Los doctores podrían estar dando la dosis incorrecta de adrenalina en una emergencia por el etiquetado

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Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge revela que los doctores que tratan emergencias con riesgo para la vida tales como ataques de alergia podrían dar dosis incorrectas de adrenalina (epinefrina) por una etiqueta poco clara.

La adrenalina es almacenada en agua salada en ampollas de cristal que se rompen para abrirlas cuando el fármaco es necesario. La cantidad de adrenalina contenida en la ampolla es expresada normalmente en ambas dosis (1 mg de fármaco por 1 ml de agua salada) y una proporción (1 parte de fármaco por cada 1000 partes de agua salada) en la etiqueta.

El ratio requiere emplear la aritmética para resolver cuánto fármaco dar. Por eso, los doctores entienden mucho mejor (y más rápido) las dosis que las proporciones. El Dr. Daniel Wheeler de la Universidad de Cambridge concluyó que su investigación sobre tener que hacer cálculos extra para resolver cuánta adrenalina dar a una persona en una emergencia podría conducir a errores y retrasos que son comunes en la administración del fármaco.

El Dr. Wheeler dijo: “Está bien documentado que comúnmente se da a los pacientes dosis erróneas de adrenalina”.

A fin de determinar si el etiquetado efectivamente fue la causa de los altos números de errores de dosificación, los investigadores establecieron escenarios simulados. Programaron un maniquí médico que pareciera estar teniendo una reacción alérgica con riesgo para la vida. Entonces daban a los doctores las ampollas de adrenalina y les decían que trataran la emergencia.

A la mitad de los doctores se les asignaba al azar las ampollas con etiquetas que tenían la dosis de adrenalina. A la otra mitad se les asignaba al azar las ampollas con etiquetas que tenían la cantidad de adrenalina expresada como una proporción. Los investigadores entonces midieron la cantidad de fármaco que los doctores daban y cuánto tiempo les tomaba administrarlo.

Todos menos 2 doctores de los 14 con ampollas con etiquetas que expresaban la cantidad de adrenalina como una proporción sobredosificaban a sus pacientes. Debido a que tenían que resolver cuánto fármaco dar, los doctores que usaban ampollas etiquetadas con una proporción necesitaban cerca de 1,5 minutos más para hacerlo.

“Las conclusiones podrían ser diferentes si los doctores tuvieran que tratar a una persona real. En realidad, las etiquetas tienen dosis y proporciones, no lo uno o lo otro”, dice el Dr. Wheeler. “Sin embargo, esto nos da un entendimiento del problema y una solución bastante fácil – creemos que expresar la concentración del fármaco exclusivamente como dosis mejoraría la seguridad del paciente”.



Fecha Original: 1 de enero de 2008
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