Las vistas más detalladas de Betelgeuse revelan cómo pierden masa las estrellas supergigantes

Desvelando la verdadera cara de un gigante.

Usando novedosas técnicas en el Telescopio Muy Grande de ESO, dos equipos independientes de astrónomos han obtenido las imágenes más detalladas de la estrella supergigante Betelgeuse. Muestran que la estrella tiene un vasto penacho de gas casi tan grande como nuestro Sistema Solar y una gigantesca burbuja hirviendo en su superficie. Estos descubrimientos proporcionan pistas importantes que ayudan a explicar cómo estos titanes arrojan material a un índice tan tremendo.

Betelgeuse — la segunda estrella más brillante en la constelación de Orión (el Cazador) — es una estrella roja supergigante, una de las estrellas conocidas más grandes, y casi 1000 veces más grande que nuestro Sol[1]. También es una de las estrellas más luminosas conocidas, emitiendo más luz que 100 mil soles. Unas propiedades tan extremas predicen la caída de un rey estelar de vida corta. Con una edad de apenas unos pocos millones de años, Betelgeuse está casi en el final de su vida y pronto se verá condenada a explotar como una supernova. Cuando lo haga, la supernova debería ser fácilmente visible desde la Tierra, incluso a la luz del día.

Las supergigantes rojas aún mantienen varios misterios sin resolver. Uno de ellos es cómo estos gigantes arrojan cantidades de material tan tremendas — aproximadamente la masa del Sol — en apenas 10 000 años. Dos equipos de astrónomos han usado el Telescopio Muy Grande de ESO (VLT) y las tecnologías más avanzadas para echar un vistazo más de cerca de esta gigantesca estrella. Su trabajo combinado sugiere que la respuesta a la cuestión abierta desde hace tiempo sobre la pérdida de masa puede estar a nuestro alcance.

El primer equipo usó el instrumento de óptica adaptativa, NACO, combinado con la técnica conocida como de “imagen afortunada”, para obtener la imagen más detallada de Betelgeuse, incluso con la atmósfera turbulenta de la Tierra que distorsiona las imágenes por el camino. Con la imagen afortunada, sólo se eligen las exposiciones más detalladas y luego se combinan para formar una imagen mucho más fina de lo que sería una única exposición más larga aislada.

Las imágenes resultantes de NACO casi alcanzan el límite d edetalle alcanzable para un telescopio de 8 metros. La resolución es tan fina como 37 miliarcosegundos, lo cual es aproximadamente el tamaño de una pelota de tenis en la Estación Espacial Internacional vista desde el terreno.

“Gracias a estas asombrosas imágenes, hemos detectado un gran penacho de gas extendiéndose en el espacio desde la superficie de Betelgeuse”, dice Pierre Kervella del Observatorio de París, quien lideró el equipo. El penacho se extiende al menos seis veces el diámetro de la estrella, correspondiente a la distancia entre el Sol y Neptuno.

“Esta es una clara indicación de que toda la capa exterior de la estrella no está arrojando materia equitativamente en todas las direcciones”, añade Kervella. Dos mecanismos podrían explicar esta asimetría. Uno supone que la pérdida de masa tiene lugar sobre los polos de la estrella gigante, posiblemente debido a su rotación. La otra posibilidad es que tal penacho se generó sobre movimientos de gas a gran escala dentro de la estrella, conocidos como convección – similares a la circulación del agua caliente en una olla.

Para llegar a una solución, los astrónomos necesitaron estudiar el gigante en un detalle aún más fino. Para hacer esto Keiichi Ohnaka del Instituto Max Planck de Radioastronomía en Bonn, Alemania, y sus colegas usaron la interferometría. Con el instrumento AMBER en el Interferómetro del Telescopio Muy Grande de ESO, el cual combina la luz de tres Telescopios Auxiliares de 1,8 metros del VLT, los astrónomos obtuvieron observaciones tan detalladas como con un telescopio virtual gigante de 48 metros. Con una resolución tan extraordinaria, los astrónomos fueron capaces de detectar indirectamente detalles cuatro veces más finos de lo que se había logrado en las asombrosas imágenes de NACO (en otras palabras, el tamaño de una canica en la ISS, vista desde el suelo).

“Nuestras observaciones de AMBER son las más detalladas de cualquier tipo jamás realizadas sobre Betelgeuse. Además, detectamos cómo el gas se mueve en distintas áreas de la superficie de Betelgeuse ― la primera vez que se ha hecho esto para una estrella distinta del Sol”, dice Ohnaka.

Las observaciones de AMBER revelaron que el gas en la atmósfera de Betelgeuse se mueve vigorosamente arriba y abajo, y que estas burbujas son tan grandes como la propia estrella supergigante. Sus observaciones sin parangón han llevado a los astrónomos a proponer que los movimientos de gas a gran escala que circulan bajo la superficie roja de Betelgeuse están tras la eyección de los masivos penachos al espacio.


[1]: Si Betelgeuse estuviese en el centro de nuestro Sistema Solar se extendería casi hasta la órbita de Júpiter, tragándose a Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y el cinturón principal de asteroides.

Autor: Valeria Foncea
Fecha Original: 29 de julio de 2009
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Comments (2)

  1. Las vistas más detalladas de Betelgeuse revelan cómo pierden masa las estrellas supergigantes…

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