La búsqueda de tecnología alienígena ha sido infructuosa – hasta el momento

Los restos de un planeta desmantelado podrían colocarse alrededor de una estrella para recolectar energía solar para civilizaciones extraterrestres hambrientas de energía. Tales ‘esferas Dyson’ fueron la creación del físico Freeman Dyson (Ilustración: Vedexent/Wikimedia Commons)

Una búsqueda de colosales hazañas de ingeniería alienígena conocidas como “esferas Dyson” no ha encontrado hasta el momento candidatos sólidos dentro de 1000 años luz de la Tierra. Pero algunos dicen que las previsiones de hallar las hipotéticas estructuras, las cuales englobarían las estrellas para recoger energía solar para los alienígenas hambrientos de energía, pueden hacerse mejores.

La búsqueda de inteligencia extraterrestre se ha centrado en su mayor parte en la detección de señales enviadas desde lejos. Pero en 1960, el físico Freeman Dyson propuso una forma de buscar directamente artefactos de civilizaciones alienígenas.

Dyson imaginó que la presión demográfica y la demanda de energía llevarían a una civilización a desmantelar planetas y usar los escombros para rodear una estrella, creando un colector solar gigante.

Se han propuesto un número de estructuras de esferas Dyson, incluyendo un anillo sólido giratorio y una cobertura esférica de escombros. Estas estructuras podrían ser habitables por sí mismas, o podrían usarse como colectores remotos de energía solar.

Las estructuras bloquearían parcial o totalmente la luz visible y ultravioleta de la estrella, pero aún serían detectables. Una esfera o anillo Dyson sería calentado por la energía de la estrella e irradiaría luz infrarroja que podría detectarse desde la Tierra.

Algunos investigadores han buscado anteriormente señales de esferas en los datos del Satélite Astronómico Infrarrojo (IRAS), el cual se lanzó en 1983 y realizó un mapa infrarrojo de todo el cielo.

Cientos de candidatos

IRAS tomó datos en distintos modos, a veces observando sus fuentes a través de una variedad de filtros de color, y a veces con su espectrógrafo, el cual estudió cuidadosamente un amplio rango de colores.

Las anteriores investigaciones se centraron en fuentes que habían sido estudiadas con filtros de color. Buscaron objetos que irradian la mayor parte de su luz en longitudes de onda infrarrojas relativamente largas. Este sería el caso si una esfera Dyson situada a aproximadamente la distancia orbital de la Tierra a su estrella absorbe la energía emitida por una estrella similar al Sol y luego re-emitirla como calor.

Pero con sólo unos pocos colores disponibles para escrutar la firma de temperatura de una esfera Dyson, los estudios previos no pudieron reducir la lista de 250 000 fuentes de IRAS a unos pocos buenos candidatos.

Ahora, Richard Carrigan, físico retirado que había trabajado en el Laboratorio Nacional del Acelerador Fermi en Batavia, Illinois, ha peinado los datos del espectrógrafo de la sonda, los cuales proporcionan un retrato más detallado de la luz de las fuentes.

Reduciendo

Comenzando con más de 10 000 espectros infrarrojos tomados por IRAS, Carrigan identificó sólo 17 posibles “esferas”, cuatro de las cuales parecen las más prometedoras.

Desafortunadamente, todos los objetos tienen características que podrían explicarse fácilmente mediante nubes de gas de hidrógeno, polvo englobando antiguas estrellas, o incluso asteroides en nuestro propio Sistema Solar, dijo Carrigan a New Scientist.

“Existen muy pocos candidatos que se acercan más a lo que buscamos”, dice Carrigan.

“Muchos tipos distintos de objetos astrofísicos podrían enmascararse como esferas Dyson”, dice el astrónomo de infrarrojos Charles Beichman de Caltech. “Creo que la búsqueda… es buscar una aguja en un pajar, cuando ni siquiera estás seguro de si la aguja está allí. Pero ha realizado un trabajo realmente bueno con los datos disponibles”.

La aproximación de Carrigan es una buena reducción de candidatos a esferas partiendo de muchas fuentes, concuerda el astrónomo Dan Werthimer de la Universidad de California en Berkeley, y científico jefe de SETI@Home, un proyecto que aprovecha el tiempo inactivo de los ordenadores personales para buscar posibles señales de radio extraterrestres.

“Lo reduce a un número manejable de estrella sobre las que puedes hacer un seguimiento”, dijo Werthimer a New Scientist. “Este ha sido un gran problema con las búsquedas de esferas Dyson”.

Más preciso

Los 17 candidatos a esferas que Carrigan ha identificado han sido añadidos a la lista de objetos interesantes de SETI, para ser investigados en señales de radio y láser. “Si tenemos suerte, tal vez una de estas cosas no dará la primera evidencia de una civilización alienígena”, dice Werthimer.

Pero Werthimer añade que pruebas más prometedoras de esferas Dyson podrían proceder del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA.

IRAS no era lo bastante preciso para identificar estrellas individuales, particularmente en partes del cielo abarrotadas, tales como el plano de la Vía Láctea. “Podrías tener 10 o 20 fuentes dentro del rayo de IRAS, pero lo que obtienes es la suma total de todo el flujo, no la firma de una única esfera de Dyson”, dice el astrónomo Ed Churchwell de la Universidad de Wisconsin.

El estudio GLIMPSE de Spitzer puede ofrecer unas mejores perspectivas en la búsqueda de estructuras Dyson. El mapa infrarrojo de todo el cielo contiene más de 100 millones de objetos y tiene 60 veces más resolución que IRAS, dijo Churchwell a New Scientist. Una versión final de los datos del estudio pueden estar disponibles para finales de 2008.


Autor: Rachel Courtland
Fecha Original: 5 de diciembre de 2008
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Comments (3)

  1. Leviatán

    Gracias Kanijo por publicar este artículo; lo había estado leyendo por encima esta misma mañana, junto al otro del mismo site titulado “Hunting new Earths and the edge of the universe” y ambos me parecieron candidatos a ser traducidos aquí.

    Respecto al contenido, y enlazando con el intercambio de opiniones del articulo anterior sobre Ovnis y Aliens, en mi opinión el problema ( como aquí mismo se cita ) sigue residiendo en que se está buscando una aguja en un pajar muy grande, tan grande que es infinito, y ni siquiera sabemos que exista la aguja. Es más, ni siquiera se ha establecido qué es la aguja. Puede haber varias clases de agujas, algunas tan distintas a nuestro concepto de aguja que no sabríamos siquiera que la habíamos encontrado.

    saludos!!

  2. [...] traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en NewScientist y su autora es Rachel [...]

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