La sorprendente historia de la contaminación ártica

Los primeros exploradores vieron una bruma de partículas a finales del siglo XIX.

Los científicos saben que la contaminación del aire de las ciudades de latitudes medias emigran hacia el ártico en y forman una fea neblina, pero un nuevo estudio de la Universidad de Utah encuentra sorprendentes pruebas de que los exploradores polares vieron el mismo fenómeno tan pronto como en 1870.

“La reacción de algunos colegas – cuando mencioné por primera vez que la gente había visto la bruma a finales del siglo XIX – fue que eso era una locura”, dijo Tim Garrett, profesor ayudante de meteorología y autor senior del estudio. “¿Quién habría pensado que el ártico podría estar tan contaminado en aquel entonces? Nuestra reacción instintiva es creer que el mundo era un lugar mucho más limpio hace 130 años”.

El estudio se publicará en el ejemplar de marzo de 2008 de la revista Bulletin of the American Meteorological Society.

Buscando a través de los registros históricos escritos por los primeros exploradores árticos, Garrett y sus colaboradores Lisa Verzella, antigua estudiante de la Universidad de Utah, fueron capaces de encontrar pruebas de una “bruma seca” de aerosol que se situaba sobre el hielo para formar una capa de polvo grisáceo que contenía partículas metálicas. La bruma y el polvo eran probablemente subproductos de la combustión de carbón y generada durante la Revolución Industrial.

“Buscamos a través de la literatura abierta, incluyendo informes en el segundo ejemplar de la revista Science en 1883 por parte del famoso geólogo sueco Adolf Erik Nordenskiold, que fue el primero en describir la bruma”, dice Garrett. “También buscamos en libros que describiesen las expediciones árticas que tuvieron que ser traducidos del noruego y francés”.

El recuento histórico demuestra que hace más de 130 años, la Revolución Industrial “ya estaba oscureciendo la nieve y los cientos del lejano norte”, dice Garrett.

Historia de la contaminación ártica

Garrett y Verzella dicen que el primer informe de la bruma de contaminación ártica se acredita normalmente al meteorólogo de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos J. Murray Mitchell, quien en 1957 describió “la alta incidencia de las brumas en altitudes de vuelo” durante las misiones de reconocimiento climático desde Alaska sobre el Océano Ártico durante finales de los años 1940 y 1950.

Mitchell fue acreditado en los años 70 por Glenn Shaw de la Universidad de Alaska en Fairbanks, y sus colaboradores Kenneth Rahn y Randolf Borys, de la Universidad de Rhode Island, quienes fueron los primeros en descubrir que la bruma contenía altos niveles de metales pesados, incluyendo vanadio, lo que sugería combustión de aceite pesado.

En un estudio posterior, Rahn y Shaw dijo: “La bruma del ártico es el producto final de un transporte masivo de polución aérea desde varias fuentes de latitudes medias hacia las regiones polares, a una escala que nunca se podría haber imaginado, incluso por el observador más pesimista”.

Dado que los humanos han estado generando contaminación de aerosol desde mucho antes de 1950 – a saber, desde poco después de la llegada de la Revolución Industrial a finales del siglo XVIII – tiene sentido para Garrett que la polución generada en etapas anteriores también pueda haber llegado a las latidudes norteñas desde Europa, Asia y Norteamérica.

“Pensé que la contaminación tenía que observarse en el ártico antes de 1950, por lo que decidí descubrir si esto era cierto”, dice Garrett. Por lo que contrató a Verzella para buscar en los registros históricos y determinar si había evidencias escritas de una contaminación ártica anterior.

Verzella encontró un número de informes publicados a finales del siglo XIX y principios del XX que mencionan una bruma blanquecina en el cielo, o polvo negro o gris en el hielo. Pero Nordenskiold “fue el primero en dirigir su atención expresamente al fenómeno de la bruma ” durante su expedición de 1883 a Groenlandia, concluyen los investigadores.

Incluso durante una expedición anterior en 1870, Nordenskiold observó “un fino polvo, de color gris, y cuando está húmedo, negro o marrón oscuro, se distribuye por el hielo interior en una capa que estimaría de aproximadamente entre 0,1 y 1 milímetros”.

Encontró que el polvo contenía “hierro metálico, el cual puede ser atraído por un imán, y que, bajo un soplete da una reacción de cobalto y níquel”. Él creía que era un “polvo cósmico” posiblemente de meteoros. Sin embargo, la concentración de hierro metálico, níquel y cobalto hacía mucho más probable que el origen fuese la contaminación industrial generada en latitudes medias.

El año pasado, otros investigadores encontraron que el polvo está presente en muestras de núcleos de hielo. “Núcleos de hielo recientes de Groenlandia muestran un rápido incremento en el hollín y sulfatos antropogénicos que comenzaron a finales del siglo XIX, pero que tuvo un pico de sulfatos en los años 1970, y un pico de hollín entre 1906 y 1910″, dicen Garrett y Verzella en su estudio. Una mayor composición de sulfatos sugieren combustión de petróleo, mientras que una nivel más alto de hollín sugiere combustión de carbono, lo que es consistente con las fuentes principales de contaminación generadas en el siglo XX frente al siglo XIX.

Calentamiento ártico inicial

En un estudio de 2006, Garrett concluyó que las partículas contaminantes de las latitudes medias agravan el calentamiento global del ártico. ¿Pasaba lo mismo en el siglo XIX?

“Es razonable que el efecto de las partículas de contaminación en el clima ártico puedan haber sido mayores hace 130 años de lo que son ahora, debido a que durante la Revolución Industrial, las tecnologías eran más sucias de lo que son ahora”, dice Garrett. “Por supuesto, hoy las emisiones de dióxido de carbono son mayores y se han acumulado a lo largo del último siglo, por lo que el efecto de calentamiento debido al dióxido de carbono es mucho mayor hoy que hace 100 años”.

De hecho, después de que la combustión de combustibles fósiles se hiciera más eficiente a mediados del siglo XX, los niveles de partículas contaminantes en el ártico cayeron drásticamente de los niveles de inicios de siglo. No obstante, Garrett cree que podría estar viéndose otro incremento debido a las mayores emisiones debidos al desarrollo industrial de países como China.


Autor: Lee J. Siegel
Fecha Original: 19 de marzo de 2008
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Comments (3)

  1. [...] La sorprendente historia de la contaminación árticawww.cienciakanija.com/2008/03/25/la-sorprendente-historia-de… por 2pir hace pocos segundos [...]

  2. un articulo muy bueno, asi como tu blog, voy a guardarlo para leerlo en casa.

    Gracias

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