Primera detección directa de ondas Alfvén

Onda Alven
Onda de calor: El Telescopio Solar Sueco de 1 metro captó esta imagen de una región aproximada de 8000×8000 kilómetros de la superficie del Sol. Los científicos observaron las ondas Alfvén oscilando desde la brillante mancha cerca del centro de la imagen, un área altamente magnetizada. D Jess

Los investigadores observan directamente las ondas Alfvén, que mantienen la corona solar chisporroteando.

Las ondas magnéticas, que según la teoría transfieren el calor desde la superficie del Sol a su atmósfera, han sido observadas directamente por primera vez, según informan los investigadores en el ejemplar del 20 de marzo de la revista Science.

Los astrofísicos han quedado desconcertados durante mucho tiempo sobre por qué la atmósfera del Sol está millones de grados más caliente que la superficie del propio Sol. “Va contra el sentido común — cuando pones las manos delante del fuejo, está más caliente cuanto más te acercas a las llamas”, dice David Jess, astrofísico de la Universidad de Queen en Belfast, Irlanda del Norte, y coautor del estudio.

Las ondas magnéticas, llamadas ondas Alfvén, están consideradas como la explicación más plausible para la transferencia de tanta energía desde la superficie del Sol a su atmósfera. Teorizadas por primera vez por el premio Nobel Hannes Alfvén en 1942, las ondas podrían transportar energía varios miles de kilómetros desde la superficie del Sol a la corona.

La nueva observación es “bastante interesante”, dice el astrofísico Craig DeForest del Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, Colorado. “Eso significa que podemos llegar a la raíz de qué está calentando la corona”.

Las ondas Alfvén se mueven a lo largo de los campos magnéticos del Sol como “ondas a lo largo de una cuerda”, explica Jess. Las ondas se crean a través de reconexiones magnéticas, perturbaciones en el campo magnético del Sol cuando las líneas magnéticas se retuercen, rompen y se unen de nuevo.

Los científicos usan potentes telescopios para estudiar la superficie del Sol, pero demostrar que las oscilaciones detectadas son ondas Alfvén ha sido una tarea difícil.

“Observar el Sol a través de un telescopio es como un pez en el fondo de un río intentando examinar las plumas de un pájaro que está sobre él”, dice DeForest. “Nuestra atmósfera distorsiona la imagen tanto como lo haría la superficie del río”.

Hasta ahora, los investigadores había sido capaces sólo se usar modelos teóricos basados en pequeñas cantidades de datos para predecir cómo actuarían las ondas. Pero en el nuevo estudio, Jess y sus colegas usaron el Telescopio Solar Sueco de 1 metros para observar un único punto brillante altamente magnetizado en la superficie del Sol y medir las ondas Alfvén oscilando en ese punto. Una combinación de avances tecnológicos y buenas condiciones atmosféricas permitieron también a los investigadores recopilar una gran cantidad de datos sobre las ondas.

Los datos sugieren que las ondas son lo bastante energéticas para calentar toda la corona. “El siguiente paso lógico es medir cuánta energía producen las ondas en distintos lugares de la atmósfera solar para ver si las ondas Alfvén son el mecanismo predominante para el calentamiento de toda la atmósfera solar”, dice Jess.


Autor: Solmaz Barazesh
Fecha Original: 19 de marzo de 2009
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Comment (1)

  1. [...] La lluvia coronal está hecha de densos nudos de miles de kilómetros de extensión que constan de gas relativamente frío, a decenas o cientos de grados C, el cual se vierte hacia la superficie visible del Sol desde la atmósfera externa a velocidades que superan los 100 kilómetros por segundo. “Es esta lluvia constante de gotas lo que parece estar cayendo desde las alturas”, dice Judy Karpen del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. Ahora unas simulaciones parecen demostrar que la lluvia coronal es el resultado de un proceso que hace la corona tan caliente. Se han propuesto antes dos teorías para explicar la anomalía. Una sugiere que la corona se calienta a través de pequeñas explosiones conocidas como nanollamaradas en la atmósfera baja. Esto empujaría el gas hacia arriba en la corona, donde irradia su energía. La otra sugiere que la energía térmica es depositada por ondas magnéticas que atraviesan la corona. [...]

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