Selección natural y cráneo humano

ComparteTweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someoneShare on Google+Share on RedditShare on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrPrint this page
Posiciones aproximadas de las medidas craneales usadas en los análisis sobreimpresionadas como líneas rojas en las vistas lateral (A), anterior (B), e inferior (C) de un cráneo humano. (National Academy of Sciences, PNAS (Copyright 2008)/image)

Una nueva investigación liderada por el antropólogo de la Universidad de California (UC) en Davis, Tim Weaver, se añade a las evidencias de que la casualidad, en lugar de la selección natural, explicar por qué los cráneos de los humanos modernos y los antiguos Neandertales evolucionaron de forma distinta. Los hallazgos pueden alterar la forma en que los antropólogos piensan en la evolución humana.

El estudio de Weaver aparece en el ejemplar del 17 de marzo de Proceedings of the National Academy of Sciences. Se basa en las conclusiones de un estudio que él y sus colegas publicaron el año pasado en Journal of Human Evolution, en el cual el equipo comparó las medidas craneales de 2524 humanos modernos y 20 especimenes 20 Neandertales. Los investigadores concluyeron que los cambios genéticos aleatorios, o deriva genética, es lo más probable para las diferencias craneales.

En su nuevo estudio, Weaver y sus colegas analizaron sus datos fósiles usando sofisticados modelos matemáticos – y calcularon que los Neandertales y los humanos modernos se dividieron hace aproximadamente 370 000 años. La estimación es muy aproximada a aquellas derivadas por otros investigadores que han fechado la división basándose en pistas de las secuencias de ADN de los humanos modernos y los Neandertales.

La estrecha correlación entre las dos estimaciones – una basada en los estudios de los huesos y otra en el estudio de los genes — demuestra que el registro fósil y los análisis de secuencias de ADN ofrecen una descripción consistente de la evolución humana durante este periodo de tiempo.

“El mensaje que extraemos puede ser que deberíamos reconsiderar la idea de que todos los cambios morfológicos (físicios) son debidos a la selección natural, y en lugar de esto considerar que algunos de ellos pueden ser debidos a la deriva genética”, dijo Weaver. “Esto puede tener interesantes implicaciones para comprender la evolución humana”.

Weaver llevó a cabo la investigación junto con Charles Roseman, astropólogo de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, y Chris Stringer, paleontólogo en el Museo de Historia Natural de Londres.


Autor: Claudia Morain
Fecha Original: 17 de marzo de 2008
Enlace Original

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *