El decepcionante anuncio de la NASA

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El pasado viernes nos hacíamos eco de un anuncio de la NASA en el que se indicaba que hoy miércoles harían un comunicado sobre un objeto por fín localizado en nuestra galaxia tras 50 años de búsqueda. Dado que no se hizo una publicación inmediata de la noticia, sino que se convocó a los medios para hacer un anuncio oficial en la siguente semana, se esperaba que fuese algo de relevancia, si no a nivel general, cuando menos sí a nivel cosmológico.

Dado que la única pista que se tenía era una detección con el Telescopio de Rayos-X Chandra, se empezó a elucubrar por esa zona del espectro electromagnético:

¿Sería algún indicio directo de materia oscura? ¿Agujeros negros de masa intermedia?

A partir de ahí toda una retahíla de ideas sobre enanas marrones, planetas habitables, o incluso señales de vida extraterrestre. Bien pues el anuncio es el siguiente:

Los astrónomos han encontrado restos de la supernova más joven en la Vía Láctea. La supernova tuvo lugar en 1868, pero estaba oculta tras un grueso velo de gas y polvo. Usando el Telescopio Muy Grande (VLA) y el Observatorio de Rayos-X Chandra de la NASA, el cual pudo observar a través del velo, los astrónomos han encontrado a “G1.9+0.3”, el primer ejemplo de lo que los científicos creen que es una “población perdida” de restos de jóvenes supernovas.

A partir de la observación de supernovas en otras galaxias, los astrónomos estiman que aproximadamente tres de tales explosiones estelares deberían tener lugar en nuestra galaxia cada siglo. Sin embargo, la más reciente hasta ahora conocida era de aproximadamente 1680, creando los restos de Cassiopeia A. El objeto recientemente descubierto son los restos de una explosión de hace apenas 140 años.

La falta de pruebas de tales restos de supernovas jóvenes en la Vía Láctea había provocado que los astrónomos se preguntaran si nuestra galaxia, que parece normal, difería de alguna forma desconocida del resto, o si nuestra comprensión de la relación entre las supernovas y otros procesos galácticos estaba equivocada.

Los astrónomos hicieron el descubrimiento midiendo la expansión de los restos de la explosión estelar. Realizaron esta tarea comparando imágenes de G1.9+0.3, hechas con más de dos décadas de separación.

En 1985, unos astrónomos encabezados por Green observaron G1.9+0.3 con el VLA y lo identificaron como remanentes de supernova. En esa época, estimaron su edad entre 400 y mil años.

En 2007, otro equipo de astrónomos, liderado por Stephen Reynolds de la Universidad de Carolina del Norte, observó el objeto con el Observatorio de Rayos-X Chandra. Para su sorpresa, su imagen mostró que el objeto era un 16 por ciento mayor que en la imagen de 1985.

Sin embargo, esta medida de la expansión provino de comprar una imagen de radio con una imagen de rayos-X.

Para hacer una comparación de “manzanas con manzanas” los científicos buscaron y se les concedió rápidamente tiempo de observación en el VLA el cual confirmó la rápida expansión del remanente de supernova.

El objeto ya ha proporcionado alguna sorpresa. Las velocidades de los restos de su explsión y la extrema energía de sus partículas no tienen precedentes.

Una vez ofrecida la información sólo queda la valoración. El descubrimiento es importante, es interesante y abre nuestro conocimiento sobre las explosiones de supernova y el papel que desempeñan en nuestra galaxia.

La pregunta es ¿era necesario tener en vilo a la comunidad científica y los aficionados durante una semana para hacer este anuncio? La respuesta lógica es, no. Cerramos el día con una decepción, se esperaba mucho más de esto.

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