Repetición de una potente explosión estelar

Los astrónomos han realizado la mejor determinación de la potencia de una explosión de supernova que fue visible desde la Tierra hace tiempo. Observando los remanentes de la supernova y un eco de luz del estallido inicial, han establecido la validez de un potente nuevo método para el estudio de supernovas.

Usando daros de l Observatorio de Rayos-X Chandra de la NASA, e Observatorio XMM-Newton de la ESA y el Observatorio Géminis, dos equipos de investigadores estudiaron los restos de la supernova y su eco de luz, situado en la Gran Nube de Magallanes (LMC), una pequeña galaxia a aproximadamente 160 000 años luz de la Tierra. Concluyen que la supernova tuvo lugar hace 400 años (en el marco temporal de la Tierra), y fue inusualmente brillante y energética.

Imágenes ópticas y en rayos-X de los restos de la supernova


En este resultado es la primera vez que dos métodos – la observación de rayos-X del remanente de una supernova y las observaciones ópticas de la expansión de los ecos de luz de la explosión – se han usado a la vez para estimar la energía de una explosión de supernova. Hasta ahora, los científicos sólo habían hecho tales estimaciones usando la luz vista justo tras la explosión de una estrella, o usando los remanentes que quedan varios cientos de años, pero o ambos.

“La gente no tenía telescopios avanzados para estudiar las supernovas cuando tuvieron lugar hace cientos de años”, dijo Armin Rest de la Universidad de Harvard, quien lideró el estudio de las observaciones de ecos de luz usando a Géminis. “Pero hemos hecho lo siguiente mejor que se puede hacer observando los alrededores del lugar de la explosión y construyendo una repetición de la misma”.

La energía de la explosión se estimó estudiando un eco de la luz original de la explosión. Al igual que el sonido rebota en los muros de un cañón, las ondas de luz también pueden rebotar en las nubes de polvo del espacio. La luz de estos ecos viaja un camino más largo que el directo hacia nosotros, por esto puede verse cientos de años más tarde que la propia supernova.

Vistos por primera vez por el Observatorio Interamericano de Cerro-Tololo en Chile, los ecos de luz fueron observador en mayor detalle por el Observatorio Géminis en Chile. El espectro óptico de los ecos de luz se usó para confirmar que la supernova era de Tipo Ia y determinar sin ambigüedades la clase concreta de explosión y por tanto su energía.

Los datos de Chandra, junto con los datos de XMM-Newton obtenidos en 2000, fueron entonces usados independientemente para calcular la cantidad de energía implicada en la explosión original, usando un análisis de los remanentes de supernova y los últimos modelos de explosión. Su conclusión confirmó los resultados de los datos ópticos, a saber, que la explosión fue una variedad especialmente energética y brillante de supernova de Tipo Ia. Este acuerdo proporciona una fuerte evidencia de que los modelos detallados de explosión son precisos.

“Tener un acuerdo entre estos dos métodos nos permite tomar un respiro de alivio”, dijo Carlos Badenes de la Universidad de Princeton quien lideró los estudios de Chandra y XMM-Newton. “Parece que estamos en el camino correcto intentando comprender estas enormes explosiones. Sus restos estelares pueden verdaderamente retener la memoria de las estrellas que las crearon cientos de años antes”.

Ambos métodos estiman un momento similar de la explosión en aproximadamente 400 años. Una restricción extra en las edades procede de la carencia de una evidencia en el registro histórico para una supernova reciente en la LMC. Debido a que esta estrella aparece en el hemisferio sur, probablemente habría sido vista por navegantes que anotarían eventos celestes de brillo similar si hubiesen ocurrido hace menos de 400 años.

Dado que las supernovas de Tipo Ia tienen un brillo intrínseco casi uniforme, se usan por los científicos como herramienta importante para el estudio de la expansión del universo y la naturaleza de la energía oscura.

“Es crucial conocer que las suposiciones básicas sobre estas explosiones son correctas, de forma que no sean usadas sólo como cajas negras para medir distancias”, dijo Badenes.

Este trabajo está siendo extendido a otros remanentes de supernova y ecos de luz.

“Este es el primer caso en el que las conclusiones obtenidas de las remanentes de supernova sobre la explosión original puede ser comprobados directamente observando el propio evento original”, dijo Rest. “Seremos capaces de aprender mucho sobre las supernovas de nuestra propia galaxia usando esta técnica”.


Fecha Original: 20 de marzo de 2008
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Comments (2)

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  2. Manlio E. Wydler

    Por suerte está bastante lejos de la Tierra, podemos suponer que aconteció a mitad del tiempo, nos deja muchos años para mejorar nuestra tecnología para salvarnos.
    Pero si fuera más cerca, huy!, viajando a la velocidad de la luz, ciertos componentes nos tocarían sin previo aviso ( Recordar , los rayos gamma se desplazan a la velocidad de la luz, llegarían muy pronto y sin previo aviso.)

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