Construir una base en la Luna: Parte 1 – Retos y peligros
Escrito por Kanijo en Astronomía, Sondas y Misiones, TecnologíaAsí que queremos ir a la Luna. ¿Por qué? Porque la Luna es una “escala” ideal para nosotros para acumular materiales y mano de obra fuera del pozo gravitatorio de la Tierra. Desde la Luna podemos enviar misiones al espacio profundo y enviar colonos a Marte. Los turista también pueden estar interesados en una visita corta. Las compañías mineras sin duda querrán establecer un campamento allí. El ejercicio de la ciencia es también una gran atracción. Sea cual sea la razón, para mantener una presencia en este pequeño y polvoriento satélite, necesitaremos establecernos allí. Ya sea a corto o largo plazo, el hombre necesitará colonizar la Luna. ¿Pero dónde viviremos allí? ¿Cómo sobreviviremos a ese paisaje hostil? Aquí es donde entran los ingenieros estructurales, para diseñar, y construir, los hábitats más extremos jamás concebidos …
Las misiones tripuladas a Marte asumen una gran parte del primer plano en lo que a esfuerzos de colonización se refiere, por lo que es hora de que parte de la atención se centre en las ideas en curso establecidas de colonizar la Luna. Actualmente tenemos medios para ir allí (después de todo, hace casi 40 años del Apolo 11) y nuestra tecnología está lo bastante avanzada para soportar vida en el espacio, el siguiente paso es comenzar a construir… En este primer plazo de “Building a Base on the Moon (Construir una base en la Luna)”, miramos los problemas inmediatos a los que se enfrentarán los ingenieros cuando planifiquen los hábitats en el paisaje lunar.
“Building a Base on the Moon” está basada una investigación de Haym Benaroya y Leonhard Bernold “Engineering of lunar bases (La ingeniería de las bases lunares)”.
Aún continúa el debate sobre si el hombre debería asentarse primero en la Luna o en Marte. Se considera a menudo que Marte es el objetivo final de la humanidad – sería el reto de la raza humana: vivir en un planeta distinto a la Tierra. Pero mirándonos desde cielo en las noches despejadas está la brillante y cercana Luna. Desde aquí podemos ver los detalles del paisaje lunar a simple vista, está tan cerca astronómicamente cuando lo comparamos con los planetas, que muchos creen que la Luna debería ser nuestra primera parada antes de comenzar el viaje de seis meses (como mínimo) al Planeta Rojo. También ayudará cuando ya estemos allí …
La opinión ha cambiado un poco en los últimos años desde el plan “Mars Direct (Directo a Marte)” (a mediados de los años 90) hacia la idea “Moon First (Primero la Luna)” idea, y este cambio recientemente ha sido destacado por el Presidente de los Estados Unidos George W. Bush cuando en 2004 estableció un plan para reestablecer la presencia en la Luna antes de que comencemos un plan para Marte. Esto tiene sentido; aún quedan muchos temas fisiológicos por identificarse, además de que la tecnología para la colonización sólo puede comprobarse en toda su extensión cuando…bueno…colonicemos.
Comprender cómo el cuerpo humano se adaptará a la vida en baja gravedad y cómo las nuevas tecnologías rendirán en un lugar lo bastante cerca del hogar no sólo asegurará a los colones y astronautas lunares, sino también será prudente. Explorar el espacio es de por sí bastante peligroso, minimizar los riesgos de fallo en la misión será crítico par el futuro de una exploración tripulada del Sistema Solar.
Entonces, ¿por dónde empezar el diseño de una Base Lunar? En lo más alto de la lista de “tareas pendientes” de los ingenieros estructurales estarían los daos estructurales a los que se verían expuestos los materiales en el vacío. Daños procedentes de severas variaciones de temperatura, impactos de micrometeoritos de alta velocidad, grandes fuerzas externas de hábitats presurizados, la fragilidad de los materiales a temperaturas muy bajas y la abrasión acumulativo de los rayos cósmicos de alta energía y partículas de viento solar serán todas factores importantes en la fase de planificación. Una vez todos los peligros sean esbozados, el trabajo sobre las propias estructuras puede comenzar.
La Luna ejerce un tirón gravitatorio de un sexto el de la Tierra, por lo que los ingenieros podrán construir estructuras sin restricciones gravitatorias. También deberían usarse los materiales locales cuando y donde sea posible. El coste de lanzamiento desde la Tierra de suministros de estructuras sería astronómico, por lo que los materiales de construcción deberían ser extraídos de la Luna en lugar de importados. El regolito Lunar (finos granos de roca lunar pulverizada) por ejemplo podría usarse para cubrir partes de hábitats para proteger a los colonos del cáncer provocado por los rayos cósmicos y proporcionar aislamiento. De acuerdo con los estudios, un regolito de un grosor de al menos 2,5 metros es requerido para proteger el cuerpo humano en un entorno “seguro” de nivel de radiación de fondo. También se requerirá de alta eficiencia energética, por lo que los diseños deben incorporar materiales altamente aislantes para asegurar una pérdida mínima de calor. Debe tenerse en cuenta una protección adicional para los impactos de meteoritos dado que la Luna tiene una atmósfera prácticamente nula que es necesaria para quemar los restos espaciales que llegan. ¿Tal vez sea una buena idea una morada subterránea?
La construcción real de una base será muy difícil por sí misma. Obviamente, el entorno de baja gravedad sortea algunas dificultades de construcción a los trabajadores, pero la carencia de una atmósfera se mostraría muy dañina. Sin la atenuación del aire alrededor de las herramientas de perforación, la fricción dinámica se amplificará, generando enormes cantidades de calor. Las herramientas de perforación se fundirán en la roca, obstaculizando el progreso. Deberían llevarse a cabo tareas de demolición, las explosiones en el vació crearían incontables misiles de alta velocidad atravesando cualquier cosa en su camino, sin una atmósfera que los frene. (No te gustaría estar cenando en tu hábitat hinchable durante unas actividades mineras con fragmentos de roca que pueden cruzarse en tu camino …) También, el polvo eyectado oscurecería todo y se finaría, estáticamente, sobre la maquinaria contaminándolo todo. La descontaminación a través de compuertas de aire no sería lo bastante eficiente para eliminar todo el polvo de los trajes espaciales, el polvo lunar sería ingerido y respirado – un riesgo para la salud que no comprenderemos completamente hasta que estemos allí.
Autor: Ian O’Neill
Fecha Original: 7 de febrero de 2008
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