![]() |
Es la madre de las transmisiones de radio terrestres, una red de difusión que está ha estado en el aire durante miles de millones de años. Sin embargo, a pesar de su larga duración, es un programa de radio del que probablemente pasarías: suena como si Freddie “Dedos Rápidos” estuviese girando el dial de la onda corta a cientos de revoluciones por minuto.
Esta cacofonía de estática de radio de la Tierra es conocida como Radiación Kilométrica Auroral (AKR) (conocida así debido a que la longitud de onda de la emisión normalmente es de una longitud de kilómetros). La AKR se genera cuando partículas de movimiento rápido son lanzadas desde el Sol, bullen por el espacio, y son capturadas por el campo magnético de la Tierra. Las mismas circunstancias se dan en las auroras boreales — esos fantasmales espectáculos celestiales que entretienen calmadamente a los canadienses aburridos y a los insomnes osos polares.
Pero la AKR, la cual ha estado en las noticias últimamente , ha captado la atención de muchos aficionados al espacio. Ellos la ven como justo el tipo de señal que podría advertir a los alienígenas sobre la existencia de la Tierra, un tipo de huella dactilar de radio de nuestro mundo. Y si esto es posible, entonces tal vez podríamos usar nuestros radiotelescopios para detectar la AKR perteneciente a los planetas ETs.
Para añadir un poco de encanto, la AKR no es una señal insignificante: La potencia implicada se mide en millones de vatios.
Entonces, ¿podrían los alienígenas estar sintonizando esto, el radio transmisor más potente de la Tierra?
En principio podría, pero en la práctica esto sería más duro que un bistec de tres dólares. Un problema para cualquier oyente extraterrestre es la confusión con otros emisores del Sistema Solar. Tanto el Sol como Júpiter — cada uno de los cuales tiene campos magnéticos muchas miles de veces más potentes que el de la Tierra — emiten señales naturales más potentes al espacio de lo que nosotros lo hacemos. (Mercurio, Saturno, Urano y Neptuno también son miembros de este coro cósmico). Los alienígenas tendrían que erigir un conjunto de antenas altamente direccional para captar la Tierra entre este bullicioso ruido.
Por supuesto, los alienígenas pueden tener unos instrumentos tan sofisticados. Pero nosotros no. Nuestros mejores radiotelescopios de baja frecuencia no podrían encontrar las emisiones AKR de una Tierra alienígena. Incluso así, los radioastrónomos aún esperan detectar la estática de los conocidos como “Júpiter calientes” alrededor de estrellas cercanas. Estando tan cerca de sus soles, estos titanes abrasados recibirían una lluvia de partículas cargadas. Las partículas girarían y gritarían una vez que quedaran enredadas en el campo magnético del planeta, produciendo señales que son muchas miles de veces más potentes que el AKR de nuestro planeta. Pero los Júpiter calientes son un caso especial.
Entonces podrías preguntarte, si encontrar transmisiones naturales de multi-megavatios procedentes de mundos como la tierra es difícil, ¿por qué intentamos buscar emisiones de radio de ETs con nuestros experimentos SETI? Por dos razones: Primero, las transmisiones deliberadas podrían ser un rayo mucho más fino (perdiendo por tanto menos energía en una señal que se disipa mucho en el espacio vacío). Segundo, una señal de radio intencional podría ser de banda estrecha.
El último punto es importante. La naturaleza, que carece de estudios en ingeniería eléctrica, produce señales de radio que desperdician mucho ancho de banda. Piensa en la luz: el color está cerca del blanco (en otras palabras, la luz está dispersa por todas las longitudes de onda), y si tienes conectas una radio AM durante una tormenta, notarás que el crujido asociado a la radio también es de banda ancha. Puedes oírlo sin importan los que sintonices. Aunque hay excepciones a este comportamiento general (tantos los másers interestelares como la emisión de 21 cm del hidrógeno neutro me vienen a la mente), lo normal es que las transmisiones de radio naturales — desde quásares a púlsares o AKR — están dispersos por todo el dial.
Por otra parte, ET que se ha beneficiado de una mejor educación, podría construir un transmisor capaz de encerrar una gran cantidad de energía en una banda muy estrecha. Esto produciría una señal que es mucho más fácil de detectar que las difusión dispersa de la naturaleza. Si hace los cálculos, verás que — a distancias de años luz – la AKR, a pesar de los megavatios, es enormemente más difícil de encontrar que incluso la instalación de radar más modesta.
Por lo que sí, es interesante que un planeta similar a la Tierra tenga su propia firma perfectamente detallada de señal de radio natural. Es más, cuando nuestro radiotelescopios mejoren, este es uno de los fenómenos que legiones de estudiantes graduados no dudarán en estudiar. Pero es la deliberada y cuidadosamente diseñada señal — una señal capaz de colocarse por encima del ruidoso fondo — la que podría revelar algo mucho más precioso que el escándalo de la interacción entre campos magnéticos y partículas cargadas: la presencia de vida inteligente.
Autor: Seth Shostak
Fecha Original: 10 de julio de 2008
Enlace Original




Entradas (RSS)
Me alegro que hallas regresado de tus vacaciones (seguro que a tí no te ha alegrado tanto XD). Espero que sigas así mucho tiempo. Tu página es una de las mejores de divulgación científica, larga vida Kanijo y garicas por alegrarme estas duras mañanas en la oficina.
Saludos.