Buscar extraterrestres observándonos a nosotros

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¿Si hay planetas habitables allí fuera, dónde los buscamos?

El cosmos es un lugar muy grande, ¿cómo empiezas a buscar exoplanetas que orbitan otras estrellas? Los astrónomos tienen unos trucos en la manga para lograr observar estas diminutas motas que son los mundos alienígenas. Los astrónomos pueden buscar el “temblor” gravitatorio de una estrella cuando un exoplaneta masivo tira de su estrella madre durante su órbita, o más comúnmente, buscan la leve atenuación de la luz estelar cuando el exoplaneta pasa frente a la estrella. De hecho, el telescopio espacial Kepler va a escrutar el espacio, estudiando 100 000 estrellas haciendo esto; no buscando grandes gigantes gaseosos, sino detectando cuerpos que recuerdan a grandes Tierras con una precisión sin par.

OK, entonces tenemos los medios para encontrar estos mundos habitables, ¿cómo podemos usar esta información para ampliar nuestra búsqueda de inteligencia extraterrestre? Unos investigadores en Israel se han hecho la misma pregunta, y han llegado a una respuesta muy lógica. Si vamos a comunicarnos con esos seres avanzados, tal vez deberíamos asegurarnos de que primero pueden vernos.

El concepto es bastante simple. Encuentra una estrella con un exoplaneta en tránsito similar a la Tierra (con suerte tendremos unas cuantas súper-Tierras objetivo en los próximos años gracias a Kepler), dirige un radiotransmisor a la estrella y envía un “¡Hola mundo!” a la posible civilización alienígena que vive en el exoplaneta. Si todo va bien (o no, dependiendo de si estos extraterrestres son realmente amistosos), obtendremos una respuesta del sistema estelar en unas décadas con un mensaje similar a “¡Hola mundo para ti también!”. Sería un día memorable para la comunicación interestelar y respondería a una de las preguntas que fastidian a los astrónomos de todo el mundo: ¿Estamos solos en el cosmos?

Si todo marcha bien, hasta que el viaje interestelar se convierta en una realidad, la humanidad y nuestros nuevos vecinos alienígenas podemos charlar en un largo juego de mensajes de radio, aprendiendo más sobre el otro conforme pasan los años/décadas/siglos (dependiendo de cómo de lejana sea la civilización extraterrestre). Pero hay un problema en este plan. ¿Qué pasa si nuestros vecinos ET no están mirando en nuestra dirección? ¿Qué pasa si el Sol sólo parece ser “otra estrella” entre las 1010 estrellas similares a ella que hay en la Vía Láctea? Podemos transmitir con todo nuestro corazón, pero puede que nunca nos vean.

Shmuel Nussinov de la Universidad de Tel Aviv en Israel se hizo la misma pregunta y realmente ha hecho al búsqueda de inteligencia extraterrestre un poco más fácil. Con la suposición de que una raza alienígena lo suficientemente avanzada esté estudiando los cielos, también observando exoplanetas que orbitan otras estrellas, pueden estar usando el mismo método de tránsito que nosotros usamos para detectar exoplanetas. Por tanto, parece razonable que ET sólo será capaz de detectar la Tierra si ésta pasa por delante del Sol, atenuando de esta forma la luz ligeramente de forma que nuestros vecinos puedan vernos. Si este es el caso, parece altamente probable que ninguna raza alienígena nos detecte salvo que estén situados en un estrecho ángulo a lo largo del plano de la eclíptica de nuestro Sistema Solar. Por lo que, si queremos contactar con una raza alienígena, tal vez deberíamos enviar señales a explanetas similares a la Tierra que estén situados a lo largo de la eclíptica.

Aunque la Tierra sólo pasa frente al disco solar 13 horas aproximadamente cada año (visto por un observador lejano), nuestra estrella parecerá atenuarse ligeramente, permitiendo a ET vernos. También hay que tener en cuenta los distintos tránsitos de los planetas del Sistema Solar interior, y nuestros observadores verán que hay algunos posibles “exoplanetas” rocosos habitables a los que transmitir. Si nosotros ya estamos transmitiendo, podemos intercambiar información.

Qué buena idea…


Autor: Ian O’Neill
Fecha Original: 13 de marzo de 2009
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