Un astrónomo trata de contrarrestar la desinformación en Internet sobre las afirmaciones de un supuesto planeta errante y una inminente catástrofe, encontrándose con problemas de credulidad, analfabetismo científico, y pensamiento conspirativo por el camino.
Los lectores de Skeptical Inquirer pueden no estar al tanto de que un planeta errante de una órbita de 3600 años están a punto de entrar en el Sistema Solar interior y su visita arrojará la catástrofe sobre la Tierra. Este amenazador planeta fue descubierto por los antiguos mesopotámicos, que lo llamaron Nibiru. También era conocido por los mayas, que lo asociaron con el final — diciembre de 2012 — de su calendario de la “cuenta larga”. Aunque los astrónomos y científicos espaciales están siguiendo el rastro de Nibiru, esta información se mantiene alejada del público como parte de una conspiración mundial. Este silencio oficial no puede mantenerse durante mucho tiempo más, no obstante, dado que en 2009 Nibiru será visible a simple vista desde el hemisferio sur, y el eje de la Tierra ya está cambiando, modificando la duración del día bajo su influencia. Como un aficionado me escribió recientemente: “¿Por qué mientes? Ya llega, y todo el mundo lo sabe”.
El entrelazamiento, al igual que muchos otros efectos cuánticos, viola algunas de nuestras intuiciones más profundas sobre el mundo. También podrían minar la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein.

Imágenes de telescopios han confirmado algo que los astrónomos habían sospechado desde hace tiempo, que las estrellas supergigantes rojas son las estrellas que estallan en lo que se conoce como supernovas de Tipo II.
Durante varias décadas los físicos han estado intrigados por la idea de la fricción cuántica — que dos objetos que se mueven uno junto al otro experimentan una fricción – como la fuerza lateral que surge a partir de las fluctuaciones cuánticas en el vacío. 



