| Los puntos calientes de rayos cósmicos se identificaron en las dos regiones coloreadas de rojo cerca de la constelación de Orión. Cortesía de John Pretz, LANL |
El anuncio de la semana pasada de una desconcertante y desconocida fuente de rayos cósmicos que bombardeaban la Tierra se une ahora al descubrimiento de dos fuentes de rayos cósmicos inesperados procedentes de regiones del espacio cercanas. Un observatorio de rayos cósmicos del Laboratorio Nacional de Los Álamos ha visto pro primera vez dos puntos calientes distintos que parecen estar bombardeando la Tierra con un exceso de rayos cósmicos. “Estos dos resultados pueden deberse al mismo, o distinto, fenómeno astrofísico, dijo Jordan Goodman, investigador principal del observatorio Milagro, comentando el anuncio de la semana pasada realizado por el experimento ATIC y el nuevo descubrimiento de su equipo. “No obstante, ambos sugieren la presencia de aceleración de partículas de alta energía en la vecindad de la Tierra. Nuestros nuevos hallazgos apuntan a unas localizaciones generales para los excesos de protones de rayos cósmicos”. Los rayos cósmicos parecen originarse en un área del cuelo cerca de la constelación de Orión.



Cuando doy conferencias públicas, casi puedo garantizar que durante la fase de preguntas y respuestas se me preguntará: ¿Cree en los alienígenas y OVNIs?
Hace unos años los astrónomos se plantearon la existencia de gigantescos espacios en el Universo compuestos de una materia que no se puede ver, tocar, ni oler, pero que le proporciona la densidad adecuada al Cosmos. Parece una contradicción que algo invisible tenga materia y que además dé sentido al aparatoso mobiliario cósmico. El astrofísico Steven R. Majewski, de la Universidad de Virginia (EE UU), ha decido situarse en el lugar desde donde las cosas se ven mejor y ha hecho de la observación su mejor herramienta para explorar los lugares oscuros que desafían nuestro conocimiento.
Los científicos han detectado una molécula orgánica de azúcar que está directamente vinculada con el origen de la vida en una región de nuestra galaxia donde los planetas habitables podrían existir. El descubrimiento, patrocinado en parte por el Consejo de Instalaciones Científicas y Tecnológicas del Reino Unido (STFC), se publica hoy en el sitio web de la revista Astrophysical Journal.
A lo largo de su historia, nuestra galaxia ha ido secuestrando estrellas de cientos de galaxias más pequeñas. En el proceso, las estrellas que se desprenden forman largos caminos que siguen la órbita de la galaxia satélite alrededor de la Vía Láctea. Estos rastros de estrellas reciben el nombre de corrientes de marea y su estudio proporciona un nueva forma de medir la materia oscura que envuelve a nuestra galaxia. Comprender la naturaleza de este tipo de materia es el principal reto del investigador checo Pavel Kroupa, del Instituto Astronómico Angelander (Alemania), dispuesto en su empeño a reformular, si cabe, las actuales leyes de la física.
A pesar de que el Universo está compuesto de galaxias y que habitamos una de ellas, apenas estamos comenzando a leer su historia. Sin embargo, no es fácil reconstruir este escenario, sobre todo, cuando la teoría parece revelar la existencia de un nuevo componente que nadie ve: la materia oscura. Tratar de añadir claridad sobre los frágiles modelos establecidos en la secuencia de sucesos de la evolución galáctica es precisamente el objetivo del astrofísico Julio Navarro, de la Universidad de Victoria (Canadá).



