La conspiración lunar ¡vaya timo! de Eugenio Manuel Fernández Aguilar

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Ficha Técnica:
Título: La conspiración lunar ¡vaya timo!
Autor: Eugenio Manuel Fernández Aguilar
Diseño de Portada: Serafín Senosiáin
Precio: 15 euros
Páginas: 176
ISBN: 978-84-92422-14-2

Ahora que llega el mes de agosto, periodo vacacional por excelencia en España, ¿qué mejor que llenar ese tiempo libre con algo de buena lectura? Recientemente ha caído en mis manos, gracias a la intervención de Serafín Senosiáin de la Editorial Laetoli y de Eugenio Manuel Fernández Aguilar, el libro La conspiración lunar ¡vaya timo! Debo agradecer a ambos el interés en hacerme llegar el ejemplar de la décima entrega de la colección ¡vaya timo!, así que sin más dilación vamos a comentar un poco el contenido.

Como de costumbre, hablaremos primero un poco del autor del libro. Los habituales de Ciencia Kanija ya lo conoceréis puesto que Eugenio Manuel, autor del blog Ciencia en el XXI ha aparecido enlazado por diversas (siempre interesantes) razones en distintos artículos de nuestro blog. Nacido en Sevilla, licenciado en Física y actualmente cursando el doctorado en Filosofía de la Ciencia, Eugenio Manuel es un divulgador por devoción. Aparte de su trabajo como profesor de secundaria en Rota y de su labor divulgadora en Ciencia en el XXI pertenece a ARP-SAPC (Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico) y ahora da el salto a la página impresa como divulgador con La conspiración lunar.

Sinopsis:

Aunque son muchos los bulos que circulan, especialmente por Internet, son también cada vez más quienes intentan derrumbarlos. En este libro, el autor intenta — y consigue — desmontar y echar abajo el bulo o superchería de que el ser humano nunca llegó a la Luna. En él analiza también algunos posibles conceptos erróneos sobre las misiones Apolo. El autor ha elegido 50 hipótesis que parecen demostrar que el ser humano nunca llegó a la Luna, busca las fuentes donde se originaron y las refuta contundentemente una por una. Gracias a este exhaustivo análisis aprenderemos detalles y aspectos del programa lunar desconocidos para la mayoría. Gracias a él pondremos asimismo nuestra cabeza en funcionamiento y nos admiraremos —si aún cabe en nosotros capacidad de asombro— de que haya todavía tantos crédulos ignorantes que siguen creyendo en la conspiración lunar.

Sobre el contenido del libro hay que decir que ciertos aspectos de su estructura me han parecido interesantes. El libro no está enfocado de forma enciclopédica, profundizando en cada una de las afirmaciones conspiranoicas y desarmándolas con una avalancha de datos y cálculos. Por contra, Eugenio Manuel sabe tratar en su justa medida el rigor de los datos y la ciencia sin perderse en farragosas explicaciones, yendo directo al grano, usando ejemplos claros y concisos y gráficos explicativos cuando es necesario.

El objetivo principal del libro es llegar al lector de una forma cercana, usando un lenguaje sencillo y con dosis de sentido del humor de forma que cualquier lector, desde el más avezado experto en astronáutica al chaval que estudia en el instituto puedan leer este libro y obtener, cada uno de ellos en su dominio, información valiosa y de interés.

El hecho de haber dividido el libro en partes separadas, con una lógica interna pero pudiendo omitir aquellas conocidas o de menor interés para el lector hace que su lectura sea cómoda y ajustable a cada persona dependiendo de su interés y conocimiento.

Como parte principal, evidentemente, Eugenio Manuel coloca 50 afirmaciones usadas para negar la llegada a la Luna y poco a poco, acudiendo a fuentes solventes, con el peso de los datos y la ciencia va arrasando sin piedad cada una de ella. Personalmente me dispuse a leer el libro con el cuchillo entre los dientes, con el disfraz de magufo, atento a cualquier resquicio por donde atacar. El trabajo de Eugenio Manuel ha sido tan extraordinario, sus fuentes tan claras y sus explicaciones tan brillantes que no me quedó más que darme por vencido. Tal vez no…como único pero me gustaría añadir que la Hipótesis 33: “La tecnología informática usada en la década de 1960 no era suficiente para llegar a la Luna” me parece un poco floja con respecto al resto de argumentaciones.

Acostumbrado a referencias, documentación, imágenes, o unos simples cálculos en el resto de hipótesis, se echa en falta algún tipo de documentación o referencia a los sistemas hardware y software usados, a qué tipo de tareas debían cumplir y por qué eran más que suficientes para llevar a cabo dicha tarea.

Todo esto viene acompañado de capítulos complementarios e independientes sobre la historia de la exploración lunar, conspiraciones, resumen de hechos y finalmente algunas versiones de personajes famosos sobre su experiencia el día de la llegada del Apolo XI a la Luna. Imprescindible la parte final de documentación e información complementaria, una joya donde podremos pasar horas buceando por internet y disfrutar de imágenes, videos y documentos diversos.

Respecto a la editorial, agradecer a Laetoli su apuesta por el pensamiento crítico con la colección ¡vaya timo!, perfectamente continuada con esta entrega y sincronizando su salida con el revuelo por la conmemoración del 40 aniversario de la llegada a la Luna. El libro está editado en pasta blanda, con una original y divertida portada tipo cómic y, para mi sorpresa, una gran calidad en las imágenes y gráficos usados para complementar el texto.

Resumiendo, una excelente lectura para el verano: ligero, ameno, divertido pero con mucha sustancia.

Para finalizar, Eugenio Manuel ha tenido la gentileza de responder a una serie de preguntas que le he enviado a modo de entrevista. No todos los días tiene uno la posibilidad de charlar con el autor de los libros que lee, así que era una oportunidad que no podía dejarse pasar.

¿Cómo surgió la idea de escribir un libro sobre la conspiración lunar?

Mi pasión por la ciencia, por la astronomía y por la carrera aeroespacial se pierde en los recuerdos de infancia. Sin embargo será en mis últimos años de adolescencia y, sobre todo, en mis estudios de Física, cuando surge cierto interés por las teorías de la conspiración. Me atraen, pero con una mirada crítica y por diversión, de la misma forma que puede verse una película de ciencia ficción. El libro en sí toma sentido en el momento que comienzo mi tarea docente, hace cuatro años. Observo que muchos adolescentes creen en la conspiración, piensan que el hombre no ha llegado a la Luna. A ellos les llega antes la información por la vía conspirativa que por la vía oficial. Así que este libro es fruto de una necesidad, para poner mi granito de arena en este sinsentido del siglo XXI.

Una de las partes más oscuras y menos agradecidas de la escritura de un libro es el periodo de documentación necesario para el trasfondo. En este caso, la documentación es una parte esencial de La conspiración lunar, ¿qué puedes contarnos sobre esta etapa? ¿Qué dirías a los que se quejan de falta de información y transparencia por parte de la NASA?

Un libro de estas características no se escribe en quince días. A pesar de que llevaba toda mi juventud leyendo e informándome sobre la carrera espacial, he estado recopilando información exclusiva para el libro durante casi cuatro años. Los que defienden las teorías de la conspiración suelen quedarse con un correo que les ha llegado, con el comentario de un colega en el bar o con un ridículo titular escrito a la ligera. Es por eso precisamente que creen en las conspiraciones. Cuando dedicas más tiempo a buscar fuentes ves que no tienes vida suficiente para leer toda la documentación oficial que hay al respecto. La NASA no sólo es transparente al 100%, sino que ofrece todos los materiales on line gratuitamente: fotografías, conversaciones transcritas, vídeos, audios, etc. Todo lo que se pueda pedir sobre las misiones Apollo. Quizá, la mejor página en este sentido es «Apollo Lunar Surface Journal». Además hay multitud de universidades y revistas científicas que ofrecen investigaciones en base a descubrimientos motivados por los viajes a la Luna. En mi libro hago una relación de páginas web en las que se pueden consultar todo tipo de materiales, pronto pondré esta webgrafía en mi blog para ampliar y complementar.

La salida del libro como conmemoración al 40 aniversario de la llegada a la Luna colocaba unos plazos de entrega estrictos. ¿Ha supuesto una gran presión tener esa fecha fija e inamovible?

Sí y no. Me explico. Cuando se aceptó por ambas partes el encargo del libro, insistí en que debía presentarse antes de la fecha clave (20 de julio de 2009). Así que el esfuerzo ha sido tanto del autor como de editorial, a la cual estaré eternamente agradecido. Yo tenía que presentarlo antes de febrero, pero ahí estaban las vacaciones de Navidad para darle el último empujón. Hay que tener en cuenta que la investigación ya estaba hecha, sólo quedaba darle forma final. Sí es verdad que me habría gustado dejar reposar el libro durante un tiempo, pero para eso están las segundas ediciones.

Las teorías de la conspiración son como un virus. Mutan constantemente, aparecen de la nada y son casi imposibles de extinguir. ¿Cómo seleccionar sólo 50 argumentos?

Buena pregunta, difícil respuesta. Para mí fue la parte más tediosa de la redacción, puesto que algunas hipótesis eran tan ridículas que sólo merecían una línea. El criterio se hizo según algunos parámetros: lo popular que es la hipótesis, el juego a presentar conceptos científicos y la originalidad. No fue nada fácil, tuve que borrar mucho de lo escrito, enfadarme, volver atrás, adelante, etc. El libro podría haber tenido el doble de páginas, pero entonces ya no sería divulgativo.

De esta selección, ¿cuál te ha parecido más difícil de desmontar? ¿Y el más extravagante?

La más difícil, sin duda, fue la relativa a la cantidad de combustible usado por el Saturno V al salir de la Tierra y por el módulo de ascenso al despegar de la Luna. Difícil no porque sea complicado el tema en sí, sino porque explicar divulgativamente temas en los que entran números y leyes físicas nunca es tarea sencilla.

La más extravagante me llegó vía Lalo Márquez. Cierto periodista decía que Michael Collins salía sin bigote de la Tierra y llega con un “bigote a todo dar”. Lo mejor es leer la referencia original.

¿Por qué nos gustan las conspiraciones?

Son divertidas, nos hacen soñar, nos alejan del mundo real y, sobre todo, nos hace sentirnos libres y poderosos al creer que conocemos el «secreto» de los que mueven los hilos. Simplemente eso, que no es poco.

Hablando de las teorías de la conspiración, en tu libro comentas la capacidad de cierto “investigador” para defender un día que no se llegó a la Luna, y al siguiente que se llegó pero que se ocultaron grabaciones de estructuras alienígenas, por ejemplo. ¿Resulta más chocante esa caradura o que aún tengan seguidores en ciertos ámbitos?

Por supuesto que me parece más chocante esta caradura. Es algo que no apruebo de ninguna manera, la incoherencia, la falta de lealtad a las palabras de uno mismo. Si has dicho que no hemos ido a la Luna y a la semana siguiente dices que llegamos y vimos ruinas, qué menos que retractarte de lo que dijiste siete días antes, ¿no? El que tengan seguidores se entiende: por una parte este tipo de sujetos, hay que reconocerlo, saben comunicar y, en segundo lugar, mucha gente prefiere oír este tipo de historias en las que no tienes que pensar demasiado, te lo dan todo hecho y te lo tragas.

El conspinaroico, ¿tiene más de vagancia o de ignorancia?

No creo que podamos generalizar. Hay conspiranoicos muy inteligentes y poco vagos de la misma forma que hay personas racionales muy vagas. Aún así, me atrevo a pensar que la pereza mental es el principal aliciente para creer en rarezas. Y lo digo como profesor, que veo cada día cómo los chavales prefieren vivir rodeados de mentiras si eso supone menor esfuerzo cerebral. El problema está, a veces, en la divulgación. Si los profesores y científicos fuésemos grandes divulgadores seguro que podríamos motivar el pensamiento crítico, a pesar de suponer cinco minutos más de razonamiento que las chifladuras que se venden como ciertas.

¿Qué te parece que hoy, 40 años después, se haga una encuesta en un conocido diario on-line sólo poco más del 40% de encuestados afirme que la llegada a la Luna fue real? ¿Quién consideras que tiene más parte de culpa en esta analfabetización científica?

El conocido periódico on line da pábulo a este tipo de historias, fomenta un relativismo inadecuado a todas luces. Prueba de ello es que han publicado reseñas de mi libro en casi todos los periódicos digitales, tanto españoles como extranjeros (El País, ABC, Público, ADN, etc.), sin embargo ellos no han mostrado el mínimo interés por entrevistarme (por supuesto que yo estoy abierto a ello). Todos podemos dar nuestra opinión, pero no todas las opiniones deben tener el mismo peso, por muchas pataletas que dé quien quiera darla. Y yo me meto en el ajo: mi opinión sobre cómo trasplantar un riñón es, y debe ser, inválida para un cirujano. Por tanto, este tipo de encuestas lleva a confusiones, ¿a quién se le pregunta?, ¿a toda la población?, ¿realmente los científicos se paran a responder una encuesta de este tipo? Está claro que el sesgo que sufre la población que responde a la encuesta la invalida completamente, no es la opinión general. Aunque, sí es verdad que mucha gente piensa que no hemos llegado a la Luna.

Jesús Hermida, en el programa especial de TVE conmemorando la llegada a la Luna, dijo no apoyar la teoría de la llegada, ni la conspiranoica. En una época de excesiva corrección política, ¿cuesta llamar a las cosas por su nombre?

Es lo que comentaba antes, el excesivo culto al relativismo está haciendo mucho daño a la cultura del siglo XXI. Hoy los chavales no tienen el respeto a los profesores que teníamos nosotros, porque algunos padres les dicen que ellos pueden decir lo que quieran. Y luego vienen políticos y periodistas con complejo de políticos que buscan lo que llamo «tono reconciliador», es decir, no dejar caer la balanza a ninguna parte. Que Hermida (muy respetado por mi parte, casi idolatrado) se sitúe en una posición intermedia, que hable con un tono neutro me parece, a todas luces, un error monumental. Cuando uno tiene un nombre, debería poder llamar las cosas por su nombre, y decir lo que se piensa.

Este libro, ¿lo consideras más una “guía” para escépticos o un intento de convencer a los incrédulos?

Convencer a los incrédulos es imposible, si se cierran en banda. Sí es válido para los que tienen dudas y quieren pruebas. Por supuesto, como dices, también es una guía: un título alternativo sería «Cómo sobrevivir a un conspiranoico lunar y no morir en el intento».

Y es un libro ideal para chavales de instituto, pues se habla de mucha ciencia y tecnología, se aprende de historia y alguna anécdota picantona.

De escoger una, ¿qué prueba considerarías irrefutable sobre la llegada a la Luna?

Casi 400 kg de roca lunar traídas a la Tierra. Cualquier geólogo planetario con dos dedos de frente es capaz de discernir rocas de la Luna, Marte o la Tierra. Esos 400 kg han sido identificados claramente como rocas lunares, y no se puede traer tal cantidad en misiones no tripuladas. Hay una página donde se relacionan multitud de rocas lunares, con un estudio de cada una.

Hay otra prueba ineludible, aunque no física, que es el hecho de que los soviéticos nunca han denunciado un fraude. Eran los primeros interesados y los que tenían los medios en su momento.

En mi opinión resulta más fácil llegar a la Luna que realizar un montaje para simularlo. Imágenes, videos, instrumentación, retardos en las comunicaciones, simulaciones de gravedad baja… Si te hubiesen pedido que hicieras dicho montaje, ¿cómo lo harías?

No lo haría. Por dos motivos: por integridad y por imposibilidad. Un fraude de esta envergadura es, simplemente imposible. Se acabaría descubriendo tarde o temprano. Ahí tienes la película «Capricornio Uno», en la que se ve un fraudulento viaje a Marte. Los conspiranoicos lo usan como prueba de que los viajes a la Luna no se dieron, cuando es una prueba de lo contrario: en la película el fraude se acaba descubriendo. Como dices, es más difícil y costoso el fraude que llegar a la Luna.

De haber podido elegir, ¿preferirías haber estado en el lugar de Von Braun o de Armstrong?

Vaya pregunta, me pones en un aprieto. Nunca me lo había planteado y me doy cuenta de que no lo tengo nada claro. Soy físico y, como tal, me apasiona el mundo de los cohetes. Pero también soñaba de chico con ser piloto y salir al espacio. Me pondría en el lugar de Armstrong, más que nada por el pasado de Braun, del V2 y demás.

¿Michael Collins es como el atleta que llega en cuarto lugar, brillante pero a un paso del objetivo soñado?

Sí, es así. Collins no se debía sentir muy bien dando vueltecitas a la Luna mientras sus compañeros de viaje saltaban por tierras selenitas. Sin su participación, Armstrong y Aldrin no habrían vuelto a la Tierra. Su papel era fundamental, pero la gran mayoría de gente que puebla nuestro mundo no lo sabe. Debe ser triste, pero si me hubiesen dejado hacer algo, con eso me conformaría. Faltaría más.

Con Korolev vivo, ¿habrían ganado los soviéticos la carrera espacial?

Es difícil especular en este sentido, no soy ingeniero, no sé cuánto más tiempo les habría hecho falta. El caso es que los soviéticos iban en ventaja en logros, pero en clara desventaja en lo que respecta a organización, sus cohetes tenían más toberas y motores, con lo que el riesgo de errores se elevaba. La NASA demostró una capacidad de mejorar cualquier resultado negativo sin precedentes. Desde mi punto de vista ahí está el secreto.

Para todos aquellos que no vivimos en directo ese momento histórico nos queda esa espina clavada. ¿Piensas que podremos ver a alunizaje tripulado a medio/largo plazo? En caso de ser afirmativa la respuesta, ¿De qué nacionalidad sería?

Dicen que para 2020, y lo dicen desde EEUU. No sé, no lo veo claro, ojalá podamos verlo antes de que nos vayamos. Quiero pensar que sí, que ocurrirá. ¿De qué nacionalidad?, pues si lo hace la NASA no puedo pensar que sea una nacionalidad distinta a la de ellos. Aunque podría ser, es especular sobre temas muy en el aire.

La labor de promoción de “La conspiración lunar” tanto en medios tradicionales como en Internet ha sido importante. ¿Te ha sorprendido el interés por el tema?

Sabía que había interés por el tema, es decir, no me sorprende que a la gente le guste discutir sobre este asunto. Sí me ha sorprendido el interés por el libro, me ha cogido por sorpresa y ha sido todo un honor el cable que me estáis echando desde algunos blogs y webs. El problema es que es un tema que sale poco de Internet, debería estar en las aulas, los profesores debería mencionarlo más a menudo. Para ellos, está este libro, puede servirles como una guía.

Desde la publicación del libro, ¿cuántos correos acusándote de encubridor has recibido? ¿Alguno a reseñar? ¿Cuántos te han agradecido la información ofrecida?

Bueno, esto es algo normal. Para muchos soy un agente infiltrado de la NASA (¡qué más quisiera yo!), para otros me estoy forrando (¡todavía no conozco a nadie que me haya dicho “he comprado tu libro”!), para otros simplemente no me he informado y me espetan los argumentos que precisamente desmonto en el libro (y me lo dicen sin leer el propio libro). No merece la pena reseñar ninguno de estos comentarios, suelen estar mal escritos, con faltas de ortografías, sin tildes, sin signos de puntuación.

Felicitaciones he recibido también muchas y te animan de verdad, porque ves que lo que has hecho puede servir a la gente. Lo que quiero es que pase el tiempo, que fragüe, para ver si ha dado fruto.

Como profesor, blogger y escritor, ¿qué público consideras más exigente: alumnos, internautas o lectores?

Sin lugar a dudas, los alumnos. Los lectores del blog a veces te acusan, pero es a tu persona, usando el manido argumento ad hominem. Sin embargo, como un alumno quiera entender algo, hasta que no le has dado veinte vueltas y lo ha comprendido, no descansa. Y esto, me encanta.

¿Algún nuevo proyecto en mente para el futuro?

«Haberlos haylos». Ahora estoy liado con un proyecto editorial de libros de texto para secundaria que me quita el sueño a menudo. En mente y esquemas tengo algunos libros de divulgación, dentro de unos meses me sentaré a darle prioridad a uno para abordarlo con toda mi alma. También tengo cosillas de poesía por ahí, creo que en septiembre sale una antología de profesores de los 70 y 80.

Muchas gracias por atender a esta entrevista, esperamos que tengas mucho éxito con “La conspiración lunar” y tus próximos proyectos.

Gracias a ti por tu amabilidad y por la originalidad de las preguntas.

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