Gases del pasado dan a los científicos una nueva visión del clima y los océanos

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Burbujas que contienen antiguos gases visibles en un trozo de muestra del núcleo de hielo antártico.

Un núcleo de hielo y comparaciones con depósitos oceánicos muestran los complejos vínculos entre los niveles de dióxido de carbono, las corrientes oceánicas y el clima; pueden ayudar a explicar tendencias climáticas pasadas, presentes y futuras.

En años recientes, las discusiones públicas sobre el cambio climático han incluido su preocupación de que el incremento de los niveles de dióxido de carbono contribuya al calentamiento global, lo cual a su vez puede contribuir a cambiar la circulación en los océanos de la Tierra, con consecuencias potencialmente desastrosas.

En un artículo publicado hoy en la revista Science, los investigadores presentaron nuevos datos sobre los análisis de muestras de núcleos de hielo que datan de hace 90 000 años, y que sugieren que el calentamiento, los niveles de dióxido de carbono y las corrientes oceánicas están estrechamente relacionados. Estos hallazgos proporcionan a los científicos más datos y pistas sobre cómo se conectaron estos fenómenos en el pasado y pueden llevar a una mejor comprensión de futuras tendencias climáticas.

Con el apoyo de la Fundación Nacional de Ciencia, Jinho Ahn y Edward Brook, ambos geocientíficos de la Universidad Estatal de Oregón, analizaron 390 muestras de núcleos de hielo tomadas del hielo antártico en la Estación Byrd. Las muestras ofrecen una instantánea de la atmósfera de la Tierra y el clima de entre hace 20 y 90 mil años. Las secciones de las muestras fueron cuidadosamente trituradas, liberando los gases de las burbujas que quedaron congeladas en su interior a lo largo de milenios. Estas antiguas muestras de gases fueron entonces analizadas para medir los niveles de dióxido de carbono contenidos en cada una de ellas.

Ahn y Brook compararon entonces los niveles de dióxido de carbono de las muestras de hielo con datos climáticos de Groenlandia y Antártica que reflejaban las temperaturas aproximadas cuando los gases quedaron atrapados y con sedimentos oceánicos de Chile y la Península Ibérica. Los datos de los sedimentos proporcionaron a los científicos una comprensión de cómo de lentas o rápidas eran las corrientes oceánicas en el Atlántico Norte y cómo de bien estratificado estaba en Océano Sur durante esos periodos de tiempo.

Los investigadores descubrieron que las elevaciones en los niveles de dióxido de carbono estaban relacionadas con subsiguientes incrementos en las temperaturas de la Tierra así como con una circulación reducida de las corrientes oceánicas del Atlántico Norte. Los datos también sugieren que los niveles de dióxido de carbono se incrementan a la vez que se debilita la mezcla de aguas en el Océano Sur. Esto, dicen los investigadores, puede llevar a un futuro escenario potencial donde el calentamiento global cause cambios en las corrientes oceánicas lo cual a su vez provoque que entre más dióxido de carbono a la atmósfera, añadiendo más gas invernadero a un clima ya cálido.

Ahn y Brook afirman que puede haber en el futuro una variedad de factores que trabajen para alterar las relaciones entre el cambio climático y las corrientes oceánicas. Un factor potencial es que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera actual son mucho mayores de lo que fueron durante el periodo estudiado por Ahn y Brook. Los investigadores esperan que estudios futuros de los antiguos gases de un núcleo de hielo recientemente taladrado puedan permitir un análisis de mayor resolución y ofrezca más detalles sobre la sincronización entre los niveles de CO2 y las temperaturas de los polos de la Tierra.


Autor: Dana W. Cruikshank
Fecha Original: 3 de octubre de 2008
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