El hombre que subió una colina y bajó una pirámide

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Un grupo de colinas bosnias podrían contener las mayores pirámides del mundo — o el mayor esquema piramidal.

Los creyentes dicen que es un descubrimiento que rescribirá la historia del mundo. Las inclinadas colinas en las afueras de la pequeña ciudad bosnia de Visoko han sido escaladas, fisgoneadas y desguazadas por un pequeño ejército de arqueólogos profesionales y aficionados durante los últimos tres años en una búsqueda que revela un secreto de 12 000 años de antigüedad. Cada templado verano lleva a un enjambre de voluntarios, muchos de ellos vistiendo camisetas amarillas idénticas, que eliminan el suelo y la vegetación de las faldas de la colina mientras legiones de turistas se ciernen en los bordes, ansiosos de un destello de lo que se dice que yace bajo el polvo: las pirámides más antiguas y grandes, más vastas y antiguas que las de Egipto, construidas por una misteriosa y altamente avanzada civilización que se olvidó hace mucho tiempo — hasta ahora.

En el centro de todo esto se encuentra Sam Osmanagich, el carismático jefe de la Fundación de la Pirámide Bosnia del Sol y origen de toda esta gran excavación. Muy popular entre los bosnios, incluso presenta su propio programa de televisión — La Búsqueda de las Civilizaciones Perdidas — sobre misterios arqueológicos. Está abiertamente respaldado por muchos de los líderes políticos de los niveles más altos en Bosnia, y tiene oficinas promocionales en lugares como Estados Unidos, Alemania, Noruega y Croacia que promocionan su campaña por todo el mundo.

“El valle de la pirámide bosnia es el complejo de construcción más monumental jamás construido sobre la faz del planeta”, declaró Osmanagich en un video de YouTube. “Se construyó por una civilización desconocida hace muchos miles de años…hace 12 000 años. Fue una civilización muy desarrollada, incluso más de lo que ahora estamos”.

En un momento en que la moral de la Bosnia de la posguerra es baja, hay un gran atractivo en el mensaje de Osmanagich. De acuerdo con el sitio web de su fundación, 400 000 visitaron el “valle de la pirámide” en 2007, aunque esa cifra no está verificada. Las pirámides proporcionan el mito nacional del que los bosnios siempre han carecido, además de un influjo de dinero y un apasionante nuevo capítulo en la arqueología.

Excepto por una cosa: Numerosos arqueólogos y geólogos importantes señalan que las pirámides son colinas y nada más.

¿Quién es Sam Osmanagich, cómo se ha convertido en un personaje nacional en la herencia de Bosnia, y cómo ha logrado estas pirámides — las cuales tantos expertos creen que no son pirámides en absoluto logrado tal seguimiento?

Originalmente de Sarajevo, Osmanagich dejó Bosnia poco antes de la guerra de 1992–1995 en busca de mayores oportunidades económicas. Terminó en Houston, cambió su primer nombre de Semir a Sam, y trabajó para una compañía de fabricación de metal, convirtiéndose finalmente en propietario parcial.

Una visita de vuelta a Bosnia en 2005 cambió su vida. Mirando a la cima de las colinas que se ciernen sobre la ciudad de Visoko, Osmanagich reconoció la forma que había visto tantas veces cuando visitaba Latinoamérica. Ésta no era una formación natural, pensó, sino una pirámide, exactamente igual que las pirámides mayas que le había llenado de asombro. Osmanagich, que dice tener varios título de economía y ciencias políticas, pero carece de formación como arqueólogo, concluyó que esta pirámide era tan antigua que se había oscurecido por capas de tierra y vegetación que se habían acumulado desde la Edad del Hielo, hace 12 000 años. Si estaba en lo cierto, sería una de las estructuras de fabricación humana más antiguas del mundo. Sería también la más grande: Con 140 metros, es 1,5 veces más alta que la Gran Pirámide de Giza en Egipto.

Tras su revelación, Osmanagich encordó partes de la colina y comenzó a excavar. Reunió un equipo que incluía publicistas y diseñadores de sitios web y se vio con grandes hombres de negocios bosnios y figuras políticas. Entonces presentó a numerosos periodistas internacionales las pirámides, que paran entonces no era sólo una pirámide, sino un “complejo” de dos (ahora cuatro) conectadas por una red de túneles subterráneos.

Las noticias que describían las pirámides bosnias comenzaron a extenderse a finales de 2005. Un informe de la BBC describía a Osmanagich como un arqueólogo bosnio que había estudiado las pirámides de Latinoamérica y caracterizó sus afirmaciones como apoyadas por sustanciales evidencias. Unos días más tarde, un artículo de Associated Press titulaba “Expertos encuentran pruebas de una pirámide bosnia” que fueron repetidos por la CBS, el Boston Globe, el Washington Post, y otros puntos de información.

Para diciembre de 2006 arqueólogos y geólogos de todo el mundo había empezado a evaluarlo. Un grupo de arqueólogos, liderados por Anthony Harding, presidente de la Asociación Europea de Arqueología y Profesor de la Universidad de Exeter, escribió una carta abierta al gobierno bosnio denunciando las pirámides como un “cruel engaño a un público desprevenido”. Un grupo más amplio que comprendía antropólogos, arqueólogos, geólogos e historiadores enviaron una carta de protesta a los funcionarios de las Naciones Unidas a los que se había acercado Osmanagich con la esperanza de declarar a las pirámides bosnias un lugar Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La popularidad e influencia de Osmanagich han continuado creciendo, y conforme lo hacen, las críticas más significativas vienen ahora de un anillo de bloggers anónimos que guardan un meticuloso registro del fenómeno de la pirámide. Cada vez que la fundación de la pirámide publica una afirmación, los bloggers la tildan de inconsistentes y falsificaciones. Regularmente envían actualizaciones por correo electrónico sobre sus investigaciones a un pequeño grupo de científicos internacionales y periodistas, y este escritor es uno de ellos. He seguido la ascensión de Osmanagich desde los últimos dos años. He visitado las “pirámides” en Visoko y atendido a sus presentaciones en Londres y Viena. Incluso así, Osmanagich es difícil de ubicar.

Gran parte de esta dificultad proviene de su adaptabilidad y carisma, dice Vuk Bacanovic, un reportero de la revista Dani en Sarajevo y uno de los pocos periodistas bosnios que critica abiertamente el movimiento de la pirámide. “Osmanagich muestra muchas caras”, dice. Para la prensa “actúa como científico”. Para los políticos “es un generoso hombre de negocios que quiere ayudar en el desarrollo de Bosnia”. Y para un número rápidamente creciente de seguidores, dice Bacanovic, es “algo similar a una figura mesiánica”.

Para mí, Osmanagich desempeña el papel de terapeuta y vidente. Me encontré con él la primera vez en Londres en diciembre de 2006 en una presentación que ofreció en la embajada de Bosnia, donde se me concedió a una hora de charla personal con él. Había sido el único miembro de la audiencia en rebatir la validez de sus afirmaciones científicas. Por ejemplo, sus afirmaciones de haber encontrado “pavimento” de fabricación humana en las pirámides siguieron incluso cuando un equipo de geólogos de la cercana Universidad de Tuzla liderados por Sejfudin Vrabac los examinó y concluyó que no era más que arena natural y una roca natural llamada conglomerado. Tras su charla en Londres Osmanagich dio la vuelta a la tortilla y me entrevistó a mí. ¿Qué edad tienes? ¿Estás casado? ¿Qué quieres hacer con tu vida? Mi “aura” reveló una confusión interna, explicó Osmanagich. Me invitó a volver a Bosnia de forma que pudiese mostrarme las pirámides él mismo. Encontré a Osmanagich encantador e impresionantemente inteligente, pero no obtuve las respuestas sustantivas que pedía.

Sam OsmanagichCientíficos de todo el mundo tienen preguntas para Osmanagich. Geólogos tanto de Europa como de los Estados Unidos que han visitado el lugar o han estudiado los informes de otros arrojan dudas sobre la existencia de las pirámides, diciendo que las cuatro colias fueron creadas por elevaciones tectónicas naturales en lugar de por manos humanas. Las placas de roca plana que Osmanagich y un número de sus expertos —incluyendo un geólogo egipcio — afirman que fueron fabricadas por el hombre hace al menos 12 000 años en realidad son restos naturales del lecho de un lago de 7 millones de años, dice el geólogo disidente. Y un arqueólogo como Harding señala que Europa estaba en bajo la Edad de Hielo hace 12 000 años, con una civilización que no constaba de nada más que pequeños grupos de cazadores-recolectores.

Las laderas donde se han eliminado grandes cantidades de terreno ahora recuerdan a las terrazas pavimentadas con piedra de las pirámides de Latinoamérica, pero esa visión, dice el arqueólogo Brian Stewart de la Universidad de Cambridge, puede ser el resultado de esta reciente excavación, no del trabajo de una antigua civilización.

Si tantos destacados científicos mantienen que no existen las pirámides bosnias, ¿por qué es tan exitoso el proyecto de Osmanagich? Una razón es que en la época de su retorno a Bosnia en 2005, había un vacío de conocimiento como ningún otro país había experimentado antes. La legión de arqueólogos que habría retado su teoría antes de la guerra de 1992–1995, digamos el arqueólogo de Cambridge Preston Miracle, no estaban por los alrededores. En los años anteriores a la guerra, “la arqueología era verdaderamente de nivel mundial”, comenta. Pero en la época de la guerra, muchos de esos principales eruditos habían muerto, y durante la guerra muchos prometedores estudiantes de geología bosnios huyeron, asentándose en puestos fijos de universidades de todo el mundo. Hoy, según dicen muchos expertos, el registro arqueológico de Bosnia está, en el mejor de los casos, descuidado — y en el peor, dañado.

Pasear por los campos de Bosnia es como hacer un tour por un “registro extremadamente rico de la civilización humana”, dice Miracle, uno que se remonta a 40 000 – 100 000 años. Durante las últimas dos décadas, Miracle ha investigado la ocupación humana de la región durante la Edad del Hielo, el mismo periodo en el que Osmanagich ha plantado su bandera.

Bosnia “siempre ha sido una ruta clave de entrada y salida de Europa”, comenta, por lo que no es sorprendente que la región haya sido ocupada continuamente desde los días de los Neandertales. Miracle y Tonko Rajkovaca, natural de Bosnia y profesor de arqueología en Cambridge, lideran un equipo de investigadores que reúnen un mapa de los que vivieron en esa área, usando pistas encontradas en el paisaje bosnio incluyendo un cúmulo de herramientas de piedra que datan de unos 100 000 años. “Aún hay muchos huecos en nuestro conocimiento sobre la historia paleolítica de la región”, dice Miracle“, y esto hace de Bosnia un lugar maravilloso en el que trabajar”.

Bosnia es también el hogar de algunos de los hallazgos arqueológicos más apasionantes del Neolítico, un asentamiento de hace 7000 años con 3000 personas viviendo en una aldea rodeada de zanjas y almenas, tal vez mayor que ningún otro asentamiento de esa época. Los arqueólogos han tenido conocimiento desde hace más de un siglo de la conocida como cultura Butmir de Bosnia, pero la extensión de estos florecientes asentamientos iniciales y agricultura se descubrieron apenas en 2002 por un grupo conjunto germano-bosnio. Irónicamente, está a una corta distancia de las recientemente mitológicas colinas de Visoko.

Hoy, una buena porción de los fondos públicos bosnios van a la fundación de Osmanagich. Pero aparentemente no es suficiente. En una entrevista en abril en una revista bosnia, Osmanagich pidió al gobierno un donativo de 100 millones de dólares para el proyecto de la pirámide, señalando que esta cifra es “sólo el 5 por ciento del presupuesto federal”.

Visoko es sólo el principio de Osmanagich. Las pruebas de la antigua civilización que está explorando están por todas partes en Bosnia, dice, y deberían ser conservadas y compartidas con el público a través de una serie de “parques arqueológicos” por todo el país. Un parque mostraría “templos de piedra subterráneos” — simples cuevas superficiales, de acuerdo con los geólogos disidentes. Otros ya caracterizan grandes esferas de piedra, “reliquias” de civilizaciones avanzadas anteriores, dice Osmanagich. No obstante, estas bolas de piedra fueron creadas por la erosión de forma natural, dicen los geólogos.

Muchas de estas supuestas características culturales antiguas están incómodamente cerca de lugares arqueológicos establecidos que están siendo estudiados por Miracle y otros. Y Miracle está preocupado por que el “auténtico patrimonio arqueológico” se desmenuce. Por esta razón, la Comisión Europea ha publicado recientemente una lista de 20 lugares de patrimonio bosnio que “requieren urgentemente conservación y/o restauración”. La piramidemanía es una “amenaza al legado histórico y cultura existente de Bosnia-Herzegovina”, de acuerdo con una carta de protesta de 2006 a las Naciones Unidas. Determinar la verdadera historia de la ocupación humana de las colinas alrededor de Visoko puede ahora ser imposible, dicen algunos de los críticos de Osmanagich.

En la caótica situación de la posguerra en Bosnia, probablemente nadie está más ocupado que Sam Osmanagich. En los últimos meses, mientras daba unas charlas por Norteamérica y Europa, escribió y publicó su décimo libro sobre la historia de las civilizaciones y aún logra sacar tiempo para atender a charlas y conferencias en Bosnia. En diciembre se produjo el lanzamiento de un libro de poesía dedicado a su trabajo, escrito por uno de sus aficionados. En enero fue convocado junto a una reducida audiencia en el viejo salón de actos de la capital, Sarajevo, por invitación del alcalde y fue interrumpido repetidas veces por rotundos aplausos. Así es la vida de un héroe nacional.

Ahora, la misión de Osmanagich puede llevarle más allá de Bosnia — de hecho, más allá de la Tierra. Al menos desde la primavera de 2007, las pirámides han sido el sitio de un número de fenómenos milagrosos. En un largo editorial publicado en un periódico estatal bosnio el pasado diciembre, Osmanagich describía una “piedra de la curación”, en la cima de la ladera de la pirámide mayor, que podía bajar la presión sanguínea y curar el dolor de espalda. También ha habido informes de una calavera de cristal de una pirámide de Sudamérica que liberaba un “estallido de energía” en el lugar bosnio, un evento captado por una fotografía especial.

Conforme han ganado velocidad las afirmaciones sobrenaturales sobre las pirámides, también se ha incrementado la ira hacia los críticos y escépticos. Harding de la Universidad de Exeter la encontró cada vez que criticaba el proyecto de Osmanagich en la prensa. Mordaces correos llegaban a su bandeja de entrada, llamándolo “apestoso aliado de los serbios”. La implicación estaba clara: “Creer en las pirámides bosnias es equivalente a patriotismo, y los disidentes son traidores”, dice Harding. “Las pirámides se han convertido en una causa del ultranacionalismo”.

No obstante, ninguno de estos temas — los aspectos sobrenaturales o el trato a los críticos – surgió durante la charla de Osmanagich en la primavera de 2008 en Viena. En inglés y con traducción al alemán, Osmanagich describía la gloría de las pirámides y sus antiguos constructores a cientos de perplejos oyentes que abarrotaban los asientes y permanecía de pie en los laterales. Tras esto, se presentó y devoró una tarta en forma de pirámide. Yo quería entrevistar a Osmanagich y traté de llamar su atención, pero se veía acosado por una multitud como una estrella del rock. Antes de que el gentío lo arrastrase a las bebidas y cena, logré preguntarle por qué su presentación no incluía ninguna mención a las calaveras de cristal o piedras curativas. Sonrió, reconociéndome, y cambió de tema.

En una entrevista telefónica en mayo, Osmanagich estuvo más cercano. Estaba en Arabia Saudí, en camino hacia una reunión con funcionarios del gobierno sobre el tema de las pirámides bosnias. Cuando le pregunté por sus propiedades sobrenaturales, contestó que sólo estaba interesado en la investigación científica, diciendo, “Nunca he escrito sobre estos aspectos y la conexión con las pirámides bosnias”. Le recordé a Osmanagich que había escrito un artículo un periódico afirmando que las pirámides bosnias tenían poderes curativos debido a los efectos “bioenergéticos” y que había sido citado en una entrevista en una revista en 2006 diciendo que las pirámides bosnias eran la clave para el largamente previsto apocalipsis en 2012. Osmanagich me dijo que el primer artículo se refería a anécdotas basadas en las experiencias de otras personas, no la suya, y que en el segundo lo citaron erróneamente. Incluso marcó cierta distancia entre él y el sitio web de la fundación de la pirámide, diciendo que cualquiera es libre de expresar su opinión, y que las afirmaciones sobrenaturales “nuca habían sido aprobadas por el panel de directores”.

Las creencias sobrenaturales de Osmanagich son, de hecho, fácilmente localizables en YouTube. En un video Osmanagich explica que “está demostrado que las pirámides tienen la influencia más positiva del entorno. Si colocas un trozo de carne cruda en una pirámide, no se corromperá. Si colocas una hoja sin afilar, se afilará por sí misma. Si un hombre entra en una pirámide, los niveles de energía se incrementan y se hace inmune a la enfermedad”.

La pseudoarqueología parece estar dando paso a la religión, dice Massimo Introvigne, sociólogo italiano que está considerado como el experto académico más destacado en las minorías religiosas. El culto a la pirámide bosnia “parece una religión New Age embriónica”, dice. Introvigne ha estudiado desde hace mucho uno de los grupos New Age más famosos, la Federación de Damanhur, la cual surgió en el norte de Italia a finales de la década de 1970 y ha logrado una considerable riqueza y multitud de seguidores por todo el mundo.

El uso de la pseudociencia es una “característica básica del New Age”, dice. “Los seguidores del New Age prefieren tener la apariencia de tomar decisiones basadas en la evidencia empírica, como los científicos”.

Introvigne apunta que los grupos New Age se desarrollan a lo largo de caminos similares. “El movimiento de Damanhur comenzó como algo pequeño, con una gran variación de ideas y voces”, dice, “pero creció rápidamente y se hizo más unificado”. Después de crecer lo bastante como para atraer la atención de los medios, tales organizaciones generalmente alcanzan un punto crítico que les lleva a la extinción o a un mayor crecimiento. Introvigne dice que el grupo de Osmanagich necesitará expandirse agresivamente y lograr estabilidad financiera para sobrevivir.

Pero mientras que la fundación de la pirámide continúa dominando lo que sucede en la arqueología bosnia, recolectando dinero público, solicitando apoyo internacional y planeando parques por todo el país, muchos científicos de todo el mundo están observando de cerca, esperando el final del atenazamiento de Osmanagich sobre la consciencia de un pequeño país.


Autor: John Bohannon
Fecha Original: 22 de octubre de 2008
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