usar la microlente. En su artículo titulado, Discovery and Study of Nearby Habitable Planets with Mesolensing (Descubrimiento y estudio de planetas con mesolentes), los investigadores proponen que muchas estrellas tienen altas posibilidades de convertirse en una lente.

En lugar de observar el cielo esperando ver un evento de lente, se buscan estrellas específicas y se espera a que pasen frente a otra estrellas más distante.

Estas lentes de alta probabilidad son conocidas como mesolentes. Estudiando un gran número de estrellas enanas, se espera que muchas de ellas pasen frente a estrellas más distantes una vez cada año. Y si eliges con cuidado tus objetivos, como estrellas enanas moviéndose frente a las Nubes de Magallanes, se esperaría tener incluso más posibilidades.

Para las estrellas enanas rojas menos masivas, se debería conseguir verlas a una distancia de 30 años luz, y para las estrellas de la masa del Sol a una distancia de 3000 años luz. Estas estrellas están lo bastante cerca como para que si se detecta un planeta en la zona habitable, las otras técnicas confirmen el descubrimiento.

Calcularon que hay aproximadamente 200 estrellas enanas pasando frente a las Nubes de Magallanes actualmente. Y muchos de estos tendrán eventos de lente con las estrellas en las galaxias enanas.

En lugar de monitorizar estrellas específicas, investigaciones anteriores han observado decenas de miles de estrellas cada noche –esperando algún tipo de evento de lente. Incluso aunque se han descubierto hasta el momento 3500 candidatos a microlentes, tienden a ser estrellas en rangos extremos. Aunque hubiese planetas allí, no se mostrarían en las observaciones.

Pero si eliges las estrellas cuidadosamente, y luego buscas en ellas eventos de lente, los investigadores creen que deberían verse brillos habitualmente. Incluso se podría ver el mismo brillo estrellas varias veces, y hacer posteriores observaciones sobre sus planetas.

Existe además otra ventaja. Tanto el método de la velocidad radial como el del tránsito dependen de que el planeta y la estrella estén perfectamente alineados desde nuestro punto de vista. El evento de microlente funciona incluso si el sistema planetario se ve desde atrás.

Usando esta técnica, los investigadores creen que los astrónomos deberían descubrir eventos de lente regularmente. Algunas de estas estrellas tendrán planetas, y algunos de estos planetas estarán en la zona habitable de la estrella.

Artículo original en Arxiv


Autor: Fraser Cain
Fecha Original: 15 de enero de 2008
Enlace Original

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