Se avecinan problemas cuando el Sol está calmado

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La capacidad del Sol para hacer de escudo del Sistema Solar de los dañinos rayos cósmicos podría fallar a principios de 2020 justo a tiempo para amenazar la salud de los astronautas de la NASA cuando vuelvan a la Luna.

Además del ciclo de manchas solares y llamaradas de 11 años, la actividad del Sol experimenta movimientos a largo plazo que duran varias décadas. El Sol actualmente está en un máximo de largo plazo, habiendo estado relativamente activo durante casi un siglo, pero se sabe cuándo terminará.

Para descubrirlo, un equipo liderado por José Abreu del Instituto Federal Suizo de Ciencia Acuáticas y Tecnología en Duebendorf analizó 66 máximos de largo plazo desde los últimos 10 000 años, registrados en los niveles de fluctuación de isótopos raros tales como el berilio-10 en núcleos de hielo de Groenlandia. Estos se producen cuando los rayos cósmicos rompen los núcleos de oxígeno y los átomos de nitrógeno de la atmósfera de la Tierra. La producción de estos picos de isótopos se produce cuando el Sol está inactivo, cuando el viento solar más débil permite que entren más rayos cósmicos al Sistema Solar, los cuales impactan en la Tierra.

Basándose en la duración de los picos pasados, y en el hecho de que el actual ya ha durado 80 años, el equipo calculó que es muy probable que la vida total esté entre los 95 y 116 años, y sospechan que el pico probablemente terminará en la banda inferior de este rango (Geophysical Research Letters, DOI: 10.1029/2008GL035442).

Los registros de brillo del Sol durante el siglo XX muestran que se hace ligeramente más tenue cuando es menos activo, por lo que, ¿podría una reducción a largo plazo de la actividad ayudar a compensar el calentamiento global? No tendremos esa suerte, dice Nigel Weiss de la Universidad de Cambridge, que es miembro del equipo de Abreu. Aunque existe una correspondencia aproximada entre un periodo de muy baja actividad desde 1645 a 1715 y la mitad de un periodo de menores temperaturas globales que duraron de finales del siglo XVI a mediados del XIX, llevando a algunos a sugerir un vínculo causal, esta correlación podría ser una coincidencia, dice Weiss.

Weiss también apunta que el brillo del Sol cambia sólo ligeramente con variaciones en su actividad. Si el Sol se atenúa ligeramente en las próximas décadas, dice, esto sólo reduciría el calentamiento esperado debido al cambio climático producido por los humanos en 0,1 °C. “Podría ser discernible, pero sería un accidente más que un cambio importante”, dices. “No es nada comparado con el calentamiento global que se está produciendo por el envío de gases invernadero a la atmósfera”.

Probablemente los más afectados serían los astronautas. Más allá del campo protector de la Tierra, su exposición a un incremento de rayos cósmicos dentro del Sistema Solar debido a un viento solar más débil podría causar cáncer y pérdida de fertilidad. Un beneficio para los astronautas sería una bajada en el número de llamaradas solares.

David Hathaway del Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA en Huntsville, Alabama, dice que las pruebas de periodos de calma pasados son fuertes, pero es escéptico sobre el intento del equipo de predecir la llegada del siguiente. “Esto es como predecir cuándo terminará la racha ganadora de alguien”, dice. “Sabemos que sucederá, pero las predicciones fiables son virtualmente imposibles”.


Autor: David Shiga
Fecha Original: 7 de enero de 2009
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