¡Bien dicho, Carl Sagan!

Finalmente empecé la lectura de “Las Variedades de la Experiencia Científica” de Carl Sagan, un volumen editado por su esposa, Ann Druyan, y basado en una serie de Charlas Gifford sobre Teología Natural que impartió Carl en 1985 en la Universidad de Glasgow. El título del libro es una referencia directa, y un reto sutil, a la algo frustrante “Las Variedades de la Experiencia Religiosa” de William James (también basado en una serie de charlas, presentadas en la Universidad de Edimburgo en 1901). Aunque el texto de James es un clásico de la psicología y la filosofía, James trazó una distinción bastante simple sobre lo que llamó “mentes sanas” y “almas enfermas”, ambas analizadas en términos de otorgar poderes a las experiencias religiosas. Por no mencionar, por supuesto, que sugirió sarcásticamente a su audiencia de científicos que su ateísmo era tal vez el resultado de una disfunción hepática.

En cualquier caso, los ensayos de Sagan son sobre la relación entre ciencia y religión desde un punto de vista muy distinto al de James. Al mismo tiempo, es muy refrescante leer las palabras de un ateo positivo, el cual no recuerda a la airada e inflada retórica de Christopher Hitchens o Richard Dawkins. Por el contrario, el tono de Sagan siempre es medido y humilde, y aún así lanza (metafóricamente) un golpe mortal tras otro a los religiosos de su audiencia.

La ciencia del libro está inevitablemente un poco desfasada (aunque Druyan añadió notas aquí y allá para actualizar algunas de las afirmaciones o hechos). De nuevo, los ensayos no son sobre la ciencia per se, sino sobre el significado de la ciencia en nuestras vidas y sus conflictos con la perspectiva religiosa. Existen muchos pasajes preciosos que merecen la pena una cuidadosa consideración, pero uno en particular me impacto al inicio del libro (capítulo 1). Sagan está hablando sobre la abrumadora vastedad del espacio: aproximadamente cien mil millones de estrellas sólo en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, la cual es una de las más de 400 mil millones de galaxias del universo. Un universo que mide 46 500 millones de años luz de diámetros, y contiene del orden de 1080 átomos. Oh, y la mayor parte está vacío o lleno de materia oscura que no es parte de galaxias, estrellas o planetas.

Tras contemplar todo esto por un momento, Sagan dice: “Y este vasto número de mundos, la descomunal escala del universo, para mi no ha sido tenido en cuenta, ni siquiera superficialmente, virtualmente en ninguna religión, y especialmente en ninguna religión occidental”. Esto es exactamente cierto, y algo que apenas se discute en los debates entre ateos y teístas: las religiones humanas son completamente ajenas a la enormidad del espacio. Se habla mucho del “diseño inteligente” y los “principios antrópicos” y otras extravagantes ideas urdidas para convencernos de que hay pruebas científicas de que todo este tinglado fue puesto aquí por alguien (¡y que maravillosos resultados tuvo por todos sus esfuerzos!).

Pero la observación de Sagan deja claro que esta gente no tiene idea de en qué tipo de lugar vivimos. Como dijo Douglas Adams en su famosa “Guia del Autoestopista Galáctico”: “El espacio es grande. No creerías cómo de vasto, enorme, alucinantemente grande es. Quiero decir, puedes pensar que es como seguir un largo camino hacia los ultramarinos, pero eso sólo es una miseria para el espacio”. Así es. ¿Qué tipo de ingeniero inteligente crearía un artilugio (el universo) que necesita 13 000 millones de años para generar Homo sapiens, desperdiciando el 99,999999999999+ por ciento del espacio del universo? O tal vez sugiere Sagan, esta vasta cantidad de espacio y tiempo no ha sido desperdiciada, y Dios ha creado muchos otros mundos con gente. Pero en tal caso, ¿Jesús murió en la cruz de cada uno de ellos? Hay distintos Cielos e Infiernos para las distintas especies de ET? Las implicaciones teológicas son asombrosas, y casi por completo sin abordar.

Ah, los religiosos dirán, ¿pero quién somos para cuestionar los planes de Dios? Él (o ella, o ello, como Sagan escribe repetidamente) trabaja de formas notoriamente misteriosas. Pero es la escapatoria final. Es simplemente una forma elaborada y francamente insultante de decir “No tengo ni la más remota idea”. La gente tiene el derecho a creer cualquier estúpida historia que quiera creer (siempre que no intenten imponerla sobre otros), pero muchos religiosos desde Tomás de Aquino realmente quieren defender que sus creencias también son racionales, que no existe contradicción entre el libro de la naturaleza y los de sus escrituras. De ser así, tienen que responder a la pregunta de Sagan sobre por qué en los conocidos como libros sagrados no se dice nada sobre cómo de grande es en realidad el universo.

Sagan imagina cómo podría haber dictado Dios sus libros a los antiguos profetas de una forma en la que ciertamente habría impactado a las personas modernas. Podría haber dicho (cito a Sagan aquí directamente): “No lo olvides, Marte es un lugar oxidado con volcanes. … Entenderás esto más adelante. Créeme. … Qué tal, ‘¿No viajarás más rápido que la luz?’ … O ‘No existen marcos de referencia privilegiados.’ ¿O tal vez algunas ecuaciones? Las leyes de Maxwell en jeroglíficos egipcios o antiguos caracteres chinos o hebreo antiguo”. Eso sería impresionante, e incluso Dawkins tendría que rascarse la cabeza. Pero no, en lugar de eso tenemos historias triviales sobre tribus locales, una serie aparentemente interminable de “genealogías”, y una descripción del mundo como pequeño, joven y bastante plano.

El reto de Sagan es virtualmente ignorado por teólogos de todo el mundo. Y por una buena razón: es imposible responder coherentemente mientras se mantiene el núcleo de la mayor parte de las tradiciones religiosas. Los distintos dioses a los que la gente adora son simplemente demasiado pequeños para el universo en el que vivimos, lo cual no es una sorpresa una vez aceptado la verdad bastante obvia de que somos nosotros quienes hicimos a los dioses a nuestra imagen, y no al revés. ¡Te echamos de menos, Carl.


Autor: Massimo Pigliucci
Fecha Original: 11 de agosto de 2009
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Comments (145)

  1. kunoxs

    Que desepcion me ha dado mi introdctor a la Astrofisica, pero bueno es de esperarse que una mentean cientifica tan grande como fue la de Carl cometa semejante atropello. Me gustaría dejar en claro que existe una diferencia abismal entre religión y espiritualidad (el q no la sepa ponga replay y con gusto de la daré). Como alguien puede especular que un equivalente a jesus tendría q ser crusificado en otro mundo para dar un golpe sutil a una ideología religiosa cuando jesus nada tuvo que ver con ninguna religión. El maestro Jesus afirmaba ser hijo de dios como todos nosotros, pero nunca dijo haber sido enviado por un ser superior ni se adjudico milagro alguno. Por lo contrario al ocurrir uno decia “Tu fé te ha salvado” como djudicando el milagro a la propia persona y no a ningun dios…
    Carl Sagan sigue y seguirá siendo de mi entera admiracion, pero definitivamente “un carpintero erraria hablando de medicina” y viceversa…

    • Enkidu

      estoy totalmente de acuerdo con sagan. si este universo hubiera sido creado por un poder superior, seria logico que todos los planetas tuvieran vida y fueran capaces de sostenerla. ¿para que malgastar tanto espacio pudiendo hacer en un plis plas miles de millones de planetas que puedan llenarse de vida?

  2. [...] entrada estuvo inspirada en un artículo sobre The Varieties of Scientific Experience de Sagan, que Manuel Herman tradujo hace unos [...]

  3. Alejandro

    EL PROBLEMA DE LAS RELIGIONES ES QUE NOS IMPIDEN LLEGAR A DESCUBRIR A DIOS

    • Y el problema de dios es que no existe.

    • Leviatán

      “Desconozco si dios existe, pero sería mejor para su reputación que no existiera.”
      RENARD, Jules

    • Turok

      Las religiones no tienen ningun problema.Excepto el pensar el que les pueda llegar a faltar filigreses con los que nutrir sus arcas.Por eso todas las religiones del mundo hace un tiempo iniciaron sus campañas de rearme dogmático y ahora se ha incrementado en todo el mundo el fundamentalismo tanto cristiano,como musulmán como hindú, como judio…Dios no presenta ningún problema.Es difícil que pueda representar un problema, algo,alguien,alguno,alguna, que no existe, más que en la mente de quienes lo inventaron y de los que decidieron comprar el invento.

  4. LALO

    Me parece que las únicas “religiones” por así decirlo, que tomaban en cuenta este aspecto tan fundamental que nos expone Carl Sagan, eran las antiguas, es decir las prehispánicas, las africanas etc. cada vez que me intento ilustrar sobre el tema me percato que más allá de los mitos y leyendas de dioses, semidioses, etc. que se dan en cada cultura, pusieron una especial atención en la relación del hombre con ese vasto universo cosa que en la actualidad como bien lo dice Sagan ninguna religión aborda lamentablemente dejándonos en una esclavitud impresionante. Les recomiendo leer “las enseñanzas de Don Juan” ahh que ha pasado con aquella sabiduría ancestral?

  5. El loco Pagano

    Hoy en una tarde como tantas estaba viendo unos de los videos de Cal, el 7 “El espinazo de la noche”. No puedo decir que es el más importante porque todos son buenos e interesantes, pero en este hace saber lo que significa diversidad y religión donde el habla de la jónica antigua 600 años a C. La sabiduría remplazaba toda creencia y mitos. Favoreciendo el crecimiento.
    Sigo pensando que fue el grande Cal Sagan, no me canso de ver sus videos, y por suerte tengo todos.

  6. Chiletomas

    Siguiendo la lógica de mi buen Carl Sagan, ¿Por que Dios no creó a Carl Sagan para que escribiera el genésis y luego no estuviera de quejumbroso? o mejor aún, ¿Por qué no puso al tipo que actualizó su libro que en pocos años ya va quedando equivocado sobre su misma ciencia? o mejor aún ¿Por qué no invento a un tipo que existirá dentro de unos 10000 años, para que lo escribiera, asi no se desactualizaría en bastante tiempo? aunque esto último sería un lio por que durante miles de años muchas cosas que diria el libro serían cosas de FE y es muy probable que los hebreos lo hubieran echado a la basura y jamás supieramos de él.

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