El Sistema Solar podrían haber tenido en un tiempo otro planeta llamado Theia, el cual podría haber ayudado a crear la Luna de nuestro planeta.
Ahora, dos naves están en camino de buscar los restos de este rumoreado hermano, el cual habría sido destruido cuando el Sistema Solar aún era joven.
“Es un mundo hipotético. En realidad nunca lo hemos visto, pero algunos investigadores creen que existió hace 4500 millones de años – y que colisionó con la Tierra para formar la Luna”, dijo Mike Kaiser, científico de la NASA en el Centro de Vuelo Espacial Goddard en Maryland.
Se piensa que Theia habría tenido el tamaño de Marte. Si el planeta impactó con la Tierra hace mucho tiempo, los restos de la colisión podrían haberse acumulado para formar la Luna. Este escenario fue ideado por primera vez por los científicos de Princeton Edward Belbruno y Richard Gott.
Muchos investigadores piensan ahora que, efectivamente, algún gran objeto impactó con la Tierra, y los restos resultantes se agruparon para formar la Luna. No está claro, sin embargo, si ese objeto en colisión fue un planeta, un asteroide o un cometa.
En cualquier caso, los restos expulsados en la colisión de ambos cuerpos se habrían mezclado, y podría explicar algunos aspectos de la geología de la Luna, tales como el tamaño del núcleo de la Luna y la composición de las rocas lunares.
Los científicos de las sondas gemelas STEREO de la NASA lanzadas en 2006, esperan ser capaces de descubrir los restos de Theia que podrían finalmente ayudar a cerrar el caso del nacimiento de nuestra Luna.
Hasta el momento, los signos de Theia se han mostrado esquivos a los telescopios que buscan desde la Tierra. Pero la sonda STEREO tiene previsto entrar en puntos especiales del espacio, llamados puntos Lagrangianos, donde la gravedad de la Tierra y el Sol se combinan para formar pozos en los que tienden a acumularse detritus del Sistema Solar.
“Las sondas STEREO están actualmente entrando en esas regiones del espacio”, dice Kaiser, científico del proyecto STEREO. “Esto nos coloca en una buena posición para buscar los restos del tamaño de asteroides de Theia”.
Visitando directamente los puntos Lagrangianos, STEREO será capaz de buscar de cerca los trozos de Theia. La máxima aproximación a los fondos de los pozos gravitatorios será en septiembre y octubre de 2009.
“STEREO es un observatorio solar”, dijo Kaiser. “Las dos sondas están flanqueando al Sol el lados opuestos para lograr una visión en 3-D de la actividad solar. Resulta que tenemos que pasar por los puntos de Lagrange L4 y L5 en la ruta. En un bonus científico”.
Los científicos creen que Theia puede incluso haberse formado en uno de esos puntos gravitatorios de equilibrio a partir de la acumulación de desechos que se han acumulado allí.
“Los modelos por ordenador demuestran que Theia podría haberse hecho lo bastante grande para provocar la Luna si se formó en las regiones L4 o L5, donde el equilibrio de fuerzas permitiría que se acumulase suficiente material”, dijo Kaiser. “Más tarde, Theia habría sido sacada de L4 o L5 debido al incremento de gravedad de otros planetas como Venus y enviarlo a un curso de colisión con la Tierra”.
Autor: Clara Moskowitz
Fecha Original: 13 de abril de 2009
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[...] Ciência Kanija: La búsqueda del planeta perdido del Sistema Solar [...]
Esta es una teoría muy interesante, espero que la futura misión pueda arrojar mas luz sobre esto.
Es muy posible que algún factor externo como una gran colisión pudo formar a nuesta compañera, esto tambien explicaría la ausencia de setélites de tamaño importante en planetas interiores.
Saludos, Germán.
es verdad muy sierto yo vi un programa que se llama la historia de la tierra y sale que un planeta del mismo tamaño que marte choco con la tierra y se formo la luna
y es verdad eso
esto me paresemuy interesante, es una teoria bastante creible
ademas seria un gran descubrimiento
y ayudaria mucho a la ciencia
espero se logre descubrir
[...] Ciência Kanija: La búsqueda del planeta perdido del Sistema Solar [...]
esta teoria es hermana de la de z. sitchin que explica el choque de una luna de nibiru con tiamat y el dislocamiento del planeta a su punto actual y el aparecimiento de la luna como un pedaço del mismo que ahi quedó
Es una teoría no probada científicamente, es posible pensar que la Luna esta formada por esta colisión, las dudas estarían en saber cual es el núcleo de este satélite, si es similar a la Tierra o a otro planeta, no todos son iguales ni se cree que hayan tenido un mismo nacimiento. Se habla también de otro planeta llamado Hercobulus, que algún día se acerque a la Tierra porque existen teorías de su existencia… ¿CÓMO, CUANDO, ES REAL? Gran parte de la Astronomía y los estudios acerca del Universo son teorías, como la rapidez de desplazamiento, su formación y el Big Bang, verdaderas incógnitas que no alcanzaremos a conocer nosotros y unas cuantas generaciones más.-
Nos faltan aproximadamente unos dos mil millones de años luz para saber todo lo concerniente a estas teorias.-
El año-luz es una medida de distancia no de tiempo.
“Lo que me preocupa no es simplemente comunicar al lector lo que tengo que decir, sino, por encima de todo, transmitirle las razones, subterfugios y afortunadas casualidades que me condujeron a mis descubrimientos. Cuando Cristóbal Colón, Magallanes y los portugueses relatan como se perdieron más de una vez en sus viajes, no sólo debemos perdonarles, sino agradecerles que nos hayan dejado su narración, porque sin ella nos hubiéramos perdido lo más fundamental e interesante. Así que espero que no me culpe si, movido por idéntica consideración hacia el lector, sigo el mismo método.”
Johannes Kepler
En 1.976, el escritor e investigador Zecharia Sitchin proponía una hipótesis revolucionaria en su libro “El Duodécimo Planeta. En él exponía, como los sumerios, primera civilización conocida de la antigua Mesopotamia, hacían referencia a un gran planeta conocido con el nombre de “Nibiru” (planeta del cruce), bautizado posteriormente por los babilonios con el nombre de su principal deidad, Marduk.
En su obra, Sitchin argumenta el conocimiento de los antiguos pueblos de Mesopotamia de la existencia de doce planetas o cuerpos celestes principales, que conformaban también los doce dioses principales de sus panteones. A los nueve planetas comúnmente aceptados en la actualidad, Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, añadían hasta formar el número de doce, al propio Sol, la Luna y el planeta principal de sus dioses “Nibiru – Marduk”.
Fue este último nuevo planeta, el que según siempre su cosmogonía, puso el orden existente actual en nuestro Sistema Solar. Con una gigantesca órbita elíptica en torno a el Sol, penetró en el Sistema Solar, creando grandes perturbaciones en los planetas, y tras una gran colisión, creó la Tierra al desgajar un antiguo planeta que orbitaba alrededor del Sol, cuyo nombre era Tiamat, en la actual posición del cinturón de asteroides existente entre Marte y Júpiter, y que diferencia a los planetas interiores de los exteriores. Del mismo modo liberó a uno de sus satélites, “Kingu”, que tras la colisión quedó atrapado en la órbita del nuevo planeta creado, La Tierra, pasando a ser desplazados ambos a su posición actual, siendo “Kingu” desde entonces nuestra conocida Luna.
Es de destacar que dentro del cinturón de asteroides se encuentra el mayor de los asteroides conocidos del Sistema Solar, Ceres, con un diámetro de 930 kilómetros, su masa equivale a una cuarta parte del total de las decenas de miles de asteroides que conforman el cinturón, y donde los científicos apuntan la existencia de abundante agua, un 25% del total de la masa de Ceres, unos 200 millones de kilómetros cúbicos, frente a unos 1.400 millones de kilómetros cúbicos estimados para la Tierra. Del mismo modo, la mitología sumeria hablaba del desaparecido planeta Tiamat, como un planeta acuoso. ¿Es quizá Ceres una clara evidencia del choque planetario entre Nibiru y Tiamat y que terminó por configurar nuestro planeta Tierra?
Ésta hipótesis explica algunos de los misterios que la ciencia aún no ha terminado de aclarar, tales como las cavidades oceánicas sobre la Tierra, la devastación observada sobre la Luna, las órbitas invertidas de los cometas y el fenómeno enigmático de Plutón. El nuevo orden creado por la irrupción del duodécimo planeta sería la causa de la enigmática excentricidad de Plutón, que tiene la órbita más extensa y elíptica de todos los planetas conocidos del Sistema Solar, por lo que también es el único planeta que atraviesa la órbita de otro planeta, Neptuno. Mientras el resto orbitan casi dentro del mismo plano, Plutón se encuentra desviado diecisiete grados. El tamaño de Plutón, que como decíamos anteriormente fue recientemente desposeído del “título de planeta”, sería una señal inequívoca que en su momento fue victima de las perturbaciones que le hicieron ser expulsado de la órbita de Saturno al paso de “Nibiru”, del que era un simple satélite mas, hasta ocupar su posición actual.
La gran colisión con Tiamat, a la vez que aclara la existencia del cinturón de asteroides, aclararía también el fenómeno de los cometas, que no obedecen a ninguna de las reglas normales de desplazamiento del resto del cosmos. Mientras que como explicábamos antes, las órbitas de los planetas son casi circulares y discurren en el mismo plano, excepto Plutón, la de los cometas son alargadas y en muchos casos muy pronunciadas, con periodos que abarcan de los cientos a los miles de años. Además, mientras la totalidad de los planetas orbitan en dirección contraria a las agujas del reloj, muchos de los cometas se mueven en dirección inversa.
Sitchin llega a la conclusión de que la órbita del planeta “X” o Nibiru alcanza los 3.600 años y que, millones de años después de los cataclismos que configuraron el actual Sistema Solar y que aportaron “la chispa de la vida” a nuestro planeta Tierra, continuó orbitando en torno al Sol, repitiendo una y otra vez en su paso más próximo a la Tierra, es decir, el antiguo emplazamiento del desaparecido Tiamat (actual cinturón de asteroides). Y fue precisamente desde Nibiru donde llegó a la Tierra una antigua civilización que la colonizó, mucho antes de que el hombre moderno apareciese, porque fueron ellos quienes a través de la modificación genética, quienes impulsaron evolutivamente a los antiguos homínidos pre-humanos. Ellos fueron los dioses de la antigüedad, quienes crearon al hombre “a su imagen y semejanza”.
Pero, ¿es posible que un planeta como Nibiru, tan lejano al Sol, pueda tan siquiera albergar un mínimo de vida?
Lo malo de todo esto es que, no podemos como hacen los arqueólogos, escarvar en el espacio para buscar fósiles que nos hablen del pasado y, nos tenemos que conformar con los telescopios que nos traen estrellas y galaxias lejanas que, al estudiarlas, nos dan las conclusiones. En lo que al planeta extraño (X) se refiere… ¡Quién sabe!
es muy pero muy interesante