El libre albedrío no es una ilusión después de todo

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Los defensores del libre albedrío se animan. Un experimento de referencia de la década de 1980, que se proponía demostrar que el libre albedrío no existe, está siendo desafiado.

En 1983, el neurocientífico Benjamin Libet pidió a sus voluntarios que se colocaran electrodos en el cuero cabelludo para doblar un dedo o la muñeca. Cuando lo hacían, los movimientos eran predichos por una caída en la señal que se registraba, llamada el “potencial de predisposición (RP)”. Libet interpretó este RP como la preparación cerebral del movimiento.

Crucialmente, la RP aparecía unas décimas de segundo antes de que los voluntarios dijeran lo que habían decicido mover. Libet concluyó que los procesos neuronales inconscientes determinan nuestras acciones antes de que seamos conscientes de haber tomado una decisión.

Desde entonces, otros han citado el experimento como la prueba de que el libre albedrío es una ilusión – una conclusión que siempre fue controvertida, particularmente dado que no existen pruebas de que la RP represente la decisión de moverse.

Decisión firme

Escépticos desde hace mucho tiempo de la interpretación de Libet, Jeff Miller y Judy Trevena de la Universidad de Otago en Dunedin, Nueva Zelanda, intentaron desentrelazar lo que provoca la RP usando un experimento similar, con una diferencia clave.

También usaron electrodos en el cuero cabelludo, pero en lugar de dejar que los voluntarios decidieran cuándo moverse, Miller y Trevena les pidieron que esperasen un tono de audio antes de decidir si pulsar o no una tecla. Si la interpretación de Libet era correcta, razona Miller, la RP debería ser mayor tras el tono cuando una persona elige pulsar la tecla.

Aunque hubo RP antes de que los voluntarios tomaran sus decisiones de moverse, la señal era la misma si elegían pulsar la tecla o no. Miller concluye que la RP puede ser simplemente un signo de que el cerebro está poniendo atención y no indica que se ha tomado una decisión.

Miller y Trevena también fallaron al encontrar pruebas de toma de decisiones subconsciente en un segundo experimento. Esta vez solicitaron a los voluntarios que pulsaran una tecla tras el tono, pero decidir en el acto si usar la mano derecha o izquierda. Dado que un movimiento en los miembros derechos se relacionan con las señales del cerebro en el hemisferio izquierdo y viceversa, razonaron que si había un proceso inconsciente dirigiendo la decisión, la zona del cerebro en la que ocurra debería depender de qué mano se elija. Pero no encontraron tal correlación.

Cambio de paradigma

Marcel Brass de la Universidad de Ghent en Bélgica dice que es incorrecto usar el resultado de Miller y Trevena para reinterpretar el experimento de Libet, en el cual no se apresuraba a los voluntarios a que tomasen una decisión. El tono de audio “cambia el paradigma”, por lo que no pueden compararse, comenta. Es más, en 2008, él y sus colegas detectaron patrones en la actividad cerebral que predecían mejor que el azar si un sujeto presionaría o no una tecla, antes de que fuese consciente de tomar una decisión.

Pero Frank Durgin, psicólogo en la Facultad Swarthmore en Pennsylvania, dice que los resultados de Brass “parecen minar la interpretación preferida de Libet”, aunque no la contradice abiertamente.

Revistas de referencia: Libet Brain, vol 106, p 623; Trevena and Miller Consciousness and Cognition, DOI: 10.1016/j.concog.2009.08.006; Brass Nature Neuroscience, DOI: 10.1038/nn.2112

Autor: Anil Ananthaswamy
Fecha Original: 23 de septiembre de 2009
Enlace Original

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