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Cuando la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) entra en una nueva fase, con el reciente inicio de las observaciones de señales de radio de otros mundos con el conjunto de Telescopio Allen del Instituto SETI, la comunidad científica internacional ha comenzado a prepararse con gran seriedad para la cascada de eventos que seguirían a la detección de una civilización alienígena. Entre las más importantes cuestiones que la humanidad tendrá que considerar ese día es si debemos responder, su si es así, qué deberíamos decir.
Si tal señal de las estrellas porta un mensaje inteligible, algunas de nuestras opciones pueden ser inversiones para nosotros. Tal vez, argumentan algunos, un mensaje de los extraterrestres incluirá sugerencias para una respuesta. Después de todo, continúa el razonamiento, ellos probablemente habrán contactado con muchas otras civilizaciones antes de la nuestra, por lo que estarán versados en los productivos primeros pasos de la comunicación entre especies.
Personalmente, soy escéptico sobre que seamos capaces de decodificar un mensaje de otro mundo con facilidad. Pero sepamos lo que dicen o sólo teniendo pruebas de que existe una inteligencia más allá de la Tierra, si elegimos responder, necesitaremos decidir lo que deberíamos decir sobre nosotros mismos.
Antiguos vecinos
Pero, ¿qué podríamos decir que fuese de interés para los extraterrestres?
Antes de responder a la pregunta, debemos reconocer que cualquier extraterrestre con el que contactemos puede perfectamente estar miles o millones de años más avanzado que nosotros. ¿Por qué los científicos de SETI suponen esto? Porque para que nuestra búsqueda tenga éxito, tiene que ser cierto.
Si la galaxia está poblada sólo por civilizaciones jóvenes que tienen la capacidad de comunicación interestelar sólo unas pocas décadas antes de autodestruirse o simplemente pierden el interés en contactar con otros mundos, entonces, estaremos efectivamente aislados, solos en el universo. Si otras civilizaciones transmiten pruebas de su existencia durante sólo unas décadas – la duración temporal en que los humanos han sido capaces de tener comunicación interestelar – y entonces pierden el interés o la capacidad de contactar, es extremadamente improbable que en el preciso instante que están transmitiendo y que nosotros estemos escuchando coincidan. A escala galáctica, donde el tiempo se mide en miles de millones de años, es extremadamente improbable que estos dos “ecos” tengan lugar al mismo tiempo. Esto sería tan improbable como que dos luciérnagas se iluminaran a la vez, exactamente en el mismo momento, durante el curso de una larga noche. La posibilidad de que ambas se iluminen simultáneamente es virtualmente cero; es más probable que sus destellos estén separados minutos u horas. Por lo que también es improbable que dos civilizaciones de vida corta que hayan evolucionado independientemente una de otra pasen a la existencia prácticamente en el mismo momento de la historia de 14 mil millones de años de nuestra galaxia.
Si escuchamos a una civilización lejana, por razones puramente estadísticas es muy posible que sean nuestros ancestros.
Imágenes de luz y oscuridad
Los mensajes más detallados hasta el momento enviados a otra civilización fueron los grabados transportados por las dos naves Voyager, las cuales continuarán a la deriva entre las estrellas por millones de años tras completar su misión principal de exploración planetaria en nuestro Sistema Solar.
Tal vez el punto común más impactante de las más de cien imágenes y dibujos de los registros de las Voyager es que sus descripciones de la humanidad son universalmente positivas. Las fotografías abundan con imágenes de familia y cooperación. Pero en ningún lugar de estas imágenes vemos evidencias directas del lado oscuro de la humanidad. No hay ninguna imagen de pobreza, guerra, degradación del medio ambiente o genocidios.
Presentar el lado positivo de la vida en la Tierra en las grabaciones de las Voyager fue un intento natural de poner lo mejor de nosotros mismos. Pero, yo diría que tal vez la contribución más importante que podríamos hacer a una conversación interestelar sería reconocer esas partes de nosotros mismos de las que estamos menos orgullosos.
Si otra civilización es mucho más antigua que la nuestra, habrás pasado por el cuello de botella de la adolescencia tecnológica, donde una capacidad autodestructiva de una civilización supera a su madurez social. Podemos estar en una posición pobre sobre cómo avisar a otra civilización de que sean más inteligentes. Pero somos aptos para proporcionar un recordatorio de cómo es la vida para una civilización que no tiene la confianza de que continuará existiendo en los próximos siglos o milenios. Nuestra mayor contribución a un diálogo interestelar puede venir, no de enfatizar nuestros logros y virtudes, sino de reconocer nuestros errores y debilidades. Y en el proceso, puede que aprendamos importantes lecciones sobre nosotros mismos.
Reconocer nuestra sombra
El psicoanalista Carl Gustav Jung creía que la madurez depende de la capacidad para conectar con nuestro lado de “sombra”: esos aspectos de nosotros mismos que normalmente tratamos de ocultar. “Desafortunadamente, no hay duda de que el hombre es, en general, menos bueno de lo que se imagina o quiere ser”, escribió Jung. Y las consecuencias de no encarar nuestro lado de sombra son siniestras. “Todo el mundo porta una sombra”, continúa Jung, “y cuanto menos personificada está en la vida consciente del individuo, más negra y oscura es. Si uno es consciente de una inferioridad, siempre tiene una posibilidad de corregirla …. Pero si es reprimida y aislada de la consciencia, nunca se corregirá”.
Bien podríamos imaginar un mensaje más extensivo del que dieron las grabaciones de las Voyager, que dieron detalles adicionales sobre nuestras culturas pero fallaron al destacar las actuales amenazas de nuestro entorno, los costes de la guerra, o las contiendas entre países y etnias. Pero, ¿podría ser que tal intento de poner la mejor cara de nuestra actual situación revele inintencionadamente un error potencialmente mucho más peligroso para la humanidad: una tendencia a ocultarnos de nuestros propios problema y evitar estas amenazas a nuestra propia existencia?
Algunos han sugerido que el mayor valor de contactar con otras civilizaciones puede ser una opción de vislumbrar nuestro propio futuro. Si aprendemos que otras civilizaciones han sido capaz de sobrevivir a su adolescencia tecnológica, tendríamos una nueva razón para tener esperanza de que nuestra propia civilización lo haga también.
Pero incluso si nunca contactamos con otros mundos, el proceso de prepararnos para el contacto puede ayudarnos a ser mejores, humanos más íntegros. Reflexionando sobre cómo nos mostraríamos a otros mundos, también tenemos una oportunidad de crecer en nuestro propio autoconocimiento. Y una parte de ese autoconocimiento incrementad puede llegar del reconocimiento de esos aspectos de nosotros mismos que nos gustaría que no fuesen verdad, pero que son parte de nosotros.
En cierto sentido, la composición de mensajes a otros mundo se convierte en un proceso que no es simplemente entrar en contacto con mundos alienígenas externos, sino de mundos desconocidos internos. Y tal exploración de nuestras almas requiere tanta fortaleza como construir y mantener telescopios que busquen en las estrellas durante décadas y siglos, buscando pruebas de vida más allá de la Tierra. Cuando miramos al interior, no olvidemos mirar esas partes de nosotros que nos gustaría que estuviesen lejos. Como Jung nos recuerda, “nadie puede ser consciente de la sombra sin un considerable esfuerzo moral. Ser conscientes de ellos implica reconocer los aspectos oscuros de la personalidad como algo presente y real. Este acto es la condición esencial para cualquier tipo de autoconocimiento”.
Autor: Douglas Vakoch
Fecha Original: 10 de abril de 2008
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[...] Una sombra de nosotros mismoswww.cienciakanija.com/2008/04/10/una-sombra-de-nosotros-mismo/ por Skanda hace pocos segundos [...]
Nunca lo había visto así. Excelente ensayo. Solo hay algo que no entiendo: “Si escuchamos a una civilización lejana, por razones puramente estadísticas es muy posible que sean nuestros ancestros.”
Hola hurakanpakito, gracias por el comentario. Cuando hace referencia a ancestros no indica que necesariamente sean una raza emparentada con nosotros de la que descendemos, simplemente que son más antiguos.
Un saludo
Esto totalmente opuesto a mostrar el lado oscuro de la humanidad. Si yo me encontrase con una especie alienigena tan destructiva como la nuestra no dudaria en eliminarla ipso-facto. Eso si, escogeria unos cuantos individuos para mi coleccion de genes de especies desaparecidas del universo.
Con lo cual, cualquier especie inteligente, se dara cuenta que somos un peligro para todo ente viviente.
Sinceramente como nos encontremos a una civilización la mitad de malos que nosotros y encima tecnologicamente más avanzados que nosotros… recemos que no puedan llegar hasta aqui que la llevamos claras……. Mirar lo que hicieron los europeos en toda América barbaridades a todo los pueblos indios, ahora imaginar que pasaría si nos encontramos a una raza atrasada tecnológicamente, no quiero ni pensarlo, si ya las empresas esclavizan a la gente en países subdesarrollados por cuatro duros, que pasaría si en otro planeta encuentran mano de obra gratis…….. y claro si luego encontramos otra raza superior pediriamos que nos trataran de tú a tú…… así que no sé que es mejor encontrar o no encontrar a otra raza en el espacio…. Es para pensar……. Bueno también gente buena existe pero también hay mucha gente mala y con mala leche……..
Lo que creo si ya somos malas personas entre nosotros por el sexo, la religión, la cultura, el color de la piel “somos malos entre nuestra propia raza” que pasaría si encontramos a otra que físicamente no se parezca a nada de lo que exista en la tierra ????? Por ejemplo……….
Saludos…..
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