Signos de clima observados en un planeta enano

Esta representación artística muestra el planeta enano Eris con el Sol en el fondo. El descubrimiento de Eris realizado por Mike Brown de Caltech se anunció el 29 de julio de 2005. Crédito: NASA/JPL/Caltech

El clima extraño del helado planeta enano Eris podría ser el causante de los cambios que los científicos ven en la superficie de hielo de metano del lejano objeto de nuestro Sistema Solar.

Eris es el mayor objeto conocido del Sistema Solar más allá de Neptuno. Es mayor que Plutón, con un diámetro entre 2400 y 3000 km.

Un equipo de investigadores examinaron datos de Eris recuperados desde el Observatorio MMT en Arizona. Específicamente observaron concentraciones de hielo de metano basándose en la reflexión de luz e información de absorción.

Sus resultados muestran posible hielo de nitrógeno mezclado con el hielo de metano cubriendo la superficie de Eris. Y la cantidad relativa de nitrógeno se incrementa con la profundidad del hielo, según han descubierto.

Esto es lo que los investigadores creen que está sucediendo: Actualmente, Eris está a su máxima distancia del Sol, o afelio, a lo largo de su órbita de 560 años, lo que significa que el planeta está a 100 unidades astronómicas (UA) del Sol, o aproximadamente 14 mil millones de kilómetros. A lo largo de su órbita, Eris pasa hasta a 38 UA del Sol en su perihelio.

Debido a la inclinación de Eris, un hemisferio distinto queda expuesto al Sol en el afelio y el perihelio.

En el hemisferio o polo iluminado en el perihelio, tendría lugar una gran cantidad de sublimación que convertiría el nitrógeno en gas. (La sublimación es el proceso en el que el hielo se convierte en gas saltando la fase líquida). Este gas se acumularía en la atmósfera — probablemente una muy fina para un objeto tan pequeño — incrementando la presión y dirigiendo vientos hacia el polo oscurecido.

El hielo de nitrógeno se convierte en gas a temperaturas más frías por lo que habría más gas de nitrógeno en la atmósfera en comparación con el metano. Entonces, en el polo en sombra, también conocido como hemisferio invernal, los gases se condensarían en una especie de nieve o rocío que caería sobre la superficie de Eris en forma de hielo de nitrógeno.

Conforme Eris se acerca al Sol, este mismo proceso tendría lugar para el metano, sublimándose en el hemisferio iluminado y cayendo en forma de hielo de metano en el polo oscuro.

Conforme los vientos continúan soplando desde el lado iluminado hacia el hemisferio en sombra (conforme progresa el verano en el lado iluminado), el nitrógeno se agotaría. Y por tanto habría más metano barriendo el lado oscuro y cayendo como hielo de metano.

El polo que han observado los investigadores ha estado en sombra durante años, mientras que Eris estaba en su perihelio. Este mismo polo está ahora iluminado y ha estado así durante décadas a siglos, dicen los investigadores.

“El hemisferio en oscuridad entonces, es el hemisferio que ahora vemos en el afelio”, dijo el astrofísico Stephen Tegler de la Universidad de Arizona del Norte a SPACE.com. “En otras palabras, podemos estar observando actualmente una forma de los vientos que se condensaron durante el último paso del perihelio”.

Este clima aparente podría explicar por qué los investigadores encontraron más nitrógeno a mayor profundidad en la superficie de Eris, el cual habría sido depositado al inicio de la estación.

La investigación se detallará en un próximo ejemplar de la revista Icarus.



Autor: Jeanna Bryner
Fecha Original: 18 de noviembre de 2008
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