Los bebés Júpiter deben ganar peso rápidamente

Esta imagen del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA muestra el joven cúmulo estelar de NGC 2362. Estudiándolo, los astrónomos han encontrado que la formación de planetas gigantes gaseosos tiene lugar muy rápidamente y de forma eficiente, en menos de 5 millones de años, lo que significa que los mundo como Júpiter experimentan una aceleración en su crecimiento durante su infancia. Crédito: NASA/JPL-Caltech/T. Currie (CfA)

El planeta Júpiter ganó peso a toda velocidad durante su infancia. Tuvo que ser así, dado que el material a partir del que se formó, probablemente desapareció en apenas unos pocos millones de años, de acuerdo con un nuevo estudio de la formación de planetas alrededor de estrellas jóvenes.

Los astrónomos del Smithsonian examinaron el cúmulo estelar de 5 millones de años de antigüedad NGC 2362 con el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, el cual puede detectar la firma de una formación activa de planetas en luz infrarroja. Encontraron que todas las estrellas con la masa del Sol o mayor habían perdido sus discos protoplanetarios (de formación de planetas). Sólo unas pocas estrellas menos masivas que el Sol mantenían sus discos. Estos discos proporcionan la materia prima para que se formen los gigantes gaseosos como Júpiter. Por tanto, los gigantes gaseosos tienen que haberse formado en menos de 5 millones de años o probablemente no se formarían en absoluto.

“Incluso aunque los astrónomos han detectado cientos de planetas de la masa de Júpiter alrededor de otras estrellas, nuestros resultados sugieren que tales planetas deben formarse extremadamente rápido. Sea cual sea el proceso que es responsable de la formación de los Júpiter tiene que ser increíblemente eficiente”, dijo el líder de la investigación Thayne Currie del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica. Currie presentó las conclusiones del equipo en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Long Beach, California.

Incluso aunque casi todos los discos de formación de gigantes gaseosos en NGC 2362 han desaparecido, varias estrellas del cúmulo tienen “discos de escombros”, lo cual indica que cuerpos rocosos o helados menores tales como la Tierra, Marte o Plutón, podrían estar aún formándose.

“La Tierra se formó pronto, pero Júpiter acabó primero, gracias a una gran aceleración en su crecimiento”, explicó el coautor Scott Kenyon.

Kenyon añadió que mientras que la Tierra necesitó de 20 a 30 millones de años para alcanzar su masa final, Júpiter había crecido completamente en apenas 2 o 3 millones de años.

Estudios anteriores indican que los discos protoplanetarios desaparecen en 10 millones de años. El nuevo hallazgo coloca unas restricciones aún mayores en el tiempo disponible para crear planetas gigantes gaseosos alrededor de estrellas de distintas masas.


Fecha Original: 5 de enero de 2009
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