La Teoría de la Relatividad pasa otra prueba

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La Teoría de la Relatividad General de Einstein ha estado vigente durante 93 años, y parece que seguirá algún tiempo. Con los avances en tecnología ha llegado la capacidad de poner la teoría bajo escrutinio. Recientemente, aprovechando una única coincidencia cósmica, así como un telescopio bastante bueno, los astrónomos observaron la potente gravedad de un par de estrellas de neutrones superdensas y midieron un efecto predicho por la Relatividad General. La teoría sobrevivió perfectamente.

La teoría de Einstein de 1915 predijo que en un sistema cerrado de dos objetos muy masivos, como las estrellas de neutrones, el tirón de un objeto gravitatorio, junto con el efecto de su giro alrededor de su eje, causaría un temblor en el giro del eje del otro, o precesión. Los estudios de otros púlsares en sistemas binarios habían indicado que tal temblor tenía lugar, pero no se podían realizar medidas precisas de la cantidad de temblor.

“Medir la cantidad de temblor es lo que prueba los detalles de la teoría de Einstein y da un punto de referencia que cualquier teoría gravitatoria alternativa debe encajar”, dijo Scott Ransom del Observatorio Nacional de Radioastronomía.

Los astrónomos usaron el Telescopio de Green Bank Robert C. Byrd (GBT) de la Fundación Nacional de Ciencia para hacer un estudio de cuatro años de un sistema estelar doble distinto a cualquier otro conocido en el universo. El sistema es una pareja de estrellas de neutrones, las cuales se ven como púlsares que emiten chorros de ondas de radio similares a los de un faro.

“De los aproximadamente 1700 púlsares conocidos, este es el único caso en los que dos púlsares se orbitan entre sí”, dijo Rene Breton, estudiante graduado de la Universidad McGill en Montreal, Canadá. Además, el plano orbital de las estrellas está perfectamente alineado con la línea de visión desde la Tierra, por lo que una pasa tras una región en forma de rosquilla de gas ionizado que rodea la otra, eclipsando la señal del púlsar de detrás.

Animación del sistema de púlsar doble.

Los eclipses permitieron a los astrónomos observar la geometría del sistema de púlsar doble y rastrear cambios en la orientación del eje de giro en uno de ellos. Conforme se movía lentamente el eje de giro de un púlsar, el patrón de bloqueo de señal cuando la otra pasaba tras ella también cambiaba. La señal del púlsar es absorbida por el gas ionizado en la magnetosfera de la otra.

El par de púlsares estudiado con el GBT está aproximadamente a 1700 años luz de distancia de la Tierra. La distancia media entre los dos es de sólo el doble de la distancia de la Tierra a la Luna. Se orbitan entre sí en apenas menos de dos horas y media.

“Un sistema como este, con dos objetos muy masivos tan cerca uno de otro, es precisamente el timo de “laboratorio cósmico” extremo necesario para probar la predicción de Einstein”, dijo Victoria Kaspi, líder del Grupo de Púlsares de la Universidad McGill.

La teoría de la gravedad no difiere significativamente en las regiones “ordinarias” del espacio tal y como nuestro Sistema Solar. En las regiones de campos gravitatorios extremadamente potentes, tales como un par cercano de objetos muy masivos, es de esperar que se manifiesten las diferencias. En el estudio de púlsar binario, la Relatividad General pasó la prueba proporcionada por un entorno tan extremo, dijeron los científicos.

“No sería muy correcto decir que ahora hemos “demostrado” la Relatividad General”, dijo Breton. “Sin embargo, hasta ahora, la teoría de Einstein ha pasado todas las pruebas llevadas a cabo, incluyendo la nuestra”.


Autor: Nancy Atkinson
Fecha Original: 3 de julio de 2008
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