Los dioses cuánticos no merecen tu fe

Maharishi Mahesh Yogi, fundador de la meditación trascendental, afirmaba que sus técnicas daban a sus practicantes acceso al “campo cuántico de consciencia cósmica”. (Imagen: CSU Archives / Everett Collection / Rex)

La mecánica cuántica es notablemente extraña: incluso aunque se comprende bien matemáticamente y puede producir predicciones exactas y ultra-precisas, nadie sabe en realidad qué significa. Esto deja una gran cantidad de espacio para que la gente en busca de lo espiritual – y los que no están cargados con ningún conocimiento matemático – impongan sobre ella creencias cuasi-religiosas o interpretaciones a su gusto.

En este necesario libro, el físico Victor Stenger aisla y luego desmonta las afirmaciones de dos tipos de “creencia cuántica”. A una la llama “teología cuántica” debido a que ofrece la física cuántica como un camino para que Dios actúe en el mundo real sin violar las leyes naturales. El segundo es la “espiritualidad cuántica”, la cual está enraizada en la idea incluso más vaga de que la física cuántica conecta la mente humana al universo, permitiéndonos crear nuestra propia realidad.

Este era el tema de la popularísima película What the Bleep Do We Know!? (¿Y tú que sabes?), que recaudó unos 10 millones de dólares y fue responsable de crear una amplia falta de comprensión sobre la física cuántica. Con Stenger a la carga, no obstante, estamos en terreno seguro. Añade incluso más valor tejiendo un cuidadoso curso para principiantes en física cuántica en su ejercicio de desmentir.

Como la mayor parte de científicos, Stenger cree que la mayor parte de las afirmaciones religiosas pueden tratarse de forma científica, por lo que creencias tales como el creacionismo o la astrología no son inmunes a la ciencia, simplemente son incorrectas. Toma por ejemplo la historia de Maharishi Mahesh Yogi, el yogi indio (y graduado en física) que enseñó meditación trascendental y logró reconocimiento global después de que los Beatles se unieran a su Academia de Meditación en la India. Maharishi afirmó que la meditación trascendental daba a los practicantes acceso al “campo cuántico de consciencia cósmica”. Éste, dijo, era idéntico a SU(5), el modelo que los físicos investigaban en la búsqueda de una gran teoría unificada. Por desgracia para la consciencia cósmica, los experimentos reales más tarde falsaron la SU(5).

Sobre la idea de crear nuestra propia realidad, ésta recae en que nuestros cerebros, en cierto sentido, funcionan mecánico cuánticamente – y no existen pruebas de esto. Como dice Stenger, las escalas de distancia implicadas en el procesado cerebral son más de mil veces demasiado grandes para que entren en juego los efectos cuánticos necesarios. De la misma forma, el físico Max Tegmark ha demostrado que las escalas temporales de eventos en el cerebro son 10 o más órdenes de magnitud mayores que las escalas temporales de “decoherencia”, el proceso por el cual los efectos cuánticos se “filtran” fuera del sistema cuántico.

Mientras tanto, aquellos que buscan un significado espiritual generalizado tienden a buscar el holismo en la mecánica cuántica. Stenger cita la famosa paradoja de Einstein-Podolsky-Rosen. Este experimento mental de 1935 destaca un conocido obstáculo de la mecánica cuántica y concluye que debemos aceptar una de dos explicaciones para el mismo: o la mecánica cuántica es una teoría completa – a pesar de su tirada de dados probabilística; o que por debajo subyace algún tipo de realidad determinista, pero una que es “no local”, es decir, una donde las señales pueden viajar más rápido que las señales de la luz, violando por tanto la Teoría de la Relatividad de Einstein.

La mayor parte de los físicos eligen la primera opción, excepto David Bohm, que llegó a su famosa creencia en un universo no local. Stenger ve poco importe místico en estos experimentos. Se ha discutido ampliamente sobre ellos en la literatura de la espiritualidad cuántica, pero los físicos de verdad “ están poco impresionados… La mecánica cuántica… pasó otra prueba empírica. Qué sorpresa”.

Incluso aunque pasa bastante por rápido por las creencias religiosas tradicionales, la espiritualidad cuántica y la propia física cuántica, la de Stenger es una lectura placentera. Y, agradablemente, el título Quantum Gods: Creation, chaos and the search for cosmic consciousness (Dioses Cuánticos; Creación, caos y la búsqueda de ls consciencia cósmica) suena lo bastante ambiguo como para atraer a esos lectores que se beneficiarán más de su lectura.


Autor: Amanda Gefter
Fecha Original: 22 de abril de 2009
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Comments (93)

  1. Hola! Muy buen blog, muy buen artículo y excelente el lío de comentarios que se ha montado aquí.

    Sólo quería añadir un dato, en referencia a los estados no ordinarios de consciencia que nombró Giordano, decir que se han hecho aproximaciones a estos fenómenos en el campo de la psicología por parte de personas como Stanislav Grof, creador de la psicología transpersonal. Recomiendo especialmente su libro “El juego cósmico” donde el autor aborda temas considerados místicos (como los arquetipos y el inconsciente colectivo) desde una perspectiva rigurosamente científica.

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