Hipótesis Gaia: ¿Podría la Tierra ser realmente un único organismo?

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Puede un planeta como la Tierra considerarse como un único organismo vivo? Después de todo, el cuerpo humano está compuesto de cientos de miles de millones de bacterias, y aún así consideramos al cuerpo humano un único organismo. La Hipótesis Gaia (o popularmente conocida como “Teoría Gaia”) va más allá de los organismos vivos individuales de la Tierra, agrupa todos los componentes vivos e inertes de la biosfera de la Tierra y propone que los sistemas de interacción compleja regulan el entorno en un grado muy alto. Tanto, que el planeta puede verse como un único organismo por derecho propio. Es más, esta hipótesis fue desarrollada por un científico de la NASA que buscaba vida en Marte …

Cuando te paras a pensar en ello, nuestro planeta actúa como descomunal organismo. Si miras las interrelaciones entre plantas y atmósfera, animales y humanos, rocas y agua, un complejo patrón de procesos simbióticos que parecen complementarse entre sí perfectamente. De la misma forma que un sistema puede salir de su equilibrio por alguna fuerza externa (tal como una inyección masiva de dióxido de carbono atmosférico tras un evento volcánico), se estimulan otros procesos para contrarrestar la inestabilidad (aparece más fitoplancton en los océanos para absorber el dióxido de carbono en el agua). Muchos de estos procesos podrían interpretarse como un “sistema inmune global”.

La hipótesis de que nuestro planeta podría ser un gigantesco organismo provino del cerebro del científico británico Dr. James Lovelock. En los años 60 cuando Lovelock trabajaba con la NASA en métodos para detectar vida en la superficie de Marte, su hipótesis apareció cuando intentaba explicar por qué la Tierra tenía unos niveles tan altos de dióxido de carbono y nitrógeno. Lovelock definió recientemente a Gaia como:

“…los organismos y el material de su entorno evolucionando como un único sistema acoplado, del cual emerge la prolongada autorregulación del clima y la química en un estado habitable sea cual sea la biota actual”. – Lovelock J. (2003) The living Earth. Nature 426, 769-770.

Por tanto, el trabajo de Lovelock apunta a sistemas ecológicos interrelacionados que promocionan el desarrollo de la vida que actualmente vive en la Tierra. Naturalmente, la afirmación de que la propia Tierra es un organismo vivo sorteando los mecanismos a pequeña escala que experimentamos en nuestra biosfera es altamente controvertida, pero existen varios experimentos y comprobaciones que se han llevado a cabo para dar soporte a esta teoría. Probablemente el modelo más famoso para la hipótesis Gaia es el desarrollo de la simulación de “Mundo Margarita”. Mundo Margarita es un mundo imaginario cuya superficie está cubierta tanto por margaritas blancas como por margaritas negras como por ninguna de las dos. Este mundo imaginario orbita un Sol, que le proporciona la única fuente de energía que necesitan las margaritas para crecer. Las margaritas negras tienen un albedo muy bajo (es decir, no reflejan la luz del Sol), por tanto se calientan y calientan la atmósfera que las rodea. Las margaritas blancas tienen un alto albedo, reflejando la luz de vuelta a la atmósfera. Las margaritas blancas se mantienen frías y no contribuyen al calentamiento atmosférico.

Cuando se ejecuta esta simple simulación por ordenador, emerge una imagen bastante más compleja. Con el objetivo de optimizar el crecimiento de margaritas en Mundo Margarita, las poblaciones de margaritas blancas y negras fluctúan, regulando las temperaturas atmosféricas. Cuando se inicia la simulación, hay enormes cambios en la población y temperatura, pero el sistema se estabiliza rápidamente. Si el cambio en la irradiación solar cambia repentinamente, la razón de margaritas blancas y negras cambia para compensarlo y estabilizar las temperaturas atmosféricas una vez más. Las plantas del mundo simulado de Mundo Margarita autorregulan la temperatura atmosférica, optimizando su crecimiento.

Esta es una visión muy simplificada de lo que podría estar sucediendo en la Tierra, pero demuestra el argumento principal de que Gaia es un conjunto de sistemas de autorregulación. Gaia ayuda a explicar por qué las cantidades de gas atmosférico se han mantenido bastante constantes desde que se formó la vida en la Tierra. Antes de que la vida apareciera en nuestro planeta hace 2500 millones de años, la atmósfera estaba dominada por el dióxido de carbono. La vida rápidamente se adaptó para absorber este gas atmosférico, generando nitrógeno (de las bacterias) y oxígeno (de la fotosíntesis). Desde entonces, los componentes atmosféricos han estado estrechamente regulados para optimizar las condiciones de la biomasa. ¿Podría esto explicar también por qué los océanos son demasiado salados? Posiblemente.

Este sistema de autorregulación no es un proceso consciente; es simplemente un conjunto de bucles de retroalimentación, trabajando para optimizar la vida en la Tierra. La hipótesis tampoco interfiere con la evolución de las especies, ni apunta a un “creador”. En esta forma moderada, Gaia es una forma de observar los procesos dinámicos en nuestro planeta, proporcionando una visión de cómo procesos físicos y biológicos aparentemente dispares están en realidad interconectados. El si Gaia existe como un organismo independiente, depende de tu definición de “organismo” (el hecho de que Gaia no puede reproducirse a sí mismo es un contratiempo importante para ver la Tierra como un organismo), pero ciertamente, te hace pensar …


Autor: Ian O’Neill
Fecha Original: 30 de abril de 2008
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