Escuchar las magnetosferas de exoplanetas habitables

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¿Hay una nueva forma de buscar exoplanetas habitables similares a la Tierra? De acuerdo con un investigador del Laboratorio de Investigación Naval de los Estados Unidos, existe una obvia, aunque ingeniosa forma, de escuchar estos mundos.

Como en la mayor parte de las búsquedas de exoplanetas similares a la Tierra, estamos buscando las características de nuestro propio planeta. Pero, ¿qué necesitamos para sobrevivir en la Tierra? Obviamente necesitamos agua y la mezcla correcta de oxígeno y otros gases atmosféricos, pero ¿qué hay de la burbuja magnética en la que vivimos? La magnetosfera terrestre nos protege de los males que el Sol arroja contra nosotros, evitando que la atmósfera quedase erosionada hacia el espacio y desviando la radiación dañina para la vida.

Aunque aún tenemos que desarrollar radiotelescopios lo bastante sensibles, puede ser posible en un futuro detectar las ondas de radio generadas por partículas cargadas en vientos solares que interactúan con magnetosferas exoplanetarias similares a la Tierra. Si hay una magnetosfera, debe haber una atmósfera protegida. Si hay una atmósfera, tal vez haya una vida abrigada debajo…

La Tierra tiene la única señal de vida de la que tenemos conocimiento, por lo que es lógico que busquemos planetas similares a la Tierra orbitando estrellas como el Sol. De hecho, el reciente lanzamiento del telescopio espacial Kepler hará ambas cosas. No obstante, no sólo las estrellas similares al Sol pueden albergar planetas rocosos como la Tierra en sus zonas habitables. Las estrellas pueden tener muchos tipos, y dependiendo de la cantidad de energía que irradian, la distancia de las zonas habitables de las estrellas será diferente.

La zona habitable de una estrella a menudo es conocida como la “zona Ricitos de Oro”, dado que la energía recibida por un planeta en esta zona es justo la necesaria para que medre la vida en un planeta como la Tierra (es decir, no está demasiado caliente, ni demasiado frío, sino justo en su punto). De hecho, en un reciente artículo de Paul Gilster en Centauri Dreams, se examinan las posibilidades de exoplanetas similares a la Tierra orbitando pequeñas enanas rojas. Las enanas rojas fueron descartadas anteriormente como posibles padres de exoplanetas habitables en su órbita (dado que la cantidad de material proto-planetario sería bajo, reduciendo la probabilidad de formar grandes mundos similares a la Tierra), pero parecería que puede haber una posibilidad de que se formasen un puñado de planetas se masa de la Tierra. Las enanas rojas forman el 70% de todas las estrellas observadas, por lo que cualquier posibilidad de que haya exoplanetas de masa de la Tierra orbitando enanas rojas es una posibilidad que merece la pena estudiar.

OK, ahora podemos buscar exoplanetas que muestran un periodos que refleja su masa y por tanto la distancia a su estrella madre. Si orbitan dentro de la zona habitable de la estrella, tal vez encontremos candidatos similares a la Tierra y por tanto llevar a cabo una búsqueda detallada de vida. En este caso, podríamos posiblemente hacer un análisis espectroscópico del planeta similar a la Tierra cuando pase frente a su estrella madre (tránsito). Esto puede revelar los constituyentes de la atmósfera del planeta. Si hay oxígeno y vapor de agua, tal vez encontremos un candidato para un exoplaneta similar a la Tierra capaz de sostener vida. Pero, ¿existe otro indicador sobre si el exoplaneta observado podría soportar vida? ¿Qué tal intentar observar emisiones de radio procedentes de magnetosferas exoplanetarias?

Aunque necesitaríamos un radiotelescopio espacial 100 veces más sensibles de lo que actualmente tenemos, Joseph Lazio del Laboratorio de Investigación Naval en Washington DC sugiere en un reciente artículo que deberíamos al menos observar la posibilidad de detectar auroras en exoplanetas. “Esto es algo que creemos que merece la pena estudiar a un nivel modesto”, dice Lazio, “los beneficios podrían ser inmensos”.

En la Tierra, observamos auroras en la atmósfera superior polar (la Aurora Boreal normalmente en las regiones árticas, y la Aurora Austral en las regiones antárticas). Cuando las partículas cargadas del viento solar interactúan con la magnetosfera terrestre, caen en espiral a lo largo del flujo magnético, y son inyectadas en la ionosfera polar. Las partículas solares interactúan con gases atmosféricos, generando luz en forma de auroras. Cuando los electrones interactúan con el campo magnético de la Tierra, generan ondas de radio que pueden recibirse en la Tierra (en frecuencias entre 400 y 1000 Hz). No obstante, la mayor parte de la energía de las ondas de radio se libera al espacio, haciendo de nuestra magnetosfera el transmisor de radio más potente de la Tierra.

Por tanto, si la magnetosfera de la Tierra puede generar ondas de radio y si los exoplanetas poseen magnetosferas, entonces tal vez podemos recibir sus emisiones de radio durante la actividad auroral exoplanetaria. Aunque la señal es probable que sea muy débil, los científicos están entusiasmados con esta posibilidad, incluso señalando que este método podría ser capaz de detectar exoplanetas antes que otras técnicas tradicionales de búsqueda. No obstante, la clave de esta investigación es el hecho de que nuestra magnetosfera protege la vida de la Tierra, tal vez si podemos detectar magnetosferas exoplanetarias, puede ser un indicador de un mundo alienígena habitable…


Autor: Ian O’Neill
Fecha Original: 26 de marzo de 2009
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