Las partículas subatómicas tienen libre albedrío

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Es posible que el libre albedrío que experimentamos sea el resultado del libre albedrío de las partículas subatómicas.

Si los humanos tienen libre albedrío, entonces también lo tienen las partículas subatómicas como los electrones, según dicen unos matemáticos estadounidenses.

“Si lo experimentadores tienen una cierta libertad, entonces las partículas tienen exactamente el mismo nivel de libertad”, escriben los matemáticos John Conway y Simon Kochen, de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey, en un reciente artículo publicado en Notices of the AMS.

“Es más, es natural suponer que esta última libertad es la explicación final de la nuestra”, dicen.

El mundo cuántico

La mecánica cuántica es una teoría que usa la probabilidad para predecir cómo se comportan las partículas. Pero en una base de caso a caso, el comportamiento de cada partícula es casi completamente impredecible.

No aceptando tal comportamiento impredecible, algunos científicos han propuesto la existencia de fuerzas hasta la fecha desconocidas o propiedades que llaman “variables ocultas”. Argumentan que la aleatoriedad de las fuerzas desconocidas es sólo una ilusión, y el comportamiento sería completamente predecible – o ‘determinista’ – sólo si pudiéramos conocer las variables ocultas.

Esto, según defiende el dúo, ya no es una interpretación válida de la mecánica cuántica. “Cualquier teoría debe contener ahora algún grado de indeterminación – o ‘libre albedrío'”, dijo Stephen Bartlett, físico cuántico de la Universidad de Sydney, que está de acuerdo con la idea general de los argumentos dados por el dúo de Princeton.

“Conway y Kochen demuestran que la aleatoriedad no depende de nada. Demuestran que la salida de estos eventos de aleatoriedad cuántica son real y completamente independientes de cualquier cosa que haya sucedido en el pasado”, añade.

El teorema de libre albedrío

Los matemáticos estadounidenses basaron sus deducciones en tres teoremas inexpugnables, los cuales también van en consonancia: ‘espín’ – que mide una propiedad cuántica llamada espín de una partícula elemental; ‘gemelo’ – que un par de partículas estén correlacionadas; y ‘minuto’ – que es la restricción del experimentador de que lo que mide no puede comunicarse más rápido que la velocidad de la luz.

Si los experimentadores son libres para elegir entre experimentos – es decir, la elección de los experimentos no está predeterminada por eventos anteriores – entonces la partícula también debe decidir cómo actuar en el estímulo del momento.

Bartlett cree que el trabajo de Conway y Kochen es convincente. “Es un resultado bastante interesante. Su investigación cae en la amplia categoría de explorar cómo de extraño es el mundo cuántico”, dice.

Conway está actualmente presentando su teorema en una serie de charlas en la Universidad de Princeton.



Autor: Cat O’Donovan
Fecha Original: 25 de marzo de 2009
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Un comentario

  • Fandila Soria

    Si se considera que dos partículas o elementos iguales en realidad difieren, porque su número de subpartículas tiende a infinito (Cuantos no perfectos), pequeños sistemas casi cerrados que no obstante se adaptan entre sí. Tendríamos que su evolución particular no es exactamente la misma.
    Esos pequeños universos, “iguales o distintos”, no pueden evolucionar de la misma manera sino con cierta aleatoriedad que los distingue en el espacio y en el tiempo, como se dice en el artículo.
    Esa aleatoriedad que en matemáticas se expresaría como probabilidad, es ni más ni menos que una forma de comportamiento siempre cambiante en la continua evolución.
    No es de extrañar que ese desenvolvimiento “al buen tun-tun”, por cuanto que nada se repite, significaría la base material “aleatoria” también para nuestra mente que participa de él, el libre albedrío dentro de lo que cabe en esa interrelación de lo pequeño con lo grande. Una base siempre nueva para lo que puedan ser los pensamientos y las decisiones de la mente.

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