No, tampoco habrá Planeta X en 2012

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Planeta X 2012

Aparentemente, el Planeta X (también conocido como Nibiru) se observó por parte de los astrónomos a principios de los años 80 en los confines más remotos del Sistema Solar. Ha sido seguido por observatorios infrarrojos; viéndolo merodear por el Cinturón de Kuiper y ahora acelerando justo en nuestra dirección, entrará en el Sistema Solar interior en 2012. ¿Qué quiere decir esto para nosotros? Bueno, los efectos de aproximación del Planeta X sobre nuestro planeta serán bíblicos, y lo que es más, los efectos empiezan a sentirse ya. Millones, incluso miles de millones de personas morirán, el calentamiento global se incrementará; terremotos, sequías, hambrunas, guerras, colapso social, incluso llamaradas solares asesinas, todo esto será causa de Nibiru cuando pase a través del núcleo del Sistema Solar. Todo esto sucederá en 2012, y debemos empezar a prepararnos para nuestra desaparición desde ya…

Como ya se investigó en mi anterior artículo “No habrá juicio final en 2012″, se ha colocado una gran carga sobre el final del calendario maya de la “Cuenta Larga”. De acuerdo con este calendario y los mitos mayas, algo sucederá el 21 de diciembre de 2012. Ahora los que apoyan el Planeta X parecen haber calculado que su hipotético y letal planeta llegará desde una excéntrica órbita para causar un caos gravitatorio en la Tierra, disparando daños ambientales, económicos, geológicos y sociales, matando a una gran proporción de la vida … en 2012.

Lo siento, pero los “hechos” que hay tras el mito del Planeta X/Nibiru simplemente no tienen sentido. No te preocupes, el Planeta X no llamará a nuestra puerta en 2012 y aquí está el porqué …

Nibiru y Planeta X

En 1843, John Couch Adams (un matemático y astrónomo británico) estudió las perturbaciones orbitales de Urano y dedujo a través de las interacciones gravitatorias que debía haber un octavo planeta tirando del gigante gaseoso. Esto llevó al descubrimiento de Neptuno, orbitando a una distancia de 30 UA del Sol. Ha habido numerosas ocasiones en las que este método se ha usado para deducir la existencia de cuerpos en el Sistema Solar antes de que fuesen observados de forma directa.

Neptuno también experimentaba perturbaciones orbitales, y con descubrimiento de Plutón en 1930, se pensaba que el bien llamado “Planeta X” había sido descubierto. Desgraciadamente, la masa de Plutón era diminuta, y una vez que se analizó la órbita de Caronte (la luna de Plutón) se encontró que la masa del sistema Plutón-Caronte era demasiado pequeña par afectar a la órbita de Neptuno. La búsqueda del Planeta X continuó…

Tras años de especulación e investigación histórica, se creía que un gran grupo de astrónomos estaban buscando un gran planeta o una pequeña estrella, posiblemente una estrella compañera a nuestro Sol (haciendo del Sistema Solar un sistema binario). El nombre “Nibiru” fue desenterrado por el autor Zecharia Sitchin, en la investigación de la posible intervención de extraterrestres en los inicios de la historia de la humanidad. Nibiru es un hipotético planeta procedente de la cultura sumeria (los sumerios existieron alrededor del 6000 a.C al 3000 a.C, siendo anteriores a los babilonios, en la actual situación geográfica de Irak). Hay muy pocas pruebas arqueológicas que sugieran que este mítico planeta tiene algo que ver con el Planeta X. Pero dada esta dudosa conexión, ahora se piensa por parte de todos los apocalípticos que el Planeta X y Nibiru son la misma cosa, un antiguo cuerpo astronómico que ha vuelto tras una larga órbita más allá de nuestro Sistema Solar.

OK, entonces la conexión Nibiru/Planeta X puede ser un poco endeble, pero, ¿existe alguna prueba sólida de un Planeta X moderno?

Observaciones infrarrojas = Planeta X

Se hace mucho énfasis en un “descubrimiento” de 1983 sobre un misterioso cuerpo celeste realizado por el Satélite Astronómico Infrarrojo de la NASA (IRAS) en los suburbios del Sistema Solar, aproximadamente a 540 UA de distancia. Naturalmente los medios de comunicación de todo el mundo habrían quedado entusiasmados por tal descubrimiento y comenzarían a hacer aclamaciones sobre que este fuera tal vez el Planeta X (los recursos populares más accesibles que defendieron el Planeta X es un artículo del Washington Post publicado el 31 de diciembre de 1983 titulado “Descubierto un misterioso cuerpo celeste”). En realidad, los astrónomos no estaban seguros de que qué era el misterioso cuerpo infrarrojo (la pista está en la palabra “misterioso”). Los informes originales de los medios informan de que podría ser un cometa de periodo largo, o un planeta, o una galaxia joven muy lejana o una protoestrella (es decir, una enana marrón). Tan pronto como se mencionó la última posibilidad, de pronto esto se convirtió en el “descubrimiento” de que el Planeta X era en realidad una enana marrón que orbitaba los confines más alejados del Sistema Solar.

“Tan misterioso es el objeto que los astrónomos no saben si es un planeta, un cometa gigante, una “protoestrella” cercana que nunca tuvo el suficiente calor para convertirse en estrella, una galaxia lejana tan joven que aún está en proceso de formar sus primeras estrellas o una galaxia tan envuelta en polvo que nada de la luz arrojada por sus estrellas puede pasar a través”. – Thomas O’Toole, Escritor de la plantilla del Washington Post, 30 de diciembre de 1983.

Entonces, ¿de dónde obtuvo su historia el Washington Post? La historia se publicó en respuesta al artículo de investigación titulado “Unidentified point sources in the IRAS minisurvey” (por Houck et al, publicado en Astrophysical Journal Letters, 278:L63, 1984). El Dr. Gerry Neugebauer, co-investigador del proyecto IRAS, fue entrevistado y afirmó rotundamente que IRAS no había recibido un “correo de entrada” (es decir, el resultado no sugería que hubiese un objeto aproximándose a la Tierra). Leyendo esta interesante investigación, quedé especialmente atraído por la conclusión del artículo:

“Se han considerado un número de identificaciones candidatas incluyendo objetos extragalácticos y galácticos cercanos al Sistema Solar. Posteriores observaciones en el infrarrojo y otras longitudes de onda pueden proporcionar información adicional para apoyar alguna de estas conjeturas, o talvez, estos objetos requerirán unas interpretaciones completamente distintas”. – Houck et al, Astrophysical Journal Letters, 278:L63, 1984.

Aunque estas observaciones de IRAS observaron objetos misteriosos, en esta etapa, no había ninguna indicación de que hubiese un objeto (mucho menos una enana marrón) acercándose hacia nosotros. Pero los rumores ya habían comenzado a fluir. Cuando se publicaron posteriores artículos en 1985 (Unidentified IRAS sources – Ultrahigh-luminosity galaxies, Houck et al., 1985) y 1987 (The IRAS View of the Extragalactic Sky, Soifer et al., 1987), ya había pocos, si es que algúno, medio interesado en sus hallazgos. De acuerdo con estas publicaciones, la mayoría de las observaciones de IRAS en el artículo de 1984 eran jóvenes galaxias ultra-luminosas y una era una estructura filamentaria conocida como “cirrus infrarrojo” flotando en el espacio intergaláctico. IRAS nunca observó ningún cuerpo astronómico en los confines del Sistema Solar.

Perturbaciones orbitales = Planeta X

Además del “descubrimiento de 1983 de la enana marrón Planeta X, la afirmación de 1992 sobre el Planeta X era algo como esto:

“Desviaciones inexplicadas en las órbitas de Urano y Neptuno apuntan a un gran cuerpo de fuera del Sistema Solar de entre 4 y 8 veces la masa de la Tierra, en una órbita muy inclinada, más allá de 11 mil millones de kilómetros de la Tierra”, – texto de una fuente de la NASA no citada en “Planet X Forecast and 2012 Survival Guide” video.

Apoyándose en el descubrimiento de planetas usando las medidas de perturbación orbital, los defensores del Planeta X apuntan a un anuncio de la NASA en 1992 fueron medidas indirectas de un planeta a aproximadamente 11 mil millones de kilómetros de la Tierra. Desgraciadamente, no he podido encontrar la fuente original de esta afirmación. El único gran descubrimiento que la NASA anunció sobre este tema fue el descubrimiento del primer gran objeto transneptuniano (TNO) llamado 1992 QB1 (se pueden encontrar los detalles del descubrimiento de este objeto de la clase cubewano en la transcripción original del anuncio). Tenía un diámetro de 200km y estaba confinado en el Cinturón de Kuiper, una zona de planetas menores (donde vive Plutón) y asteroides entre 30 UA y 55UA, justo más allá de la órbita de Neptuno. Algunos de estos cuerpos (como Plutón) cruzan el camino de la órbita de Neptuno y son por tanto designados como TNO. Estos TNOs no suponen ninguna amenaza contra la Tierra (mucho menos abandonarán el Cinturón de Kuiper para hacernos una visita en 2012).

Desde entonces, cualquier perturbación orbital de Neptuno ha sido debida a errores observacionales y no se han observado desde entonces … por lo que parece que no hay ningún objeto obvio mayor que cualquiera de los que hay en el Cinturón de Kuiper allí fuera. Aún así, para mantener una mente abierta, podrían haber cuerpos mayores por descubrir (eso podría explicar por qué hay una caída tan marcada de los objetos del Cinturón de Kuiper en el “Acantilado de Kuiper”, se debate sobre la idea), pero no hay pruebas de que un cuerpo masivo se esté aproximando desde la vecindad del Cinturón de Kuiper. Incluso la extraña anomalía de la Pioneer que están experimentando las sondas Pioneer y Voyager no puede atribuirse al Planeta X. Esta anomalía parece ser una aceleración hacia el Sol, si hubiese un planeta masivo allí fuera, debería tener algún efecto gravitatorio más allá del predicho para otros objetos conocidos en el Sistema Solar.

4-8 masas terrestres = ¿una enana marrón? Tiene que ser el Planeta X.

Probablemente la inconsistencia más evidente en la hipótesis del Planeta X es la afirmación de los defensores del Planeta X de que el objeto de 1984 de IRAS y el cuerpo de 1992 son el mismo. Como se anunció en muchos sitios web y videos on-line sobre el Planeta X, la observación de 1984 de IRAS vio el Planeta X a 80 mil millones de kilómetros de la Tierra. El “anuncio” de la NASA de 1992 puso el Planeta X a unos 11 mil millones de kilómetros de la Tierra. Por tanto, siguiendo la lógica, el Planeta X había viajado 69 mil millones de kilómetros en el curso de sólo 8 años (de 1984 a 1992). Tras algunos dudosos cálculos matemáticos, el Planeta X se espera por tanto que alcance el centro del Sistema Solar en 2012. (Aunque muchos creen que debería haber llegado en 2003… obviamente estaban equivocados en su predicción).

Bueno, creo que podríamos estar agarrándonos a un clavo ardiendo. Para empezar, para que el objeto de 1984 fuese el mismo que el de 1992, seguramente deberían tener la misma masa. Si el Planeta X era una enana marrón (como nos llevó a creer las observaciones de IRAS), ¿cómo es posible pesar sólo entre 4 y 8 masas terrestres ocho años después? Las enanas marrones tienen una masa de alrededor de 15 a 80 masas de Júpiter. Dado que Júpiter tiene aproximadamente 318 masas terrestres, ¿el objeto que se dirige hacia nosotros debería tener una masa de entre 4770 y 25 440 masas terrestres? Así que voy a ser tajante aquí y reconocer que el objeto de 1984 y de 1992 (si es que existió alguna vez este objeto) no son el mismo. No, y por mucho.

Si no hay pruebas que apoyen al Planeta X, debe ser una conspiración

Si puede ser fácil arrojar dudas sobre la teoría “científica” fundamental que hay tras el Planeta X, veo poco interesante discutir las razones históricas (extinciones masivas, actividad volcánica, terremotos etc.) sobre porqué creen los apocalípticos que debería existir el Planeta X. Si no hay ningún planeta renegado allí fuera con una masa significativa, ¿cómo podría ser Nibiru una amenaza para nosotros en 2012?

Tendrán que hacernos creer que hay una conspiración global de gobiernos internacionales que nos ocultan los hechos. La NASA está implicada en este encubrimiento, y de aquí la falta de pruebas. En mi opinión, simplemente el que no haya pruebas no indica una conspiración para ocultar la verdad al público. Por lo que, ¿por qué creer que los gobiernos ocultarían un “descubrimiento” tan histórico como un planeta apocalíptico aproximándose al Sistema Solar interior? Para evitar el pánico en las masas y seguir con sus propias agendas codiciosas (obviamente).

Como resultado, este es el único punto de apoyo tras el mito del Planeta X. Cuando los confrontamos con los hechos científicos, los defensores del Planeta X responden “…los gobiernos nos envían desinformación para encubrir la verdad sobre las observaciones de Nibiru”. Aunque disfruto de una buena teoría de la conspiración, no apoyaré nada en el nombre del Planeta X. Si la ciencia básica que nos ha llevado a creer en la base de la existencia del Planeta X está equivocada, parece un pobre argumento decir “el gobierno lo hizo”.

Por tanto, la historia del que el Planeta X llegará en 2012 es, en mi opinión, una total estupidez (pero ayuda a vender libros y DVDs apocalípticos a la gente atemorizada). Nibiru seguirá en los dominios de los mitos sumerios.


Autor: Ian O’Neill
Fecha Original: 25 de mayo de 2008
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