Bloques básicos del inicio del Sistema Solar procedían de una estrella moribunda cercana

Potentes vientos procedentes de una estrella moribunda cercana pueden haber inyectado material radiactivo en los inicios del Sistema Solar, de acuerdo con un nuevo modelo de muerte estelar.

Los hallazgos desafían la teoría de que los isótopos radiactivos quedaron atrapados en meteoritos desde los albores de nuestro Sistema Solar originado en una supernova. También arrojan luz sobre los orígenes del agua en la Tierra, dice un estudio en la revista Meteoritics and Planetary Science, y puede ayudar a los astrónomos a predecir cómo de común es el agua en otros planetas.

“En el pasado, la mayor parte de la gente estaba convencida de que los isótopos radiactivos presentes en el joven Sistema Solar deben haber procedido de una supernova”, dijo la coautora Maria Lugaro, astrofísica de la Universidad Monash en Melbourne.

Vientos estelares

“Lo que hemos demostrado es que las estrellas moribundas de masas menores, arrojan material a sus alrededores a través de potentes vientos estelares, encajando en realidad mejor con la firma de estos núcleos radiactivos”, dijo.

Los científicos han sabido desde hace unos 40 años que los meteoritos – hechos de roca formada durante el nacimiento del Sistema Solar – contenían material radiactivo. Se piensa comúnmente que han sido expulsados al espacio a través de espectaculares explosiones cósmicas conocidas como supernovas, este material contaminó el gas a partir del cual se formaron las rocas.

La teoría de la supernova es problemática, no obstante, dicen algunos expertos.

En primer lugar, las estrellas que mueren como supernovas son muy raras y masivas – al menos de 10 veces el tamaño de nuestro Sol. En segundo lugar, los modelos de los tipos de isótopos radiactivos producidos por las supernovas no encajan bien con el tipo de isótopos encontrados en los meteoritos.

Gigantes rojas

Aunque encajan bien con los niveles meteoríticos de aluminio-26 y de hierro-60, las supernovas se predice que produzcan mucho más manganeso-55.

Lugaro y sus colegas sospecharon que esto se debe a que un tipo distinto de estrella moribunda, conocido como gigante roja, es la responsable del material radiactivo. Las gigantes rojas son mucho menores – a veces con menos masa que el Sol – y mucho más comunes que las estrellas masivas que crean supernovas.

Para probar su teoría, se usaron telescopios para registrar las emisiones de estrellas gigantes rojas cuando morían. Las medidas espectrales de estos telescopios se usaron entonces para validar un modelo teórico por ordenador de evolución estelar, composición y muerte.

El nuevo modelo demostró que una gigante roja con una masa de aproximadamente seis veces la del Sol crea material radiactivo en una proporción que encaja de cerca con la encontrada en los meteoritos. “Nuestra estrella propuesta genera aluminio-26 y hierro-60, pero no manganeso-55, por lo que encaja mejor con respecto a las observaciones de meteoritos”, dijo Lugaro a Cosmos Online.

Se apresura a señalar que se necesita más investigación. “Lo que necesitamos ahora es hacer más investigaciones sobre la probabilidad de que una estrella gigante moribunda podría haber estado realmente cerca de nosotros cuando el Sistema Solar era joven y contaminarlo con núcleos radiactivos.

Entorno inicial

“Esto nos informará sobre el entorno en el que nació el Sistema Solar, sobre la probabilidad de que otros jóvenes sistemas planetarios también estén contaminados con núcleos radiactivos, y, finalmente, sobre la probabilidad de tener agua en planetas terrestres en otros sistemas planetarios”, dijo Lugaro.

Es posible que sin este material radiactivo, el agua de la Tierra no existiera. Esto es debido a que el agua fue transportada por rocas que contenían agua, los cuales se formaron lejos del Sol. El decaimiento de núcleos radiactivos en estas rocas se cree que ha llevado a las temperaturas adecuadas para que se forme el agua.

Trevor Ireland, geoquímico de la Universidad Nacional Australiana en Canberra, encuentra convincente el estudio.

“Las partículas radiactivas de vida corta son el arma humeante de una entrada nueva al Sistema Solar poco antes de su formación. Este trabajo sugiere que muchas de estas partículas radiactivas pueden producirse en las proporciones adecuadas… por una estrella en fase de gigante roja masiva”, comenta.


Autor: Kerensa McElroy
Fecha Original: 24 de julio de 2009
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Comments (4)

  1. Turok

    A esto que han hecho estos sres.se le debe de llamar buena ciencia.Sencillamente si tenemos una teoría que encaja mejor con la realidad que otra de bastante más antigua y que parecía funcionar bien, pues hay que quedarse con la mejor.Esta es una de las grandes diferencias entre ciencia y religión.La ciencia evoluciona.la religión no puede abandonar sus dogmas(aunque los disfrace)Toda la vida creyendo que los elementos que nos hacen provenian de una Supernovae, y ahora pudiera ser con bastante certeza(aunque falta investigación)que encajaramos mejor con la gigante roja, mucho más común que la “bolsa de palomitas en explosión”.Se trata de buscar gigantes rojas, entre otras cosas porqué ahí podría haber sistemas planetarios como el nuestro.Y de paso, solucionamos el misterio del por qué del agua en los planetas o satelites, con este estudio.Un buen trabajo, sí señor.

  2. Leviatán

    Pues yo no veo tan claro las conclusiones sobre el asunto del origen del agua,debido principalmente a dos dudas que me surgen :

    Si fuera así entonces otros planetas del sistema solar deberían haber tenido la misma probabilidad de contener agua, al menos en su período de formación. Por el momento, que yo recuerde, solo Marte parece tener indicios de tal cosa, y aún no está demostrado y mucho menos datado geológicamente.

    Por otra parte, entiendo que estamos hablando del periodo de formación de los jóvenes planetas, y por tanto un momento anterior al enorme cataclismo que debió suponer el choque posterior entre un planeta (¿ enano ? ) y la Tierra, y que dió lugar a la formación de nuestra Luna. Entonces, el posible agua que contuviera la Tierra en ese momento, ¿ no debería haberse perdido en el espacio debido al impacto ?
    Si la respuesta es no, entonces ¿ Quizá no debería tener también la Luna trazas de haber contenido agua en sus orígenes ?

  3. Iván

    Kanijo, solo una cosilla, se te ha colado un “viendo” por “vientos” en la primera frase.

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