La catástrofe de Tunguska: Las pruebas de lluvia ácida apoyan la teoría del meteorito

Evgeniy Kolesnikov fotografió el mismo lugar 60 años más tarde. Los troncos caídos aún están allí, con la taiga creciendo entre ellos.

La catástrofe de Tunguska en 1908 llevó evidentemente a unos altos niveles de lluvia ácida. Esta es la conclusión a la que llegaron investigadores rusos, italianos y alemanes basándose en los resultados del análisis de perfiles de turba tomados en la región del desastre. En las muestras de turba correspondientes a los límites del permafrost de 1908 encontraron niveles significativamente mayores de isótopos de nitrógeno pesado y carbono 15N y 13C. Los mayores niveles de acumulación se midieron en las áreas del epicentro de la explosión y a lo largo de la trayectoria del cuerpo cósmico. Las concentraciones incrementadas de iridio y nitrógeno en las capas relevantes de turba apoyan la teoría de que los efectos de isótopos descubiertos son una consecuencia de la catástrofe de Tunguska y son en parte de origen cósmico. Se estima que alrededor de 200 000 toneladas de nitrógeno llovieron sobre la región de Tunguska, en Siberia, sobre esa época. “Tuvieron lugar unas temperaturas extremadamente altas cuando el meteorito entró en la atmósfera, momento en el cual el oxígeno de la atmósfera reaccionó con el nitrógeno provocando la formación de óxidos de nitrógeno”, dijo Natalia Kolesnikova a la agencia de noticias rusa RIA Novosti el pasado lunes. Mrs. Kolesnolova es uno de los autores de un estudio de la Universidad Estatal de Moscú Lomonosov, la Universidad de Bolonia y el Centro de Investigación Ambiental Helmholtz (UFZ), el cual se publicó en la revista Icarus en 2003.

El evento de Tunguska se conoce como uno de los mayores desastres naturales de los tiempos modernos. El 30 de junio de 1908 una de las mayores explosiones tuvo lugar en el área cercana al Río Tunguska, al norte del Lago Baikal. La explosión arrasó 80 millones de árboles a lo largo de un área de más de 2000 kilómetros cuadrados. La potencia de esta explosión se estima en el equivalente a entre 5 y 30 megatones de TNT. Esto es más de mil veces la potencia de la bomba de Hiroshima. Esta región casi inhabitada de Siberia se estudió por primera vez en 1927 por parte del Profesor Leonid A. Kulik. Existen un distinto número de teorías sobre qué provocó la catástrofe. No obstante, la gran mayoría de los científicos asume que se produjo por un evento cósmico, tal como el impacto de un meteorito, asteroide o cometa. Si hubiese explotado en la atmósfera sólo cinco horas después, San Petersburgo, que era la capital de Rusia en esa época, habría sido completamente destruida debido a la rotación de la Tierra.

En dos expediciones en 1998 y 1999, los investigadores rusos e italianos tomaron perfiles de turba de distintas localizaciones de área del desastre en Siberia. El tipo de musgo estudiado, Sphagnum fuscum, es muy común en el material de turba y obtiene sus nutrientes minerales exclusivamente de los aerosoles atmosféricos, lo cual significa que puede almacenar polvo terrestre y extraterrestre. Más tarde, las muestras se analizaron en laboratorios de la Universidad de Bolonia y en Centro Helmholtz para Investigación Ambiental (UFZ) en Halle/Saale. Entre otras cosas, UFZ se especializa en análisis de isótopos en sedimentos, plantas, tierra y agua y se le solicitó ayuda por parte del equipo de investigadores de Moscú, liderados por el Dr. Evgeniy M. Kolesnikov. Kolesnikov, que ha estado investigando el evento de Tunguska durante 20 años, ha estado en la Universidad de Leipzig y UFZ dos veces como investigador invitado con la ayuda de la Fundación de Investigación Alemana (DFG) para consultar a los expertos en isótopos. “Los niveles de acumulación de isótopos de carbono pesado 13C medidos justo sobre el límite del permafrost en 1908 en varios perfiles de turba del área del desastre no pueden explicarse mediante ningún otro proceso terrestre. Esto sugiere que la catástrofe de Tunguska tuvo una explicación cósmica y que hemos encontrado pruebas de este material”, explica la Dra. Tatjana Böttger de la UFZ. Las causas posibles serían un asteroide de tipo C similar al 253 Mathilde, o un cometa como Borelly.


Fecha Original: 15 de julio de 2008
Autor: Tilo Arnhold
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Comment (1)

  1. Anónimo

    muy bien!

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