Un asteroide del tamaño de un monovolumen hace un sorprendente paso entre la Tierra y la Luna

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El pasado 5 de febrero, perdido entre el brillo anaranjado de la puesta del Sol, un asteroide recientemente descubierto pasó a apenas 135 000 kilómetros de nuestro planeta, sólo a un tercio de la distancia a la Luna, y casi nadie se dio cuenta. Un observador con buen ojo y un par de binoculares podría haber visto un objeto poco familiar brillando silenciosamente a través de Acuario. ¿Pero sabían que lo que estaban viendo era un asteroide inesperado? ¿Habrían comprendido lo realmente cerca que estaba?

El Objeto Cercano a la Tierra, 2008 CT1, se descubrió sólo dos días antes de la pasada por el proyecto de Investigación de Asteroides Cercanos a la Tierra Lincoln, un proyecto patrocinado por el MIT, las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos y la NASA, destinado a descubrir rocas espaciales que orbiten cerca de la Tierra. Usando telescopios robóticos situados en la Zona de Misiles de White Sands en Nuevo México, el proyecto ha contribuido a casi el 70% de todos los Asteroides Cercanos a la Tierra descubiertos en todo el mundo desde que comenzó a operar en 1998.

El asteroide, con un tamaño estimado de entre 8 y 15 metros, parece un asteroide pequeño, pero estudios recientes sugieren que incluso las rocas más pequeñas pueden ser devastadoras. La causa del evento de Tunguska a principios del siglo XX se cree que fue una roca de 35 metros que nunca tocó la superficie. La nueva hipótesis sugiere que explotó pocos kilómetros antes de tocar el suelo, creando una onda de choque que arrasó con todo el terreno que había debajo. Justo el pasado septiembre, el meteorito que impactó en la Tierra que creó un cráter de 13 metros de anchura en Perú se estima que tenía apenas entre 0,2 y 2 metros de anchura.

El vuelo fue realmente cercano a escalas cósmicas – y este descubrimiento tardío da un toque de atención. El Asteroide 2007 TU24 tuvo una gran atención de los medios durante casi una semana, pero sabíamos que algo venía y dónde mirar. Con todos los telescopios apuntando a los cielos, observando el cosmos buscando el siguiente gran impacto, aún hay rocas que se deslizan sin darnos cuenta. Observar encuentros cercanos con asteroides conocidos es una gran oportunidad de aprender más sobre el sistema solar, y cómo observar futuros Objetos Cercanos a la tierra – incluso cuando aún no están en nuestro radar.


Fecha Original: 5 de febrero de 2008
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