| Esta película compara una imagen de Hubble del disco de escombros alrededor de HD 61005, una joven estrella situada a 100 años luz de distancia en la constelación de Puppis, para un modelo tridimensional basado en un arrastre de gas. Crédito: NASA/J. Debes, M. Kuchner (GSFC) and A. Weinberger (CIW) |
A veces se cree que el espacio entre las estrellas está “vacío”, pero no es el caso. Tal área está llena con zonas de gas de baja densidad y cuando un cúmulo relativamente denso de gas llega cerca de una estrella, el flujo resultante produce una fuerza de arrastre sobre cualquier partícula orbital. La fuerza sólo afecta a las partículas más pequeñas – aquellas de aproximadamene un micrómetro de diámetro, o el tamaño de las partículas del humo.
Esto explica las formas de otro modo difíciles de comprender de esos discos repletos de polvo, de acuerdo con un equipo liderado por John Debes en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.
“Los discos contienen pequeños cuerpos similares a cometas – o asteroides – que pueden crecer para formar planetas”, dijo Debes. “Estos pequeños cuerpos a menudo colisionan, lo cual produce una gran cantidad de polvo fino”. Cuando la estrella se mueve a través de la galaxia, se encuentra con finas nubes de gas que crea un tipo de viento interestelar. “Las partículas pequeñas impactan en el flujo, frenando, y gradualmente desviándolas de las trayectorias originales que siguen. Este fino polvo normalmente es eliminado en colisiones entre las partículas, presión de radiación de la luz estelar y otras fuerzas. El arrastre del gas interestelar los lleva a un viaje distinto del que habría tomado de otra forma”.




