Cómo la escritura cambió el mundo

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Este texto cuneiforme data del sexto año del príncipe Lugalanda que reinó aproximadamente en el 2370 a.C. en el sur de Mesopotamia. Es un documento administrativo sobre envíos de tres tipos de cerveza a distintos recipientes (al palacio y al templo para ofrendas) y da las cantidades exactas de cebada y otros ingredientes usados en la elaboración de la cerveza. Crédito: Max Planck Society

Los humanos hablaron durante doscientos mil años antes de que tuviesen la inspiración o el coraje para plasmar sus ideas para la posteridad.

Pero cuando la gente de Mesopotamia, conocidos como sumerios, finalmente rasparon unos símbolos sobre unas tablas de arcilla hace 5000 años, sin saberlo iniciaron una nueva era en la historia lo que conocemos como, bueno…historia.

La presencia de fuentes escritas denota la línea técnica divisoria entre lo que los eruditos clasifican como prehistoria contra la historia, la cual comienza en distintas épocas dependiendo de la parte del mundo que estés estudiando.

En la mayoría de lugares, la escritura comenzó aproximadamente al mismo tiempo que surgieron las antiguas civilizaciones a partir de las comunidades de cazadores-recolectores, probablemente como una forma de seguir el rastro del nuevo concepto de “propiedad”, como animales, suministros de grano o terrenos.

Aproximadamente sobre el 3000 a.C. en Mesopotamia (actualmente Irak), y poco después en Egipto, y sobre el 1500 a.C. en China, la gente garabateaba, esbozaba y contaban su mundo y cultura de una forma muy permanente.

Cuando la memoria falló

Cuando los antiguos mesopotámicos comenzaron a asentarse en granjas alrededor de las primeras ciudades, la vida comenzó a hacerse algo más complicada. La agricultura requería de unos registros expertos y detallados, dos elementos que llevaron directamente a la invención de la escritura, dicen los historiadores.

Los primeros ejemplos de escritura fueron los pictogramas usados por funcionarios del templo para mantener registros de las entradas y salidas de grano de la ciudad y los animales que se almacenaban lo cual, en los grandes centros urbanos sumerios como Ur, eran lo bastante grandes como para hacer imposible un conteo de memoria.

Los funcionarios comenzaron usando símbolos estandarizados — en lugar de, digamos, un dibujo real de una cabra — para representar artículos, raspando en tablas de arcillo con un puntero de junto que había sido cortado en forma de cuña. Los arqueólogos llamaron a esta primera escritura “cuneiforme”, del latín “cuneus”, que significa cuña.

El sistema se desarrolló rápidamente para incorporar signos que representaran sonidos, y poco después toda Mesopotamia tomaba notas, haciendo listas de tareas pendientes y (presumiblemente) escribiendo cartas de amor.

La escritura egipcia — los famosos jeroglíficos — se desarrollaron de forma independiente no mucho después, bajo circunstancia similares, creen los historiadores.

Unos pocos años más tarde, como variaciones de los dos sistemas dispersos por la región, todo el mundo antiguo tenía esquemas de escritura que mejoraron inmensamente la eficiencia de las economías, la contabilidad de los gobiernos, y tal vez lo más importante para nosotros, nuestra comprensión del pasado.

La literatura como un privilegio

Leer y escribir en los tiempos antiguos no era algo para las masas, no obstante. La vida cotidiana en Mesopotamia y Egipto consumía mucho tiempo, y por tanto la escritura comenzó a hacerse una profesión especializada, normalmente para miembros de élite. Los muy bien considerados escribas de la antigua Mesopotamia incluso fueron dibujados en el arte vistiendo los utensilios de escritura cuneiforme (similares a palillos chinos) en sus cinturones como una señal de importancia.

La literatura se mantuvo como un privilegio de la clase aristocrática para hombres en la mayor parte de las sociedades hasta el Siglo XIX, cuando se difundió la educación pública por todo el mundo.

Esto significa que aunque el periodo histórico es exponencialmente mejor conocido que las experiencias humanas antes de que se inventase la escritura, los escritos cuenta en su mayoría las experiencias de las clases altas, dicen los historiadores.

Aproximadamente una de cada cinco personas hoy, concentradas mayormente en el Tercer Mundo, son analfabetas.


Autor: Heather Whipps
Fecha Original: 11 de febrero de 2008
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